El sindicato de Técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha) ha alertado de que si el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) tributa en el IRPF como pretende la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, esto se traducirá automáticamente en una subida de los costes laborales para las empresas que, a día de hoy, supondría unos 480 euros extra al año por trabajador.
En una nota a la que ha tenido acceso EL MUNDO, los técnicos se alinean con la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, y apuestan por dejar el Salario Mínimo sin tributar, para evitar ese incremento de los costes laborales para las compañías que se produciría inevitablemente.
Esto es así porque Díaz ha pedido a su comisión de asesores que le indique, por un lado, a qué nivel (o rango) debería subir el SMI para seguir suponiendo un 60% del salario medio en España, tal y como postula la Carta Social Europea, y, por otro, que diga a qué otro nivel o rango debería subir suponiendo que a partir de ahora empiece a tributar en el IRPF, de forma que en términos netos -una vez descontado el impuesto- siga suponiendo el 60% del salario medio.
De esta forma, le dará a elegir a la ministra de Hacienda entre las dos posibilidades, ya que es ella la que lleva tiempo insistiendo en que quienes cobran el SMI, cuya cuantía ha subido más del 60% desde que gobierna Pedro Sánchez, deben empezar a pagar IRPF.
Los técnicos, sin embargo, advierten de que si optan por el nivel más alto tributando en IRPF esto conllevará un coste extra para las empresas "tanto por la vía de los salarios como por la del aumento de las cotizaciones sociales", por lo que optar por la otra opción sería útil para "acercar posiciones" entre Trabajo y la CEOE de cara a un posible acuerdo que de base se antoja complicado -el último tripartito se produjo en 2020-.
Según calculan los técnicos, si el Salario Mínimo (de 16.576 euros en 2025) estuviera sujeto a IRPF, tendría que ser en términos brutos de 16.916 euros para que en términos netos mantuviera su valor. Elevarlo a ese nivel supondría que la empresa tendría que desembolsar 340 euros más al año -que no irían para el trabajador, se los llevaría Hacienda- y que las cotizaciones sociales que paga a la Seguridad Social pasarían de 6.955 a 7.099 euros, lo que supondría un coste laboral adicional medio de 483 euros por trabajador sólo este año.
Gestha obtiene ese cálculo asumiendo que el contrato de ese trabajador tipo es a tiempo indefinido, en el régimen general, con bases mínimas de cotización y una tarifa del 3,6% de cotización a la Seguridad Social por accidentes de trabajo y enfermedades profesionales, correspondiente entre otros al personal de limpieza en general -incluidos los de calles-, vigilantes, guardas y personal de seguridad, que habitualmente cobran el SMI.
Repetir el modelo de la deducción
Para que el SMI siga estando exento de abonar el IRPF existen dos posibilidades: que el Ministerio de Hacienda eleve el mínimo exento de tributar, lo que implicaría una merma de la recaudación fiscal considerable -superior a los 1.000 millones de euros que habría supuesto este año-, o que aplique una deducción para cubrir la parte que tendrían que aportar en concepto de IRPF, algo mucho más rentable en términos de recaudación.
En 2025, cuando Montero claudicó finalmente y acabó aceptando que el IRPF no tributara después de haberlo aprobado, eligió esta vía, y ahora los técnicos de su Ministerio le sugieren que haga lo mismo: "Gestha ya propuso una alternativa para que el SMI de 2025 no tributase en el IRPF con un impacto recaudatorio muy pequeño. En este sentido, el Congreso aprobó el pasado julio una nueva deducción de 340 euros anuales para sueldos de trabajadores hasta 16.576 euros al año, con efectos retroactivos del 1 de enero, del que se beneficiaron más de medio millón de contribuyentes que no tendrían retención ni tributarían por este impuesto, la cual iba disminuyendo ligeramente para evitar el error de salto en sueldos superiores hasta los 18.276 euros", recuerdan.
Uno de los problemas que tuvo la enmienda por la que se aprobó esta deducción fue que el Ministerio dejó fuera a los pensionistas y a los parados que percibían ingresos inferiores o iguales al SMI, por lo que ahora Gestha solicita que sí se incluya a los pensionistas. Respecto a los parados, explican a este medio que "normalmente, las personas en situación de desempleo (con prestación o, agotada esta, con subsidio) no van a tributar en el IRPF, pues los importes de la prestación por desempleo son menores que el SMI mensual", de ahí que no vean necesario aplicarles la deducción.
A día de hoy, el sindicato estima que 2,4 millones de trabajadores cobran el Salario Mínimo, aunque en la práctica hay 8 millones que ingresan menos de esa cuantía porque no tienen trabajo a jornada completa o porque no están dados de alta algunos meses del año.

