MACROECONOMÍA
Guerra comercial

Trump anuncia un nuevo acuerdo comercial con Corea del Sur mientras que China continúa manteniendo el pulso en la guerra arancelaria

Estados Unidos y Corea del Sur han llegado a un punto de encuentro en el que, de nuevo, el republicano sale ganando y la otra parte se da por satisfecha porque el resultado podría haber sido mucho peor

Un hombre camina frente a una pantalla en la que se informa sobre el acuerdo comercial entre Corea del Sur y EEUU, este jueves en Seúl.
Un hombre camina frente a una pantalla en la que se informa sobre el acuerdo comercial entre Corea del Sur y EEUU, este jueves en Seúl.YONHAPEFE
Actualizado

Donald Trump sigue avanzando en sus acuerdos comerciales en Asia. Después de intensas semanas de negociaciones, Estados Unidos y Corea del Sur han llegado a un punto de encuentro en el que, de nuevo, el republicano sale ganando y la otra parte se da por satisfecha porque el resultado podría haber sido mucho peor.

Al igual que el acuerdo con Japón y después con la Unión Europea, Washington aplicará un arancel del 15% a los productos importados desde Corea del Sur, a lo que se suma el compromiso surcoreano de miles de millones de dólares en inversiones. El gravamen impuesto es inferior al 25% con el que Trump había amenazado a Seúl y que debía entrar en vigor este viernes.

"Hemos acordado un arancel del 15% para Corea del Sur. Estados Unidos no pagará ningún arancel", escribió el presidente estadounidense en sus redes sociales, anunciando que Seúl ha aceptado comprar muchos más productos fabricados en EEUU, desde automóviles hasta artículos agrícolas.

El acuerdo también incluye la compra 100.000 millones de dólares en gas natural licuado y otros productos energéticos de EEUU, y la promesa de 350.000 millones en inversiones. "Hemos superado un obstáculo importante", ha manifestado el presidente surcoreano, Lee Jae-myung.

"A través de este acuerdo, el Gobierno ha eliminado la incertidumbre en torno a las condiciones de exportación y ha garantizado que los aranceles estadounidenses sobre nuestras exportaciones sean inferiores o iguales a los impuestos a nuestros principales competidores comerciales", continuaba Lee, quien ha cedido ante las presiones de Trump por miedo a que unos aranceles más elevados pudieran descarrilar la cuarta economía de Asia.

Para alcanzar el acuerdo, los negociadores de Washington han estado apretando especialmente a gigantes industriales surcoreanos, entre ellos Samsung Electronics y Hyundai Motor Group. Corea del Sur, el sexto socio comercial más importante de Estados Unidos. Se espera que el presidente Lee viaje a EEUU en dos semanas para una cumbre bilateral con Trump.

En lo que llevamos de mes, en Asia, el presidente estadounidense ha cerrado acuerdos comerciales con Japón (15%), Indonesia y Filipinas (19%) y Vietnam (20%). A principios de julio, Trump reavivó su guerra comercial buscando sobre todo castigar a las naciones del Sudeste Asiático que estaban sirviendo a China como puentes intermedios para continuar enviando grandes volúmenes de bienes al mercado estadounidense sorteando los altos aranceles impuestos a los productos importados directamente desde la segunda potencia mundial.

La realidad es que China es la única que le está manteniendo el pulso a Trump en su guerra arancelaria. Pekín y Washington celebraron esta semana una tercera ronda de negociaciones para tratar de extender otros 90 días la tregua comercial que cerraron el mes pasado. Sus principales negociadores (el secretario del Tesoro de EEUU, Scott Bessent, y el viceprimer ministro chino, He Lifeng) estuvieron reunidos en Estocolmo después de verse las caras primero en Ginebra y luego en Londres.

Durante todo el año, China ha jugado bien con la carta ganadora de las restricciones a las demandadas tierras raras, indispensables para la industria tecnológica. La superpotencia asiática tiene casi el monopolio en su procesamiento. Durante el intercambio de golpes arancelarios con Washington, esta ha sido su principal baza en negociaciones.

Tras la tregua alcanzada en mayo, los aranceles a los productos chinos, que Trump había disparado hasta el 145%, se redujeron al 30%, mientras que los gravámenes del 125% que había impuesto China se bajaron al 10%. El 20% de diferencia corresponde a aranceles de castigo, por ahora inamovibles, relacionados con el fentanilo. Washington acusa a Pekín de no hacer lo suficiente para frenar el envío de los precursores químicos que son necesarios para fabricar esta droga que tantos estragos está causando en suelo estadounidense.