MACROECONOMÍA
A Fondo

La diplomacia de los minerales: así avanza el 'Juego de Tronos' para arrebatarle a China la llave de la economía mundial

La Unión Europea lidera la telaraña de acuerdos con países emergentes para tratar de blindar su suministro de materias críticas... pero Pekín lleva 20 años de ventaja

La diplomacia de los minerales: así avanza el 'Juego de Tronos' para arrebatarle a China la llave de la economía mundial
PREMIUM
Actualizado

En 2012, la Administración de Barack Obama, la Unión Europea y Japón elevaron ante la Organización Mundial del Comercio una disputa sin precedentes contra China. Fue la reacción internacional a la irrupción de una nueva arma geopolítica que hoy, al igual que entonces, pertenece en exclusiva a Pekín: un corte en el comercio de minerales críticos capaz de frenar la economía mundial.

China recurrió a ella por primera vez en 2010 contra el país nipón como contraofensiva por una disputa de barcos pesqueros. Pasaron diez años hasta que, en 2023, la activó de nuevo para responder a las barreras de la Casa Blanca de Joe Biden al flujo de chips y otros equipos tecnológicos made in America. Este año, el Gobierno de Xi Jinping ha reaccionado a la guerra de aranceles de Donald Trump girando otra vez la llave del desarrollo tecnológico global, al vetar la exportación de siete de los 17 elementos que forman las llamadas tierras raras, un grupo de componentes químicos (escandio, itrio y los 15 elementos del grupo de los lantánidos) tan difíciles de extraer como vitales para el avance digital, militar y energético del mundo entero.

En 2012, China ejercía un cuasimonopolio en el mercado mundial de minerales críticos. Eso sigue igual, pues Pekín continúa siendo el mayor proveedor global de la mayoría de las materias primas críticas, con cuotas cercanas al 100% en tierras raras, magnesio o galio. Pero algo ha cambiado desde aquella disputa. EEUU, Canadá y, especialmente, la Unión Europea han disparado en los últimos dos años la firma de acuerdos bilaterales con gobiernos de países donde abundan esos minerales, en su mayoría, economías emergentes o en desarrollo de África y América Latina.

Es la diplomacia de los minerales críticos, donde escasea la transparencia y abundan las zonas grises. Frente a los contratos take or pay (tómalo o paga) que en el petróleo y el gas blindan a importadores y exportadores con indemnizaciones millonarias ante cualquier incumplimiento, aquí se abren paso conceptos como asociación estratégica, carta de intenciones o memorandos de entendimiento (MoU). Son mecanismos de cooperación entre el país que tiene el mineral y el que lo quiere. Aunque su objetivo es mitigar el riesgo de suministro y reforzar la cadena de valor de esas materias primas, sus compromisos no son vinculantes. Se podría decir que la industria y el comercio mundial de semiconductores, energías limpias, ciberseguridad, tecnología, inteligencia artificial o defensa dependen de la buena voluntad y el interés mutuo entre gobiernos de toda condición. Un matrimonio de conveniencia donde, por lo general, recular no conlleva represalias legales.

Actualidad Económica ha tenido acceso a la lista completa de acuerdos intergubernamentales sobre minerales críticos recopilados por la Agencia Internacional de la Energía (IEA), el brazo energético de la OCDE. Desde 2020, cuando arrancan sus registros, hasta 2023, último ejercicio completo, el número anual de alianzas pasó de dos a quince. En un año se firmaron más que en el conjunto de los tres anteriores. Aunque los acuerdos que trascienden públicamente todavía son pocos, su frecuencia aumentó un 650%. En los primeros seis meses de 2024 se sellaron otros once convenios, casi tantos como en todo el año previo y más que en cualquiera de los demás ejercicios de la serie histórica. La Unión Europea figura como la que más alianzas ha firmado y China, pese a controlar la minería y el refinado de recursos minerales dispersos por todo el planeta, es la gran ausente.

"China empezó a moverse hace 20 años, desplegando toda una red de empresas de minería en todos aquellos países con reservas de ciertas materias primas que ya se sabía que iban a ser críticas en periodos posteriores, por la transición energética o por la digital. El país ha llegado a ser experto no solamente en la extracción, que es sacar la piedra, sino en el refinado. Por ejemplo, con las tierras raras acumulan una gran ventaja frente a cualquier otro país que pudiera ponerse ahora a refinarlas", explica Águeda Parra Pérez, analista geopolítica y tecnológica de China, Fundadora y editora de ChinaGeoTech. En resumen, China tiene reservas propias de muchos minerales estratégicos y los que no tiene en su territorio los ha blindado desplazando un batallón de empresas estatales donde está el recurso. "Están allí en la extracción y luego se llevan la refinería a la China continental", completa.

"Nos hemos vuelto adictos a los minerales críticos. China fue la primera en verlo venir y actuó. Hay países que son grandes productores de algún mineral, pero ¿a dónde van estos elementos a procesarse? A China", expone Miguel Golmayo, miembro de la Armada Española y experto en energía e inteligencia militar. En La fiebre del oro verde (Planeta, 2025), su último libro, define las materias primas como el "desafío oculto" de una transición ecológica que ha exacerbado la "chino-dependencia". "Occidente se ha dado cuenta y ha reaccionado, de ahí el interés de Trump por Ucrania o Groenlandia. No es que le guste el hielo, ha mirado el mapa y ha visto dónde están los minerales críticos y dónde ya está China. Estados Unidos ha llegado tarde y mal, y ahora se quiere hacer con lo que pueda de lo que queda".

Desde Estrasburgo, el eurodiputado socialista Nicolás González Casares defiende el modus operandi de la UE en esa carrera desbocada por los tesoros del subsuelo. "Para el proyecto europeo la búsqueda no pasa por la coerción y el chantaje que practica la Administración Trump, con actitud colonialista, para forzar la producción exterior". En el otro extremo, Casares sitúa a China, con un control vertical desde la extracción hasta el refinado gracias a una diplomacia de infraestructuras vinculada a la Belt and Road Initiative, piedra angular de la política exterior del país que combina inversiones masivas, préstamos y desarrollo de infraestructuras a cambio de acceso preferente a recursos críticos. "China tiene una larga experiencia enganchando a suministradores a los que ofrece inversiones a cambio de recursos, sin miramientos ambientales o políticos. Influye, ayuda y no hace de los estándares laborales o ambientales una causa", apunta el eurodiputado. Y en el medio está la UE.

"Ni podemos ni debemos optar por el chantaje, no tenemos el poder militar de EEUU y sí nos importa la sostenibilidad ambiental y lo laboral. La UE debe apostar por la diplomacia de los minerales, equilibrando sus intereses estratégicos y el respeto a las normas multilaterales, la sostenibilidad y el beneficio mutuo", asevera Casares.

Para Golmayo, el gran error de la Unión Europea ha sido que cada país ha buscado su interés particular: "Lo saben en Estados Unidos y lo saben en China, y por eso siempre que hay que negociar prefieren un diálogo uno a uno, y evitan hacerlo con los 27. La UE hace falta, si nos separamos estamos perdidos". "Ha sido una mala práctica el no tener una sola voz en Europa para negociar. Lo vimos con el gas ruso. Cada país europeo hizo la guerra por su lado, pensado que podía solucionar su problema energético individualmente. Pero ahora vamos hacia una misión europea, porque siempre tienes más fuerza cuando negocias un contrato para 400 millones de personas", refuerza Fernando de Llano, profesor titular e investigador de la Universidade da Coruña experto en economía de la energía.

Para el profesor, la palabra clave es negociación. "No estamos en el esquema colonial que existió en su momento, ahora eso no vale. Ahora lo que hay es una negociación de dos países que buscan ganar". Y señala a un paso más: el cumplimiento. "Muchos minerales están en países con problemas de corrupción, inestabilidad geopolítica, fragilidad institucional... Europa necesita un cumplimiento real, no verse ante problemas de suministro, por ejemplo, por golpes de Estado", advierte el experto. La Unión, completa, vive en la dicotomía: "Se enfrenta a ella misma, pues está hablando de integrar en su cadena de valor países proveedores que no respetan los derechos humanos".

Más del 60% del suministro mundial de cobalto sale de la República Democrática del Congo, en torno al 50% del níquel se extrae en Indonesia, el 71% del platino, más del 90% del iridio y alrededor del 30% del manganeso, proceden de Sudáfrica, y más del 23% del cobre, de Chile. Centrando el foco en Europa, los Veintisiete, aparte de China, dependen de la República Democrática del Congo, que suministra el 68% de su cobalto, o de Chile, que aporta el 78% del litio. Por ello, para entender la coreografía de alianzas que bailan los gobiernos, hay que ponerse en los zapatos de los países emergentes.

A más de 12.000 kilómetros y seis horas de diferencia de Bruselas está Chile, uno de los mayores productores mundiales de cobre, litio y yodo. Hace unos días, el Gobierno de Gabriel Boric constituyó, con una ceremonia en el Palacio de la Moneda, el Comité Consultivo de Alto Nivel que dirigirá la estrategia de minerales críticos del país. Formado por empresas, académicos y políticos, el objetivo es posicionar a Chile como referente mundial en estos recursos. "La estrategia de alianzas es cada vez más común en la política energética y económica de los países. Es especialmente importante en inversiones en minerales críticos, porque repercuten a largo plazo", explica Dorotea López, directora del Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile y uno de los 16 integrantes del citado Comité.

¿Qué gana Chile en ese juego de alianzas? "Una buena estrategia puede atraer inversión e impulsar infraestructuras, como carreteras y puertos, y acceder a tecnologías y conocimientos avanzados", defiende, aunque asegura que el impacto siempre depende del "contenido" de los convenios. En Chile, asegura, "debemos tener una hoja de ruta para definir alianzas que siempre deben ser beneficiosas para ambos lados". La Unión Europea y Chile firmaron en diciembre de 2023 la actualización del acuerdo marco que rige su relación bilateral. Llevaban negociando un nuevo marco, sin éxito, desde 2016.

LA CHINO-DEPENDENCIA EUROPEA

Más que nunca, en la geopolítica del mineral, la información es poder. "No hay datos fiables a nivel mundial del volumen real de reservas de estos elementos críticos, por ello los países productores juegan con la baza de lo que dicen y lo que callan", recuerda De Llano. Desde 2011, Bruselas tiene su propia lista de materias críticas que actualiza cada tres años. Los minerales entran o salen en función de una ecuación que cruza su importancia para la economía comunitaria, la previsión de demanda y el riesgo de suministro. En la última revisión, de 2023, la UE tachó dos elementos e incorporó seis, elevando de 30 a 34 su listado. Si hace una década evaluaba medio centenar de materiales candidatos, en la última actualización analizó 70.

No todos los países con minerales son carne de alianza. "Hay muchos territorios donde se han detectado reservas cuya explotación, luego, resulta no ser factible", explica Parra. Unas veces la barrera es económica y otras, temporal. Las reservas sin explotar pueden suponer 10 o 15 años de trabajo hasta empezar a extraer el mineral. "El enfoque europeo es buscar socios con reservas que ya estén en producción porque la exploración primaria lleva un tiempo que no nos podemos permitir".

Parra rechaza que Europa deba sortear los lugares donde Pekín ya ha puesto la pica. "China ha hecho una diplomacia global y está en todas partes, en lo comercial, porque es el mayor socio de más de 150 países; y en lo diplomático". EEUU tiene cierto grado de autosuficiencia, pero la UE depende de China. "Nuestra industria aeroespacial y militar estaría en riesgo si hay ruptura. No podríamos fabricar gafas de visión nocturna, ni misiles, ni drones, ni absolutamente nada de lo que hoy se entiende como imprescindible en cualquier conflicto armado".

La ofensiva de Trump urge a la UE a asegurar un flujo estable de materias críticas. El problema es que muchas de sus alianzas están en fase inicial o aún en negociación. El Instituto Español de Estudios Estratégicos ha avisado de esa vulnerabilidad este mes: "Europa debe repensar las reglas de la globalización, empezando por sectores estratégicos como semiconductores, minerales críticos o baterías (...). La industria europea, por ahora, necesita seguir en China. La ola de proteccionismo, aislacionismo e inestabilidad desatada desde Washington debe servir para fortalecer el mercado interior y la identidad política continental, y para hacer los deberes en defensa".

Fuentes infografías: Agencia Internacional de la Energía y Comisión Europea.

Dirección de arte: María González Manteca y Josetxu L. Piñeiro.