MACROECONOMÍA
Comercio

La UE pierde peso en las exportaciones por culpa de China: "La competitividad en precios es cada vez más importante"

El gigante asiático ha dejado de producir bienes de bajo nivel añadido y se está especializando en la parte alta de la cadena, donde se beneficia de menores costes de producción

Xi Jinping, presidente de China, y Pedro Sánchez, su homólogo español
Xi Jinping, presidente de China, y Pedro Sánchez, su homólogo españolBorja PuigMoncloa / EFE
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Desde la irrupción de la pandemia a finales de 2019, la Unión Europea no ha parado de perder peso en el volumen de exportaciones de bienes -sin contar energía- a nivel mundial a medida que China iba ganándole ese terreno perdido. Cuatro años después, la cuota del gigante asiático se encuentra en récord histórico (por encima del 20%), mientras que la del viejo continente está en su nivel más bajo en al menos dos décadas (en torno al 16%, once puntos menos que en el año 2000).

"Los fabricantes de la zona del euro se han beneficiado durante mucho tiempo de las exportaciones chinas, por ejemplo, utilizando piezas baratas para producir sus propios productos terminados. Sin embargo, en los últimos años, China se ha convertido cada vez más en exportadora de bienes finales. Esto ha coincidido con una disminución significativa de la participación de la zona del euro en el mercado exportador mundial, mientras que la de China ha aumentado de forma constante", alertan varios investigadores del Banco Central Europeo (BCE) en una publicación reciente.

Aunque la competencia con China ha influido mucho en la pérdida de cuota de mercado de la UE, no es la única razón. A ella se suma la transición gradual en Europa de una economía basada en la industria a una especializada en los servicios; la integración de China y otros emergentes en el mercado global; y la menor competitividad por el lado de los precios por el impacto de la inflación. Al tener que soportar costes más altos (sobre todo en la energía), los exportadores europeos han tenido que elevar sus tarifas.

Esto ha provocado que los productos que vende la Eurozona se hayan encarecido respecto a los que exporta China, lo que ha elevado el tipo de cambio real (el poder de compra que tiene el euro frente al yuan teniendo en cuenta el nivel de precios de ambos países). Es decir, la cantidad de productos vendidos en yuanes que puede adquirir un comprador con euros, dado el tipo de cambio y el precio de esos productos.

La especialización en otro tipo de productos también ha influido en su mejor posicionamiento. "Hace dos décadas, China competía principalmente en sectores de bajo valor añadido, como la ropa, el calzado o el plástico, lo que afectaba sobre todo a las economías del sur de la zona del euro, que exportaban los mismos tipos de bienes. A medida que las exportaciones chinas han ido ascendiendo en la cadena de valor, están desafiando cada vez a más exportadores europeos, incluidos los de industrias de alto valor añadido, como la automoción y la maquinaria especializada", explican los economistas del BCE.

Dado que la competencia entre ambos ha crecido en muchos sectores, "la competitividad en precios es cada vez más importante", advierten, algo en lo que China ha mejorado mucho en los últimos años. Los productos que exporta se han devaluado por la crisis de su sector inmobiliario y su impacto en la economía; la ayuda de los subsidios gubernamentales al sector manufacturero; y la existencia de una oferta demasiado sólida para la demanda interna, que ha hecho bajar los precios.

El impacto en el sector automóvil

Se han beneficiado de ello industrias como la de la automoción, con una posición dominante en el sudeste asiático de sus fabricantes de vehículos eléctricos, por ejemplo. La industria del automóvil europea es una de las que más sufre las desventajas en los precios de producción en relación a las empresas chinas, una brecha que llegó al 7,5% entre 2019 y 2023, lo que ha provocado una pérdida de cuota de mercado de más del 15%.

También han sufrido los fabricantes de metales básicos, productos químicos y plásticos.

Los economistas del BCE alertan de que la presión competitiva de China se intensificará "significativamente" en el futuro y prevén que sucapacidad de exportar automóviles se multiplicará en los próximos dos años, lo que afectará a un sector que en Europa emplea a más de 20 millones de personas y representa un 15% del PIB.

Para luchar contra el gigante asiático, "adoptar la innovación, invertir en tecnologías sostenibles y energéticamente eficientes y mejorar la resiliencia de la cadena de suministro" puede ayudar. "Además, la diversificación estratégica de los mercados y una colaboración más estrecha dentro de la zona del euro podrían ayudar a mitigar los riesgos que plantean los desafíos externos. Los responsables de las políticas deberían procurar desarrollar un campo de juego justo y equitativo para los vínculos comerciales con China".