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Trump levanta ya las sanciones al petróleo de Venezuela y da luz verde a Repsol y otros gigantes del sector

La Oficina de Control de Activos Extranjeros de Washington emite una licencia general a varias multinacionales para que reactiven su actividad en el país latinoamericano

Josu Jon Imaz (al fondo) y Donald Trump (al frente) en la cumbre de las petroleras en la Casa Blanca el pasado 9 de enero.
Josu Jon Imaz (al fondo) y Donald Trump (al frente) en la cumbre de las petroleras en la Casa Blanca el pasado 9 de enero.
Actualizado

Ya es oficial. Donald Trump ha dado hoy el giro definitivo y ha levantado las sanciones al petróleo de Venezuela. Con este movimiento, Washington da su luz verde definitiva para que Repsol y otros gigantes del sector exploten las reservas de crudo del país latinoamericano.

La noticia ha llegado a las energéticas afectadas en la tarde de este viernes, justo después de que la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) emitiese una licencia general que permitirá a la primera petrolera española, así como a la estadounidense Chevron, y las europeas BP, Eni y Shell, reanudar su actividad de petróleo y gas en el país sudamericano.

La decisión supone la mayor flexibilización de las sanciones desde que Washington capturó y depuso a Nicolás Maduro a principios del pasado enero, una operación militar que ha reconfigurado por completo la relación bilateral.

Según el secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, las ventas de crudo venezolano desde la detención de Maduro ya han alcanzado 1.000 millones de dólares, una cifra que podría crecer a otros 5.000 millones en los próximos meses, según estimaciones de Washington. Los ingresos, añadió Wright, estarán bajo control estadounidense hasta que exista un "gobierno representativo".

El presidente de Estados Unidos convocó a los primeros espadas de las mayores petroleras del mundo en la Casa Blanca el 9 de enero, apenas unos días después de la intervención militar en Caracas. El consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, fue el único ejecutivo español invitado. Allí instó a las compañías a movilizar al menos 100.000 millones de sus bolsillos para reactivar la maltrecha industria del crudo venezolana. Sin embargo, hasta este viernes, Estados Unidos había mantenido, en líneas generales, el régimen de sanciones de Venezuela impuesto en 2019, bajo el primer mandato de Trump.

Desde el mes pasado, el Tesoro emitió varias licencias generales para facilitar la exportación, el almacenamiento, la importación y la venta de combustible desde Venezuela, así como la provisión desde Estados Unidos de bienes, tecnología y servicios para exploración y producción. Sin embargo, estos permisos se limitaron a empresas de trading estadounidenses.

Este viernes, la OFAC ha dado carta de naturaleza a este nuevo mercado, extendiendo las licencias a empresas foráneas. Washington ha despejado así buena parte de la incertidumbre regulatoria que, a pesar de las buenas palabras de Trump, mantenía en guardia a las grandes petroleras mundiales.

Una deuda histórica

El veto estadounidense impedía a las empresas con operaciones en el territorio sacar el combustible de Venezuela. La Administración de Joe Biden flexibilizó puntualmente la prohibición, una ventana que empresas como Repsol o Eni aprovecharon para cobrarse en barriles de crudo parte de la deuda histórica que el Gobierno de Venezuela mantiene con ellas.

Esta cuenta pendiente tiene su origen en el gas que estas petroleras explotan y que el país necesita para abastecer su sistema eléctrico. Como Caracas no puede costear todo ese gas, las petroleras amortizan esa deuda (cuando Washington se lo permite) en especie, con barriles de petróleo.