Cristina Herrero (Madrid, 1966) dejará este miércoles la presidencia de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) después de seis años de mandato en los que dice haber cumplido sus objetivos. En una entrevista con EL MUNDO antes de abandonar el cargo, asegura que debería relevarla cualquiera de los directores de la institución, para poder así preservar su independencia
- ¿Qué balance hace de su gestión al frente de la AIReF?
- El balance es positivo, lo que no quiere decir que haya habido luces y sombras. Ahora he solicitado comparecer ante la Comisión de Hacienda del Congreso para rendir cuentas de que he hecho aquello que les dije que iba a hacer cuando me nombraron. Me comprometí a tres cosas. Una, dar una mayor orientación hacia el medio y el largo plazo. Dos, consolidar la evaluación. Y tres, acercar la institución a los ciudadanos haciendo que se nos conociera más y que se percibiera de alguna forma nuestra utilidad. Teníamos un reto enorme de consolidación de la institución que yo creo que hemos cumplido; la AIReF sale reforzada desde el punto de vista reputacional. Yo creo que he conseguido las tres cosas.
- ¿Dónde están entonces las sombras?
- Me refería a que todavía la evaluación no es una función de pleno derecho de la AIReF, no está en su ley orgánica, y eso la coloca en una posición débil. La evaluación solamente puede entrar por la vía de que nos encarguen un estudio. Podemos hacer o no lo que nos encarguen las administraciones territoriales, pero estamos obligados a hacer lo que encarga la Administración Central, y eso es una grieta. La Comisión Europea ha financiado una evaluación que ha hecho un equipo externo en la que recomiendan dar mayor autonomía a la AIReF a la hora de decidir qué temas evaluar y una mayor previsibilidad. Por ejemplo, todavía no nos han encargado la tercera fase del llamado Spending Review, que normalmente nos encargan en diciembre, y ya lo teníamos que estar haciendo...
- ¿Ha tenido la independencia que necesitaba estos años?
- Sí, porque te pueden poner más o menos fácil el ejercicio de tu labor con acceso a datos o la fluidez de la relación, pero la independencia es de la presidencia de la AIReF. En todo caso, no he sentido esa injerencia por parte de los gobiernos pese al malestar que a veces ha generado nuestro trabajo. Esas molestias originan determinadas reacciones, pero esas reacciones no pueden nunca llevar al presidente a hacer que sus intereses no sean los intereses de la institución.
- ¿Cómo ha sido su relación con la ministra de Hacienda?
- He hablado con ella menos de lo que hubiera sido deseable.
- ¿Por qué?
- Cuando se hablaba del tema de la quita de deuda, nosotros teníamos alguna idea y algún cálculo, también nos ofrecimos para la reforma del Marco fiscal nacional pero no nos han tenido en cuenta. La supervisión no es esperar a que las cosas salgan mal para decirlo, es ayudar a que se hagan mejor, y eso las comunidades autónomas lo han entendido mejor y en la Administración Central, menos acostumbrada a ser supervisada, ha costado más. El Ministerio de Seguridad Social, a pesar del desencuentro por el decreto en materia de pensiones, es con diferencia el que mejor ha trabajado con la AIReF porque creo que ha entendido mejor los beneficios que reporta que AIReF tenga datos. Tenemos un convenio firmado con este ministerio para la cesión de datos, cosa que no ha sido posible ni con Economía, ni con Hacienda.
- ¿Cree que la ministra de Hacienda ha faltado al respeto a la Institución al no tener en cuenta su opinión, por ejemplo, con la senda de déficit? Usted dice que las cifras no encajan y aún así, la vicepresidenta las mantiene...
- ¿Falta de respeto?, no lo sé. Falta de consideración de lo que dice la AIReF, pues probablemente, pero falta de respeto hacia la institución o hacia mí no lo he percibido. Yo he insistido en que hay que garantizar la coherencia de la regla de gasto nacional y europea, no tiene sentido que se establezcan de dos maneras distintas y que lleven a resultados distintos, y que tiene que haber un reparto de ese compromiso de gasto a nivel de Administración Pública. Tiene que haber un Plan Fiscal Estructural para la Administración Central, la Seguridad Social, las 17 comunidades autónomas y los grandes ayuntamientos, porque si no a partir del 2027 tenemos un problema porque sí que va a haber que hacer ajustes. Y, ¿cómo se reparten esos ajustes? Ya se tenía que estar haciendo con colaboración de todas las administraciones públicas.
- ¿Cuál ha sido el mejor y el peor momento de su mandato?
- El mejor momento fue recibir el apoyo unánime del Congreso al nombrarme, más que nada por la trascendencia que eso tuvo. Eso es fundamental, el candidato que se presente, ya sé que es difícil, pero cuanto más apoyo tenga, mejor. Necesita tener mayoría absoluta, que ya es bastante, pero es que la unanimidad te empodera también para el ejercicio de la independencia.. Cuanto menor sea el apoyo, más débil nace el mandato del presidente. Y peor aún si tiene que recurrir al Senado, porque ahí puedes salir por mayoría simple. Un candidato que lo sea por mayoría simple del Senado, yo creo que debería retirarse. El presidente de la AIReF necesita una fortaleza parlamentaria que es fundamental...
- ¿Y el peor?
- En el plano profesional, el peor momento probablemente fue cuando tuvimos el desencuentro tan grande que tuvimos en una Opinión del Ingreso Mínimo Vital con el Ministerio de Inclusión y Seguridad Social en 2023, porque ahí, como dije en su momento, creo que se traspasaron ciertos límites y sinceramente me dolió como presidenta y me dolió como institución. Se puede discrepar, el Ministerio ahora ha discrepado en el informe sobre la Incapacidad Temporal y eso es lícito, pero cómo se planteó esa discrepancia creo que es el peor momento que he vivido.
- ¿Cómo debe ser su sucesor? ¿Puede proceder del Gobierno?
- No. Espero que mi sucesor o sucesora no proceda del Gobierno. Esos pasos directos de supervisor a supervisado o, peor, de supervisado a supervisor, no me parecen bien. Los únicos intereses de la presidenta o presidente de la AIReF tienen que ser los intereses de la institución, y a la institución no le viene bien esos cambios. Introducen la política en una esfera que no debería estar. Es clave que la AIReF preserve su independencia.
- ¿Le ha consultado el Gobierno para su sucesión?
- No.
- ¿Cuál debe ser el perfil del sucesor?
- Tiene que tener tres cosas. Uno, cualificación, por supuesto. Dos, que tenga un proyecto para la AIReF. Y tres, entender las singularidades de la AIReF, y esa es la que más me preocupa porque muchas veces no se entiende bien.
- ¿A qué se refiere?
- A que la AIReF es de todos. Es un árbitro de las relaciones entre los distintos niveles de gobierno y tiene que estar dispuesto a romper la asimetría informativa que hay a favor de la Administración Central. Y por otro lado, evitar el paternalismo que luego por contra tiene muchas veces la Administración Central con las administraciones territoriales. Ese papel en un Estado descentralizado es fundamental que se tenga. Además, nosotros no somos un servicio de estudios, lo que nosotros decimos tiene una trascendencia especial a nivel nacional e internacional y eso implica que tienes que guardar un equilibrio entre pronunciarte sobre lo que te tienes que pronunciar y con la contundencia necesaria y no pasar líneas que serían ya fuera de nuestro ámbito o que caerían en el ámbito democrático de decisión o en la esfera de la opinión. Esto último es lo que me lleva a preferir que el candidato sea alguien de dentro de la AIReF.
- ¿Quién?
- Cualquiera de los directores.
"El peor momento probablemente fue cuando tuvimos el desencuentro tan grande que tuvimos en una Opinión del Ingreso Mínimo Vital con el Ministerio de Inclusión y Seguridad Social en 2023"
- ¿Qué opina sobre la reforma del sistema de financiación autonómica? Aún no se ha pronunciado...
- La entrada de la AIReF en el sistema de financiación autonómica depende de si este afecta a la sostenibilidad. La AIReF habla con datos y todavía faltan (calendario, restricciones al gasto y condicionalidad fiscal). Está claro que la reforma va a afectar a la sostenibilidad, lo que no sé es hasta cuánto.
- ¿A cuánto calcula que renuncia el Estado si se aprueban los planes del Gobierno tanto de nuevo modelo de financiación y de quita de deuda para dárselos a las CCAA?
- Con la información de que disponemos, que no es completa como digo, son los 20.000 millones que ha anunciado Hacienda por el nuevo modelo de financiación. Y con la quita de deuda, una pérdida de intereses que llegará a 15.000 millones acumulados hasta 2030, unos 2.500 anuales.
- ¿Puede el Estado permitirse renunciar a estos recursos? ¿Y si hay otra crisis?
- Ciertamente tiene difícil renunciar a esa cifra. Y no sólo ante la eventualidad de otra crisis. Siempre que ha habido crisis, normalmente la Administración Central es la que tiene capacidad de asumir la primera línea de defensa en las crisis, pero depende de su capacidad de financiación, y darle 20.000 millones a las comunidades, más los intereses de la quita de deuda , desde luego restringen su capacidad. Debilita la capacidad del Gobierno central ya que pierde recursos de forma permanente. El Estado no tiene mucha discrecionalidad en cuanto a su gasto y hay que tomar nota también de los compromisos como el defensa, y España no ha solicitado la activación de la cláusula de escape europea, que no impide que la deuda suba, pero da un balón de oxígeno para acomodar el gasto. Somos de los pocos países que no lo hemos hecho. También tenemos compromisos en materia internacional, por ejemplo, la ayuda oficial al desarrollo, en inversión en I+D y, claro, el gasto en pensiones.
- ¿Hará falta una nueva reforma de pensiones?
- Según nuestros cálculos, el gasto en pensiones de aquí al 2050 aumentará su peso sobre el PIB en 3,4 puntos. Las cotizaciones, con evolución económica y con medidas, aumentarán su peso sobre el PIB en el 2050 en un punto. Eso nos lleva a un desequilibrio de 2,4 puntos de PIB. Si no hay cambios en la legislación en materia de pensiones, ya sea por el lado del ingreso o del gasto, tendrá que sufragarlo el Estado vía transferencias. Esas transferencias se pueden financiar o con cotizaciones, o con un menor gasto o con impuestos o con deuda. No hay otra. Aquí lo importante es la dinámica del gasto en pensiones y desde luego, al igual que ocurre con la Deuda, no sería sostenible una dinámica explosiva, a pesar de que la regla de gasto en pensiones esté diseñada de forma que dos años de actualización al alza del crecimiento económico ha servido para rebajar en 8 décimas la necesidad de ajuste, que es casi un punto de PIB. En este sentido, la regla lo que pone de manifiesto es la importancia del crecimiento económico.
- ¿Se podría decir que estamos viviendo un cierto espejismo que está retrasando reformas fundamentales como la de las pensiones?
- Sí, se podría decir que vivimos cierto espejismo porque esa regla de gasto no mide la sostenibilidad, no tiene en cuenta la dinámica. La reforma de las pensiones tiene como objetivo garantizar la sostenibilidad, pero lo que resulta es que es insuficiente para poder corregir el déficit que se origina teniendo en cuenta la evolución de las pensiones y la evolución de las cotizaciones.
- ¿Las cuentas públicas son sostenibles a medio y largo plazo?
- Lo serían si consiguiéramos que la ratio de deuda sobre el PIB sea decreciente de manera permanente en el tiempo. Sostenibilidad siempre es evolución de la ratio, no la ratio en sí. A nosotros nos sale que a largo plazo la deuda será creciente, así que hay que empezar a actuar, porque cuanto antes se actúe, más fácil es doblegar la curva de deuda. Cuanto más tarde se actúe, tendremos un déficit que en su mayor parte será gasto en intereses con el coste de oportunidad que conlleva. Y eso es lo que hay que explicar a los ciudadanos: que a cambio de, quizá, recortar de alguna manera el crecimiento del gasto o incrementar los ingresos, se consigue no comprometer las posibilidades financieras de las generaciones futuras y no comprometer que la mayor parte del gasto tenga que destinarse a pagar interés. En 2020, cuando asumí la presidencia, mandaba el corto plazo, acabábamos de salir de un Procedimiento de déficit excesivo, y mantenerlo por debajo del 3%, era impepinable. Ahora vivimos un momento en el que la situación es buena y revisando al alza el crecimiento económico continuamente a corto plazo, pero nosotros hemos tratado de ver por qué España crece más que el resto de Europa y no sé si eso se va a mantener de manera permanente.
- ¿Por qué no?
- Nosotros identificamos cuatro factores. Uno, la entrada de inmigrantes. En 2025 estimábamos 400.0000 y según los últimos datos estamos en los 600.000, y eso además ha favorecido una evolución positiva del mercado de trabajo sin que se originen tensiones salariales importantes. Dos, hay un cambio en las preferencias de consumo en muchos países tras la pandemia, de manera que se observa que se dirige fundamentalmente o más hacia los servicios y eso ha favorecido tremendamente el turismo. Tres, somos mucho menos dependientes del mercado americano, y eso hace que, aunque evidentemente la política arancelaria va a tener efectos negativos en nuestro crecimiento económico, será mucho menos que en otros países. Y cuatro, el coste de la energía eléctrica: somos menos dependientes del gas ruso, tenemos una composición mayor de las renovables en el mix energético y eso nos ha ayudado. En el medio plazo, nuestra previsión es que el entorno internacional no va a ser favorable y que el crecimiento de la entrada neta de inmigrantes tiene un límite.
"He hablado con la ministra de Hacienda menos de lo que sería deseable"
- ¿A qué crecimiento nos llevará eso?
- Eso nos lleva a ir convergiendo hacia un crecimiento de largo plazo, que estimamos del 1,3%, aunque para eso la productividad tiene que crecer un 1,1% en promedio, porque la contribución del factor trabajo solo va a ser del 0,2% dado el envejecimiento de la población.
- ¿Habrá ajustes entonces los próximos años?
- En 2024 y 2025 ha habido una reducción del déficit simplemente por retirar las medidas que se adoptaron con ocasión de la crisis energética. En 2026 todavía nos queda un poquito de ese margen, sobre todo por la finalización de las ayudas por la Dana, pero a partir del 27 ese colchón ya no lo tenemos. Ese balón de oxígeno de recuperar lo que se quitó ya no lo tenemos e iniciamos una senda ascendente del déficit si no se hace nada. Eso unido a esa desaceleración del crecimiento económico nos lleva a que nuestras previsiones a largo plazo indiquen que si no se actúa pronto el déficit será creciente, será casi todo gasto en intereses y la deuda tendrá una senda creciente. Por eso, aunque el corto plazo sea favorable en términos macroeconómicos y fiscales, nos preocupa el ámbito institucional.
- ¿Le preocupa la falta de Presupuestos?
- La institución del Presupuesto está totalmente devaluada y contar con un Presupuesto que, según la ley, tiene que encuadrarse en un escenario presupuestario plurianual, es fundamental, primero, para dar certidumbre a los agentes económicos y segundo, para ser conscientes de lo que pasará a partir 2027, cuando la situación será distinta tanto desde el punto de vista macroeconómico como desde el punto de vista fiscal. Es fundamental, tenemos que saber qué piensan hacer, porque evidentemente, aun sin presupuesto, se sigue gobernando haciendo uso de modificaciones presupuestarias y buscando apoyos puntuales y eso es mucho más costoso.
- Y más importante aún tener cuentas tras lo que ha ocurrido en Irán ¿no?
- Sí. El entorno internacional tan complejo, con sucesión continua de crisis, como la que acaba de estallar en Irán, hacen más necesario aún contar con una planificación que permita ver los márgenes fiscales, y un presupuesto.
- ¿Los próximos Presupuestos deberían ser ya restrictivos?
- Deberían anticipar el escenario que viene de ajustes, y no sólo los del Estado sino también los de las comunidades autónomas porque no sé quién tendrá que hacerlo. En 2026 ya nos sale que probablemente se incumplan los compromisos, excediendo la cuenta de control anual del Plan Fiscal Estructural, la que te permite desviarte en tres décimas de PIB, pero dentro de la acumulada (seis décimas de PIB). Para el 27, para cumplir con los compromisos es necesario hacer ajustes respecto a un escenario sin política, la responsabilidad principal del Gobierno Central como coordinador de la política fiscal es plantear la situación a las comunidades autónomas, a los ayuntamientos y por supuesto también a la Seguridad Social. Y ver cómo se reparten el ajuste. Lo que no puede ser es que en este momento todavía no se sepa en qué medida le corresponde a cada una de las administraciones cumplir con los compromisos europeos.
- ¿Va a cumplir España la regla de gasto?
- En 2025 nosotros esperamos que se haya incumplido la regla de gasto nacional y cumplir la regla de gasto nacional en este momento garantizaría el cumplimiento de la europea. Es verdad que en los siguientes años, sucederá lo contrario: la europea es más restrictiva que la nacional y entonces tendrían que partir de la nacional y establecer ajustes adicionales. Pero de momento con que cumplieran la regla de gasto nacional sería suficiente para estar dentro de la cuenta de control acumulada.



