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¿A qué temen las empresas españolas? Las catástrofes naturales se cuelan en la agenda empresarial tras la dana

Las últimas emergencias climáticas preocupan más que los ciberataques o la interrupción de la cadena de suministros

Vista general del polígono industrial de Sedaví (Valencia) anegado a causa de inundaciones
Vista general del polígono industrial de Sedaví (Valencia) anegado a causa de inundacionesEfe
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La dana del pasado octubre ha tenido un lógico impacto en las empresas españolas, que han reconfigurado su lista de preocupaciones en los últimos meses de 2024: en la cima de los miedos empresariales se encuentran, al mismo nivel (48%), catástrofes naturales, incendios y explosiones; seguidas de cerca por la interrupción de la cadena de suministro, que inquieta de forma primordial al 31% de las encuestadas. Lo hacen por delante de temores tradicionales como el robo o el fraude (que ahora preocupan mayoritariamente al 8%), o más propios de los avances tecnológicos, como las ciberincidencias (31%). Los cambios legislativos y la regulación empresarial, un aspecto que reclama a las firmas estar a la orden del día (y que engloban aspectos la sostenibilidad o nuevas regulaciones), quedan relegados a una discreta quinta posición (18%).

Así lo refleja el Barómetro Anual de Riesgos de Allianz Commercial, filial del grupo asegurador, que en base a las valoraciones de 89 agentes del sector asegurador entre octubre y noviembre de 2024, delega para los últimos cinco puestos aspectos como el cambio climático (16%), la evolución de la economía (12%), los riesgos y la violencia políticos (11%), la crisis energética (9%) y, en último lugar, el robo o el fraude (8%).

Desde la firma destacan que esta es la primera edición que en la agenda de temores de las empresas españolas aparecen factores como los accidentes climáticos. En comparación con 2023, no es que haya aumentado el número de empresas preocupadas (en 2023 también fue motivo de preocupación del 48% de las empresas), sino que se ha mantenido frente a otros descensos en las prioridades: ya no inquietan tanto los ciberataques (que baja dos posiciones) o las interrupciones en la cadena de suministros (de la primera posición en 2023 a la tercera en 2024). En todo caso, la alteración del orden de prioridades resulta coherente si se observan las recientes emergencias climatológicas, como las inundaciones en el campo o las danas de los últimos meses de 2024.

Respecto al cambio climático, a las empresas no preocupa el efecto que pueda producir en su actividad económico sino las políticas que la situación acarrean: los expertos de Allianz señalan a EL MUNDO el dolor de cabeza que supone para las firmas ponerse al día en estrategias de sostenibilidad, como las que implican reducir la huella de carbono.

La cuestión de prioridades también lo es de tamaño, porque en función del volumen de la compañía y su nivel de facturación, el estudio de la firma aseguradora recoge que para el 43% de las grandes compañías, las catástrofes naturales son su principal preocupación, seguidas de la interrupción en la cadena de suministro (40%) y el fuego o las explosiones (40%).

El orden se altera para las PYMES, porque en ambos casos (pequeñas y medianas empresas) y pese a una ligera variación, su lista de preocupaciones coloca en primer lugar a los incidentes asociados a incendios y explosiones; y en segundo, las catástrofes naturales. En tercer lugar, las respuestas de las medianas empresas señalan las interrupciones de la cadena de suministro como principal temor. Mientras, las microempresas dividen sus miedos: a un valor equitativo del 20%, la interrupción de la cadena de suministros tiene el mismo peso que los ciberataques, la violencia e inestabilidad política, y el robo y la corrupción.

A nivel global

El barómetro, que recoge las valoraciones de 3.778 agentes del sector asegurador en 104 países y 24 sectores, resalta dos aspectos: por un lado, que el mayor temor global de las empresas son los ataques cibernéticos. Un aspecto que no debería sorprender, dado el calendario de incidentes de este tipo fue 2024, resaltando el caso CrowdStrike en verano, y la gran interdependencia tecnológica actual, que lo sitúan como la gran inquietud global por cuarto año consecutivo.

Por otro lado, se destaca el componente clima: las catástrofes naturales se colocan en el tercer puesto, herencia, como menciona el propio estudio, de un año de importantes accidentes atmosféricos. Y ello conduce a que también el cambio climático cobre protagonismo en esta edición, con la posición más alta desde que se inició el estudio hace 14 años y siendo el mayor ascenso dentro del mismo.

De nuevo, como en la pasada edición, la interrupción del negocio es la segunda preocupación para las empresas de todos los tamaños. Situaciones como los ataques hutíes en el Mar Rojo, que involucran trayectos comerciales, causan perjuicios económicos y un retraso en la actividad que hace que las empresas de todo el mundo estén alerta.

Los expertos del estudio señalan el impacto de un gran año electoral, el aumento de las tensiones geopolíticas y la amenaza de guerras comerciales como causa de que los cambios en la legislación y la reglamentación se sitúen en el cuarto puesto de los cinco principales miedos de las empresas.

Si se atiende al marco de desarrollo de la actividad comercial, las prioridades también varían. En sectores como el financiero, por primera vez incluyen entre las cinco primeras preocupaciones el daño del cambio climático frente a los ciberataques. Pero en otros sectores, como el de la aviación y la defensa se deben añadir otras nuevos miedos como la escasez de mano de obra cualificada.

En el caso del sector turístico, un confinamiento que detenga la actividad es un nuevo miedo prioritario, mientras que el sector automovilístico ahora también se preocupa por los flujos del mercado en clave de competencia; miedo compartido con la industria del retail. La industria petrolera, en comparación con 2023, ahora tiene más miedo de los cambios regulatorios y legislativos.