MACROECONOMÍA
Comercio

La UE y Mercosur firman por fin su acuerdo comercial tras 26 años: "Estamos creando un mercado de 700 millones de personas y el 20% del PIB mundial"

Milei promete una rápida ratificación parlamentaria del acuerdo y deseó que el Parlamento Europeo "haga lo propio a la mayor brevedad posible"


Momento de la firma del acuerdo de la UE y Mercosur.
Momento de la firma del acuerdo de la UE y Mercosur.AFP
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La alianza que parecía destinada a no llegar nunca es finalmente realidad: la Unión Europea (UE) y el Mercosur firmaron este sábado en Asunción (Paraguay) el acuerdo que crea la mayor área de libre comercio del mundo, todo un mensaje desde Europa y el Cono Sur en momentos en que el multilateralismo está en jaque.

"Estamos creando un mercado de 700 millones de personas y un PIB de casi el 20 por ciento del planeta, esto es fenomenal", dijo la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, en un discurso en el que no ahorró emoción.

"Esto se negoció por más de 25 años, muchas manos intervinieron en este documento. Elegimos libre comercio sobre tarifas, una asociación de largo plazo sobre el aislamiento, y con beneficios reales y tangibles para nuestros ciudadanos y nuestras empresas", añadió.

"Cuando dos regiones como las nuestras hablan con una sola voz en el escenario mundial, el mundo escuchará", aseguró Von der Leyen, llevando el efecto del acuerdo más allá de lo económico. "Puede que este acuerdo llegue tarde, pero llega en el momento oportuno", destacó António Costa, presidente del Consejo Europeo.

La firma se celebró con la presencia del presidente anfitrión, Santiago Peña, a cargo del Mercosur en este semestre, el argentino Javier Milei y el uruguayo Yamandú Orsi. También asistió Rodrigo Paz, presidente de Bolivia, país al que solo le falta armonizar sus leyes para convertirse en el quinto miembro del bloque, y José Raúl Mulino, de Panamá, que negocia integrarse al Mercosur. Por Europa asistieron Von der Leyen, Costa y el comisario de Comercio, Maro ¦efcovic, que firmó el acuerdo junto a los cancilleres.

No estuvo en cambio el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, líder de la izquierda continental, molesto con Milei y Peña, emblemas de la derecha. Pero Lula se dio el lujo de celebrar una "cumbre privada" el viernes en Río de Janeiro con Von der Leyen, y de enviar a ella y a Costa a Asunción en un avión del Gobierno brasileño junto al canciller Mauro Vieira.

"Lula está en otra Liga en la política mundial, no se va a dedicar a peleas en el Mercosur", argumentó a EL MUNDO una alta fuente de Itamaraty, la Cancillería brasileña. "Y el protocolo indicaba que hoy debían firmar los cancilleres, no los presidentes".

Peña no perdonó la ausencia, envió en su discurso de apertura un saludo a Lula, dijo estar seguro "de que lo está siguiendo por televisión" y calificó de "justicia poética" que el acuerdo se firmase en Asunción y no en Brasil, aunque luego elogió a Lula y lo calificó de "fundamental" para firmar el acuerdo.

Milei destaca el papel de Meloni

Milei, que dispuso de escaso tiempo para dormir tras una noche del viernes en la que cantó ante miles de personas en el principal festival de Doma y Folklore de Argentina, no aplaudió el elogio a Lula ni las menciones a Brasil. El argentino definió el acuerdo con la UE como "el mayor logro" en los 35 años de historia del Mercosur y destacó el rol de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni.

"Como profeta de un futuro distópico, Argentina entiende que el encierro y el proteccionismo son los principales causantes del estancamiento económico. Argentina no se detiene en este acuerdo e invita a los miembros del bloque a ir más allá", lanzó Milei, que busca cerrar un amplio acuerdo comercial con los Estados Unidos y que elogió la "determinaciòn" de Donald Trump al extraer de Caracas y detener "al narcoterrorista criminal Nicolás Maduro".

Milei prometió una rápida ratificación parlamentaria del acuerdo y deseó que el Parlamento Europeo "haga lo propio a la mayor brevedad posible".

Vieira destacó que la firma del acuerdo "es una prueba de la fuerza del mundo democrático y del compromiso con un mundo multilateral".

Pese a la firma de hoy, el acuerdo no es cien por ciento seguro aún. En los países del Mercosur hay cierto temor ante lo que suceda el miércoles en el Parlamento Europeo, que deberá votar si se recurre a la justicia para impugnar el acuerdo. Si esto sucediera, el acuerdo podría aplicarse provisionalmente, pero su ratificación se demoraría. Y si en marzo, cuando el Parlamento Europeo vote por su aprobación, el acuerdo fuera rechazado, tal como desea el presidente francés, Emmanuel Macron, los 26 años de negociaciones no habrán servido para nada. "Si probaran la carne de estos países se harían fan", desafió el panameño Mulino.

Las máximas autoridades de la UE confían también en que el Parlamento Europeo será razonable, pese al rechazo hacia el acuerdo por parte de agricultores y ganaderos. Protestas que, aseguró a EL MUNDO María Concepción Latorre, catedrática de Economía Aplicada de la Universidad Complutense e investigadora de la Universidad de Harvard, no tienen justificación. El acuerdo, dice, beneficia a España.

"Hay beneficios tangibles que podemos cuantificar, como el aumento del 0,27% del PIB, la creación de empleo o la transición a energías más limpias. Y hay otros como mayor seguridad legal, transparencia y diálogo que no podemos cuantificar, pero que son importantes también".

Latorre admite que el sector bovino español sufrirá "la máxima contracción de la producción", aunque destaca que es "sólo de 1,04%, similar a lo que ocurre en la UE", y que el acuerdo determina que "predomine claramente la expansión en producción, empleo y exportaciones de la mayoría de los sectores".

La especialista desmonta las críticas de agricultores y ganaderos que hablan de competencia desleal por parte del bloque sudamericano.

"Los agricultores reciben en la mayor parte de los acuerdos comerciales de la UE un trato cuidadoso. Numerosas cláusulas limitan el aumento del volumen de importaciones de productos sensibles como el vacuno, pollo, azúcar y otros. Y en el caso de Mercosur se han negociado cuotas para el vacuno que no superan ni el 1,5% del consumo ni la producción de la UE, que es un exportador neto en este sector. A partir de ese volumen, las importaciones tendrían unos aranceles elevadísimos que dificultan enormemente su entrada".

Latorre recuerda que en el sector avícola "hay cuotas negociadas que limitan enormemente el aumento de las importaciones" y que "otros sectores agrícolas se benefician del acuerdo porque los enormes aranceles que encontraban [para ingresar con sus productos en] el Mercosur se eliminarán".