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Tras unas cuantas semanas de pausa, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha vuelto a sacudir el comercio internacional este jueves con anuncios de medidas proteccionistas adicionales. Horas después de verse con los presidentes de Turquía y Pakistán en la Casa Blanca, Trump ha acudido a sus redes sociales para informar de aranceles adicionales para los muebles de cocina y de baño fabricados en el extranjero. También gravará con un 100% los productos farmacéuticos patentados. Y los grandes vehículos, especialmente camiones pesados. En todos los casos, aduciendo razones de seguridad nacional.
"Para proteger a nuestros grandes fabricantes de camiones pesados de la competencia externa desleal, a partir del 1 de octubre de 2025, impondré un arancel del 25% a todos los camiones (¡grandes!) fabricados en otras partes del mundo. Por lo tanto, nuestros grandes fabricantes, como Peterbilt, Kenworth, Freightliner, Mack Trucks y otros, estarán protegidos de la avalancha de interrupciones externas. Necesitamos que nuestros camioneros gocen de buena salud financiera, por muchas razones, pero sobre todo, ¡por motivos de seguridad nacional!", ha indicado en un primer mensaje.
"A partir del 1 de octubre de 2025, aplicaremos también un arancel del 100% a cualquier producto farmacéutico de marca o patentado, a menos que una empresa esté construyendo su planta de fabricación farmacéutica en Estados Unidos. "ESTÁ CONSTRUYENDO" se definirá como "en construcción". Por lo tanto, no se aplicará ningún arancel a estos productos farmacéuticos si la construcción ya ha comenzado", ha dicho en un segundo. Los medicamentos genéricos deberían seguir exentos, en principio.
La cuestión farmacéutica es una de las grandes obsesiones del presidente. Tras descubrir que los medicamentos son mucho más caros en EEUU que en Europa o Asia, el presidente no ha culpado al sistema estadounidense, las empresas o las aseguradoras, sino al resto del mundo. No considera que sean más baratos allí por el sistema de salud, o porque se ponen limitaciones legales a los precios en negociaciones al máximo nivel político. Sino que piensa que es por una especie de conspiración y que EEUU paga más porque el resto pagan menos. Así que quiere equilibrar la balanza de una forma u otra. Este verano ya había aplicado un 15% a los medicamentos y productos de la UE, pero los mal llamados 'aranceles recíprocos' que impuso a principios de abril, luego paro y más tarde ha empezado a definir país por país eximían al sector, pues ya había avisado que habría algo específico y muy elevado.
El tercer sector, más inesperado, es el de los muebles, especialmente los tapizados, alegando también... razones de seguridad nacional. "Impondremos un arancel del 50% a todos los gabinetes de cocina, tocadores de baño y productos relacionados a partir del 1 de octubre de 2025. Además, aplicaremos un arancel del 30% a los muebles tapizados. Esto se debe a la afluencia masiva de estos productos a Estados Unidos desde otros países. Es una práctica muy injusta, pero debemos proteger, por seguridad nacional y otras razones, nuestro proceso de fabricación".
A principios de año, el Ejecutivo ya había abierto una investigación de seguridad nacional sobre los precios de los productos farmacéuticos, pero del mensaje de hoy no queda claro si la nueva decisión es producto de esa investigación o no.
Los anuncios de hoy llegan después de que hay una pequeña tormenta entre los agricultores estadounidenses por las ayudas anunciadas a la economía argentina. Las líneas de crédito y las promesas del Tesoro de EEUU de comprar deuda han permitido al Ejecutivo de Javier Milei levantar restricciones y vender enormes cantidades de soja a China ,el gran consumidor mundial. Hasta un millón de toneladas de golpe. Y eso permite a Pekín no dar un dólar a Washington.
El año pasado, China compró soja por valor de más de 12.500 millones de dólares, más del 50% del total, pero este año ha ido cayendo progresivamente, hasta llegar a cero ahora mismo (si bien es cierto que China suele comprar hasta verano en América Latina, que cosecha antes, y sólo acude al producto del norte en los últimos meses del año).
La caída de las compras es represalia directa por la guerra arancelaria lanzada por Trump, y porque de golpe tiene opciones más baratas, como la argentina, irónicamente financiada por EEUU. El país que lleva siete meses diciendo que el resto del mundo se aprovecha de ellos, que decidió esta semana rescatar a su aliado más liberal. Y que le pagó el favor vendiendo al gran rival, al menos teórico, de ambas.

