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Una noche casi sin dormir, reuniones cada dos horas y apagones selectivos para salvar las redes móviles y mantener 'en el aire' a radio y televisión

Los expertos coinciden en que es complicado aumentar la duración de la red móvil sin luz

Unos viajeros miran en su móvil tras recuperar la cobertura.
Unos viajeros miran en su móvil tras recuperar la cobertura.Toni Albir.EFE
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A muchos ciudadanos la falta de electricidad le fue mucho más llevadera que no tener cobertura en el móvil. Íntimamente ligada a la luz y con la necesidad de mantener siempre activas las redes de emergencia, la lucha por mantener el pulso de la red involucró a decenas de empresas, reuniones de alto nivel y miles de trabajadores, muchos de los cuales pasaron una noche en vela para acompasar la vuelta de la electricidad y la de la comunicación.

Una de las empresas centrales de este esfuerzo es Cellnex, la compañía no solo es la 'casera' de los operadores en sus torres de telecomunicación, sino que además es la mayor difusora de señales de televisión y radio de España, dos elementos claves en los momentos de más incertidumbre. "En algunos sitios claves como Torre España tenemos capacidad para aguantar hasta cinco días", explica su CEO en España, Alfonso Álvarez, que relata cómo la compañía tuvo que activar rápidamente el protocolo para garantizar la señal de radio y televisión.

"Los niveles contratados son muy estrictos. No se puede dejar de emitir un minuto", remarca, una exigencia que fue providencial para garantizar también las comunicaciones de las redes de emergencias, un servicio que va en paralelo a la red que usan las personas de a pie para evitar su colapso.

En el caso de la red móvil, la situación es distinta, ya que está limitada por las baterías de las estaciones de los operadores, de seis horas en el mejor de los casos, excepto en los lugares más relevantes donde sí que hay grupos electrógenos, mientras que el grueso de la recuperación debe hacerse a medida que vuelve la luz. En la colocación de estos grupos, más allá de las infraestructuras críticas se priman las grandes ciudades, ya que se considera que la confusión que la falta de red puede causar es mayor.

La estrategia seguida por Movistar, MasOrange y Vodafone fue similar. Preservar la red a costa de la calidad, algo que permite compensar además el mayor gasto por el pico de demanda. Así, Julia Velasco, directora de Tecnología de Vodafone, explica que en su protocolo lo primero es apagar el 5G, que ahorra mucha energía, y luego ir eliminando los servicios que aportan menor valor añadido. La voz es lo que se busca preservar a toda costa. Con todo, reconoce que no es un escenario que se plantee en las simulaciones y fue de ayuda la previsibilidad dada sobre la duración de la incidencia por Red Eléctrica.

"Vimos muy rápido que era un corte nacional. Nuestro protocolo de corte prolongado indica que hay que maximizar el tiempo de funcionamiento(...) Eso nos da seis o siete horas, por eso el impacto fue mayor a partir de las 17.30", apunta la directiva que confiaba en dejar la red en total normalidad el pasado martes y celebró que por ejemplo la compañía fue capaz de reabastecer los grupos electrógenos de gasoil en plena crisis para garantizar su funcionamiento en caso de que se prolongara la incidencia. El único resquicio de crisis está en la parte fija donde algunos routers o elementos de la red pueden haberse estropeado por los picos de tensión y necesitan repararse.

En la misma línea se pronuncia Clara Casas, directora de Soporte de Red y Servicios de Telefónica España. "Telefónica identificó como prioritarios los servicios de emergencia y hospitales de modo que garantizamos el suministro en un primer momento por generadores eléctricos y baterías (...) En aquellos casos en los que estos equipos se agotaban, desplazamos equipos adicionales", explica.

En el resto de casos, la directiva apunta a la necesidad de una recuperación progresiva no solo de las antenas o estaciones propiamente dichas, sino de las interconexiones de cable que vertebran toda la red, y cuya caída por ejemplo afectó a Melilla, Ceuta y Canarias sin que estas tuvieran problemas de electricidad.

Otro elemento que dificulta la recuperación es el elevado pico de tráfico que surge una vez llega la cobertura. "Las infraestructuras tiene que soportar un tráfico muy por encima de lo habitual", remarca.

¿Cambios a futuro?

Ahora la clave está en si los efectos del lunes generarán cambios a futuro. "Siempre evaluamos cómo mejorar", remarca Velasco, mientras que, por su parte, Álvarez aventura que podrían subirse los estándares exigidos por el Gobierno o contratados por los operadores.

Sin embargo, para el directivo existen limitaciones más allá del nivel de inversión que supone llegar a 20.000 estaciones por operador, como el espacio para baterías más grandes, algunas están en bloques de pisos, y las propias normas urbanísticas.