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España ha experimentado en los últimos años un boom de bajas laborales que ha sido paralelo a un incremento sin precedentes del número de trabajadores con contrato de sustitución. En el tercer trimestre de este año fueron 775.900 en total con un contrato temporal de este tipo "para cubrir la ausencia total o parcial de otro trabajador", lo que supone un 25% más que antes de la pandemia, según los datos de la última Encuesta de Población Activa (EPA).
El uso de este tipo de contrato se ha extendido al calor del aumento del absentismo laboral, que crece un 85,4% desde 2019, especialmente el que se debe a procesos de Incapacidad Temporal (IT), que está en máximos.
De hecho, mientras de 2009 a 2019 el peso de los contratos de sustitución sobre el total de los temporales se mantuvo constante en el 10%, tras la pandemia se ha producido un repunte hasta suponer en torno al 25% del total. Los eventuales se han mantenido estables y el uso de los de obra y servicio -muy limitado por la reforma laboral- se ha reducido del 40% a entorno al 12%.
Son un tipo de contrato en el que se recurre mayoritariamente al género femenino: del total de empleados en esta situación, 548.100 son mujeres y 227.700 son hombres, con un incremento del 26% en las primeras y del 23% en los segundos.
España contaba en el tercer trimestre con 2,97 millones de trabajadores con contrato temporal, siendo precisamente el tipo mayoritario el de los de sustitución (775.900), seguido del eventual por circunstancias de producción (614.900) y el temporal por obra y servicio (402.100). En 2019, este último era el más utilizado: del total de 4,47 millones de contratos temporales que había entones, 1,61 millones eran de este tipo.
El contrato de sustitución es, dentro de los temporales, el que más ha crecido en los últimos seis años (un 24,8%), junto con el de aprendizaje, formación o prácticas (+0,3%), mientras que todas las demás modalidades han caído drásticamente.
A nivel agregado, un incremento de las bajas laborales y, en consecuencia, de los trabajadores con contrato de sustitución se traduce en una mejora del empleo, ya que las empresas siguen manteniendo en nómina y en alta al a Seguridad Social al trabajador enfermo y también al sustituto, dos empleados para un mismo puesto.
Esto supone un coste extra, ya que siguen asumiendo el pago de las cotizaciones sociales del primero además del salario del segundo.
Un millón de bajas
En el segundo trimestre de este año, España superó por primera vez el millón de trabajadores que no acudieron a su puesto de trabajo en la semana de referencia de la EPA -la previa a la realización de la encuesta- por estar enfermos, haber tenido un accidente o estar en situación de IT.
En el tercer trimestre (julio a septiembre), este número se redujo a 962.400, coincidiendo con que es un periodo en el que muchos están de vacaciones y faltan al trabajo por ese motivo. Son un 5% más que hace un año y un 85,2% más que en el mismo periodo de 2019.
Detrás de los datos de absentismo se encuentra un empeoramiento de la salud de los españoles que responde a muchos factores, entre los que destaca el envejecimiento medio de la fuerza laboral, en línea con el del conjunto de la población española.
Pero más allá de la edad, la concienciación por la salud ha influido también, por ejemplo, en el incremento de procesos de salud mental especialmente tras la pandemia.
La misma EPA refleja que hay en España 1,84 millones de personas que, estando en edad de trabajar, están inactivas (ni trabajan ni buscan empleo) por motivos de salud, un 12,3% más que hace una década; a los que se suman los 67.200 que trabajan a tiempo parcial por esta misma razón, casi el triple que hace diez años.
Junto a la salud, el propio ciclo económico también es determinante, ya que históricamente cuando la economía crece y el empleo aumenta, crece el absentismo laboral;mientras que en épocas de recesión y alza del desempleo, los trabajadores tienden a no faltar a su puesto de trabajo.



