MACROECONOMÍA
¡No doy crédito!

Destrucción destructiva

Destrucción destructiva
Lucía Martín
Actualizado

La concesión del premio Nobel de Economía a Phillipe Aghion, junto con Joel Mokyr o Peter Howitt, ha traído a la actualidad el concepto de destrucción creativa de Schumpeter. Su teoría, acuñada en plena II Guerra Mundial, atribuye la evolución del capitalismo a ciclos de innovación disruptivos en que los emprendedores van reemplazando con sus nuevas propuestas a las empresas viejas, e impulsando así el crecimiento económico. De ahí que uno de los indicadores que determinan la mejora de la productividad de una economía es la rotación en la vida de las empresas.

Sintagmas tan redondos como "destrucción creativa" de Schumpeter, la "modernidad líquida" de Zigmut Baunman, o a "la España invertebrada", de Ortega y Gasset son capaces de capturar el espíritu de un tiempo. El Nobel de este año viene al pelo en una era en la que la implantación de la inteligencia artificial augura disrupciones sólo conocidas durante las revoluciones industriales. Sucede también que cuando conceptos de este tipo se hacen tan populares y se incorporan acervo cotidiano quedan contaminados por los sesgos de quienes no han leído las obras y pierden el sentido originario.

La presidenta de la Comisión Europea, por ejemplo, acaba de citar a Aghion para justificar la rectificación de su política climática y los retrasos en la desburocratización de la regulación europea: "La simplificación es necesaria, pero por sí sola no genera competitividad. Como señala el Nobel Philippe Aghion, sólo la innovación puede hacerlo". No se sabe bien qué quiere decir, pero queda muy bonito y muy autocomplaciente.

Aghion, efectivamente, habla de regulación en sus investigaciones y no siempre como freno para la innovación. Considera que, cuando una empresa exitosa se establece con una posición de dominio excesivo en el mercado, lo puede aprovechar para limitar la eficiencia en la economía mediante cortapisas a la libre competencia. Ésta sólo puede quedar garantizada a través de cierta intervención pública. También lo dijo antes Adam Smith.

El Nobel francés va un paso más allá al dignificar el papel de la sociedad civil en el ejercicio del control del poder. O lo que es lo mismo, en la preservación de la democracia. Entre las instituciones más relevantes destaca el periodismo, pues es el responsable de frenar la colusión de intereses entre gobiernos y empresas. Los gigantes tecnológicos han puesto en jaque la viabilidad de muchos medios que deben vigilar sus abusos de mercado. Si lo logran, la destrucción no sería creativa, sino, valga la redundancia, destructiva.