El que fuera jefe de regulación contable del Banco de España durante todos los años del rescate se despacha en su último libro sobre la entrega de Bankia a CaixaBank que califica de "ganga" y "regalo". En el cuarto aniversario del anuncio de fusión del banco nacionalizado con la entidad financiera de origen catalán, este experto contable -jefe del área en el supervisor entre 2004 y 2016-, Jorge Pérez, calcula que el Gobierno debió reclamar al menos 2.658 millones más por los títulos que controlaba el Estado a través del llamado Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (Frob). Es decir, un 80% más.
"El Frob, como propietario del 61,83% de acciones de Bankia, recibió un porcentaje en acciones de CaixaBank calculado sobre el canje pactado (5.314 millones) y no sobre el precio de mercado de los activos y pasivos entregados (9.614 millones). Es decir, el Frob (el Estado) recibió 3.285,6 millones de euros en acciones de CaixaBank cuando pudo haber recibido 5.944,4 millones de euros, nada menos que 2,658,8 millones de euros de diferencia". Esa decisión de canje bendecida definitivamente por Moncloa y la entonces vicepresidenta económica, Nadia Calviño, en 2021 arrastró también a los minoritarios que también perdieron "1.641,6 millones".
El autor califica con humor de "extravagante" la decisión gubernamental. De hecho, titula el libro Dos historias extravagantes: Banco Popular y Bankia.Lo centra en ambas, porque eran calificadas en el pasado como las más solventes del país y terminaron absorbidas, por distintas razones, por otros bancos. En el caso de Bankia con el agravante de haber recibido el rescate estatal en 2012. Pérez ofrece una visión ácida sobre la supervisión de las cajas que formaron Bankia. No fallaron las normas, en su opinión, sino la gestión del Banco de España.
Pérez cree que él aún seguiría en la institución si, a su parecer, se hubiera plegado a instrucciones. Ahora escribe y está peleado en el Constitucional con el supervisor por su despido en la pasada década, que considera improcedente.
Pérez presenta a CaixaBank como gran beneficiario en la operación de Bankia. "Registró una ganancia de 4.300 millones de euros (9.614 menos 5.314) en su cuenta de pérdidas y ganancias del año 2021. Esta ganancia, además, lo fue libre de impuestos por efecto de una ventaja fiscal en la absorción [autorizada por la Ley del Impuesto de Sociedades]".
En su opinión, CaixaBank volvía a verse favorecida. "En 2013, el Frob le vendió por un euro el Banco de Valencia, una vez saneado, cuando éste valía 2.289 millones, otra ganga que salvó el año del comprador". Escribe que "este tipo de ganancias surgidas por una compra ganga, llamadas en la jerga financiera badwill o fondo de comercio negativo son siempre sospechosas" para el Banco Central Europeo, que no debió aceptar, a su juicio, que repartiera rápido dividendos.
"CaixaBank aprobó una distribución de dividendo en efectivo del 50% del beneficio neto consolidado ajustados por los impactos extraordinarios relacionados con la fusión con Bankia, pagadero en un único pago en el ejercicio 2022", De este reparto se benefició en un 15% el Estado, que quedó como segundo accionista de la entidad fusionada por detrás de Criteria, pero sin evitar la ganga anterior, según Pérez.
Tanto CaixaBank como la entonces presidenta del Frob y actual jefa del Tesoro en el Ministerio de Economía, Paula Conthe, -aludida en el libro- han defendido que la operación fue positiva. Conthe resaltó que se utilizaron los métodos de valoración habituales y comparando con otras alternativas teóricas que pudieran existir". Concluyó que era "una buena noticia de cara a recuperar lo máximo posible de la desinversión". El paquete del Estado en CaixaBank se ha revalorizado con respecto a ese año de pandemia y bajos tipos de interés, pero Pérez sostiene que habría mejorado igual, vendiendo Bankia mejor.
El exdirectivo de la institución arremete también contra la actuación de, en este caso, el Mecanismo Único de Supervisión europeo y el Banco de España, en la crisis del Banco Popular. "El 5 de junio de 2017 el BCE admitía que el Banco Popular era solvente. Sólo un día después, la valoración del supervisor resultó ser de insolvencia y el auditor lo confirmaba. Extravagante", resume Pérez.
Con extravagancias o no, es claro que aún no ha habido toda la luz necesaria para contribuyentes y accionistas sobre todo lo sucedido en ambos grandes bancos caídos.

