MACROECONOMÍA
¡No doy crédito!

Por qué baja su sueldo

Por qué baja su sueldo
Lucía Martín
Actualizado

El Instituto Nacional de Estadística (INE) acaba de hacer público un dato que es lo contrario de lo que parece. Pero que certifica lo que usted ya sabe: su salario, por algún motivo, no para de bajar. En absoluto sugiero que este organismo público esté ofreciendo índices sesgados cuando concluye que el coste laboral que un trabajador (CLT) supone para una empresa ha aumentado un 3%. Aunque sí que es compatible con que el sueldo neto haya bajado un poco más aún. En concreto, un 3,2%. Y que ambos porcentajes son compatibles.

La diferencia entre los 38.717 euros de promedio que el empleado le cuesta a su empleador y los 22.181 euros que, también de media, el trabajador percibe se lo comen las cotizaciones sociales, el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas y la inflación. El hermeneuta que ha depurado los datos es el divulgador Jon González y lo ha publicado, como suele, en la red social X.

¿Qué más podemos extraer de sus cálculos? Quizá el más relevante es que el salario neto de los trabajadores descontada la inflación es el único apartado del coste laboral que no ha crecido desde que Pedro Sánchez accedió al poder. En el segundo trimestre de 2018, el sueldo medio era de 22.842 euros y hoy lo es de 22.181, es decir un 1,4% menos. Sin embargo, el resto de aspectos de los que se compone el CLT ha aumentado. Las cotizaciones que corresponden a la empresa han crecido un 6,8% y las que paga el trabajador sumadas a los impuestos aumentan el 16%. Esta cifra sube tanto porque el Gobierno se ha negado a deflactar del IRPF la inflación, la famosa progresividad en frío. En conclusión, para una empresa cada vez es más caro el coste de un empleado, pero el salario real de éste cada vez es menor porque el Estado incrementa su bocado.

El coste laboral del INE no incluye las pensiones, cuyos titulares son los únicos perceptores de rentas salariales que no han perdido poder adquisitivo con el aumento de la inflación. En los albores de las elecciones autonómicas en Extremadura, una comunidad en la que los sueldos públicos tienen un peso superior al de la mayoría de regiones, el Gobierno ha anunciado la revalorización de las jubilaciones, así como un acuerdo para elevar los salarios públicos por encima de los precios en los próximos años.

Nadie dice que esto constituya un atropello. Se deben proteger las pensiones bajas y los funcionarios han perdido capacidad de compra estos años. No todo se resuelve con un juego de suma cero. Pero está bien tener los datos a la vista para que cada uno extraiga sus conclusiones cuando vea qué le queda del sueldo a fin de mes. Se llama cuña fiscal.