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Borja Adanero (ThePower Education): "Los mensajes inspiracionales que lees en LinkedIn son muy dañinos. A emprender se aprende igual que un idioma, no a lo loco"

A veces una empresa exitosa cuenta con una cara visible pero deja en la sombra un elemento vital del entramado. A Adanero, cofundador de ThePower Education e inversor en startups como Balbisiana, Velca y Gopick, los focos no le interesan, pero al hablar lo hace sin tapujos.

Borja Adanero (ThePower Education): "Los mensajes inspiracionales que lees en LinkedIn son muy dañinos. A emprender se aprende igual que un idioma, no a lo loco"
Javi Martínez
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La figura del garaje es una de las piedras angulares del relato capitalista. Un espacio lóbrego y angosto donde se moldea paso a paso, en jornadas maratonianas, el zócalo de un gran negocio. Quien conserve alguna prueba audiovisual de los comienzos de ThePower Education (entonces ThePower MBA) reconocerá rápidamente el rostro de Borja Adanero (Bilbao, 1982), cofundador de una de las edtech con más recorrido de España junto a Hugo Arévalo, Rafael Gozalo y Enrique Corral.

Entre 2017 y 2024 se registra un salto sísmico. ThePower Education no es ya un monocultivo en torno al concepto del MBA light, sino un grupo con seis "facultades" que incluyen, además del área de negocio, estudios en Formación Profesional, oposiciones, Farmacia, inteligencia artificial y tecnología. Con 80 empleados en plantilla y unos 150.000 alumnos, la scaleup con base en Madrid cerró dos años atrás una ronda de 30 millones "con el fondo que más activos gestiona de Europa", explica Adanero sin facilitar el nombre para respetar el deseo del propio fondo. Dispone, asimismo, de unos estudios profesionales que nada tienen que ver con la manufactura casera de los albores.

El de Adanero es un perfil inusual. Expresivo, pedagógico y perfeccionista, los focos, la fanfarria y la pasarela del ecosistema no le interesan. Está curtido en 200 horas de grabaciones a solas, con una webcam comprada en Amazon y un croma de fondo, pico y pala, obcecado con una misión que a su juicio no cumple en general el sistema educativo reglado, "ponérselo fácil al alumno" o, dicho de otro modo, allanarle el pavimento para que incorpore un modelo flexible de aprendizaje a su agenda imposible de oficina, gimnasio y descendientes.

Aunque actualmente su función en la compañía es otra ("el go to market, qué se vende, a quién se vende y cómo se vende"), ese espíritu estajanovista es imborrable y permea su doble faceta de emprendedor e inversor. La primera se construye a partir de una licenciatura en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad de Deusto (2000-2006). "Era la época del boom inmobiliario y me vine a Madrid a trabajar en una consultora del sector para aprender y acabar montando algo", recuerda. En febrero de 2008, Adanero crea RE Capital, "una firma dedicada a la intermediación en inversiones inmobiliarias (viviendas) en mercados emergentes con el inversor particular español en mente".

La experiencia "fue un desastre absoluto". En su repaso de aquella época, el cofundador de ThePower Education admite que le faltaban los contactos, el sentido común y todos los pequeños detalles que uno debe conocer para embarcarse en este tipo de negocio. De repente, Adanero se vio "estancado", alejado de una carrera profesional "convencional" y relegado en los procesos de selección de los departamentos de recursos humanos frente a gente con más trote en consultoras.

En ese punto exacto del camino nace una reflexión que se queda para siempre y que, de hecho, constituye todavía hoy un elemento clave de su discurso: "No se puede banalizar con el emprendimiento. Demasiado a menudo se difunde alegremente el mensaje de que uno puede arriesgarlo todo, caerse y volverse a levantar diez veces. No puedes animar a alguien a entrar en esa dinámica. Pierdes todo tu dinero y quedas ante los clientes que han confiado en ti como un mamarracho. Los mensajes inspiracionales que uno lee en LinkedIn son muy dañinos. Hay que aprender a emprender

igual que aprendes japonés o estudias una carrera. Hay que urdir bien la propuesta de valor, conocer el mercado, estudiar los casos de éxito y también los batacazos, analizar el encaje del equipo fundador... pero no lanzarse a la desesperada y sin conocimientos".

Una consultora poco mediática, Advanced Network Consulting, sería su tabla de salvación. Fue ahí donde conoció a Gozalo y Corral y donde arrancó una amistad que dura hasta la fecha y dio lugar a ThePower Education, destinada a abordar un problema muy común, "el de los profesionales que no están del todo satisfechos con su vida" y buscan un plus de know how sin gastar el tiempo y el dinero inherentes a un MBA tradicional.

El ángulo inversor coexiste con la exigencia que impone en el día a día una compañía propia. Borja Adanero sufragó y se implicó en TuLotero (scaleup responsable de una app para jugar a la lotería creada en 2015) y mantiene su vínculo con Balbisiana, la empresa de repostería de Paula Babiano, muy conocida en Madrid; Velca, la marca española de motocicletas eléctricas; Hunty, un buscador de monterías que con su planteamiento se sale del tiesto de la ortodoxia emprendedora; y Gopick, un canal de venta desde el móvil de comida y bebida amoldable a hoteles, estadios y estaciones de esquí, entre otros.

Por la mente de Adanero sobrevuela la idea de reforzar esta faceta. No existe una fecha marcada en el calendario -"el foco está todavía en ThePower Education"-, pero sí una conversación con el resto de fundadores de la edtech a propósito del reto pendiente. Hugo Arévalo, por ejemplo, sabe un rato de capital riesgo y tiene buen olfato. "En algún momento armaremos un fondo de venture capital y será un fondo especial donde intentaremos aportar de verdad. Todos dicen que ayudan, pero en realidad ponen dinero y punto. El inversor tiene que arremangarse, compartir lo que sabe y fomentar sinergias con las startups en las que cree".

La edtech ha vivido dos fases especialmente duras. La primera, marcada por el "ultracrecimiento", transformó a Adanero de "trabajador normal" en "emprendedor que cumple su sueño". "Me paraban por la calle porque me reconocían de los vídeos [las píldoras con las que ThePower impartía su MBA], fueron tres años de muchísima tensión y agresividad, de obsesionarnos con ejecutar bien hasta el más mínimo detalle y de convivir con la incertidumbre de nuestro verdadero techo". La segunda, condicionada por "la reconversión de la compañía en un grupo de empresas". El árbol, concede, ya está maduro, con más ingresos que nunca, presencia en EEUU y suficientes ventajas competitivas para dormir bien por las noches.