- 12-M Feijóo pide concentrar el voto en el PP el 12-M porque es "el único partido que no quiere que el 'procés' siga abierto"
- Política El PP lanza una campaña de última hora en las redes con 14 vídeos para frenar a Vox: "El de Albiol es nuestro modelo de Cataluña"
«Sería un fracaso». «Sería un golpe colosal». «No va a ocurrir, estamos tranquilos». «Nos dejaría mal para las europeas». Cada dirigente del Partido Popular tiene su propio diagnóstico sobre lo que significaría quedar de nuevo por detrás de Vox en las elecciones catalanas del domingo. Aunque los populares tripliquen su resultado desde los tres escaños que logró en 2021 y aunque Vox quede por debajo de los once diputados que tiene actualmente.
Hay tensión y una mezcla de miedo e incertidumbre en los principales centros de poder de los populares, porque las encuestas se han estrechado al máximo en los últimos días. Los trackings no publicables vaticinan un escenario muy empatado entre Alejandro Fernández e Ignacio Garriga, sí, pero en Génova creen que el PP quedará inequívocamente por delante.
Ésa es la apuesta de Alberto Núñez Feijóo, que el miércoles fijó su compromiso electoral en quedar en la cuarta posición del Parlament, tras PSC, Junts y ERC. Hasta ese día, ningún dirigente del Partido Popular había querido poner el listón en ese nivel, por si acaso Vox remontaba demoscópicamente, pero Feijóo marcó claramente el objetivo. Y ésa, la batalla por la cuarta posición, es la gran pelea de la liguilla de la derecha. Por eso ambas formaciones compiten por el voto más volcado en la inmigración, la seguridad ciudadana y la lucha contra la okupación.
De hecho, el PP ha lanzado una campaña digital de última hora con 14 vídeos publicitarios en redes destinados a apuntalar el voto de la derecha dura, sobre todo en el cinturón metropolitano de Barcelona y entre las clases medias conservadoras.
Como reveló este diario, el PP se ha abonado en la recta final de la campaña al modelo de Xavier García Albiol en Badalona. Albiol aparece en los anuncios clave de los 14 que acaba de registrar el PP. En uno de ellos, puesto en circulación la tarde del 8 de mayo, el lema es «aplicaremos el modelo de Badalona para toda Cataluña: okupas fuera en 24 horas».
Lo cierto es que ni el PP ni Vox imaginaban encarar las urnas de esta manera. Vox esperaba una mengua en votos -quizá no tanto en escaños- y una crecida importante del PP, con la duda de si sería suficiente para adelantar a los de Ignacio Garriga. El objetivo marcado por Génova de aglutinar todo el voto constitucionalista en la figura de Alejandro Fernández irritó a la dirección de Vox, que consideró que los populares ninguneaban con estas palabras la realidad de la última legislatura: los once escaños de Vox en el Parlament frente a los tres del PP, lo que hace que los de Garriga se sientan no sólo líderes de la derecha no nacionalista en Cataluña, sino también de la oposición.
Precisamente de entre los socialistas es de donde espera beber electoralmente Vox este domingo para mantenerse como principal fuerza nacional en el Parlament. «Aspiro a seguir liderando esa oposición», ha expresado abiertamente en las últimas horas el candidato de Vox como señal de confianza y en respuesta al objetivo fijado días atrás por Feijóo.
El marco ha cambiado en la recta final de campaña, advierten dirigentes de Vox, y el giro del PP respecto a la inmigración es una clara evidencia para los de Abascal de la alarma que sienten los populares, que buscan ahora arañar votos a su derecha. Pero en Vox presumen a estas horas de tres fuertes: el alto suelo electoral -es decir, no perderá apenas votos en dirección al PP-, la juventud de sus electores -con Júlia Calvet, ex líder de S'Ha Acabat!, como icono de una generación- y credibilidad total respecto a su discurso migratorio, defendido con voz única en todas las regiones por igual.
El presidente del PP reclamó ayer el apoyo a «los que han votado al PSOE en Cataluña y no quieren que su voto vaya a favorecer otra vez al separatismo». Y lo hizo precisamente en un enclave indicado, L'Hospitalet de Llobregat, segunda ciudad más poblada de Cataluña, con 276.000 habitantes, y feudo de incontestable tradición socialista.
En su discurso, el líder popular marcó claramente distancias con Vox: «Somos el único partido que quiere que el procés no siga abierto, todos lo han usado para medrar en sus respectivas parroquias electorales». Por ello, reclamó «romper el statu quo que desean todos los demás porque los de un lado y otro viven muy bien en los problemas».
Feijóo siguió trazando una línea divisoria con Vox respecto a la concepción territorial de España: «Somos los únicos que defendemos la Constitución de principio a fin porque defendemos la libertad, la igualdad y el Estado de las autonomías».
La respuesta de Vox desde la plaza de Artós, en Barcelona, fue contundente: «Decimos lo mismo que en 2014, no cambiamos el discurso si estamos en campaña. No cambiamos los planteamientos ni nos mueve el electoralismo como a otros», lanzó Garriga en dirección al PP. Santiago Abascal contestó a Feijóo: «¿Qué es eso de cerrar el procés? ¿Sentarse con Junts? ¿Valorar durante unas horas la amnistía?».




