Antonio García tiene un nombre común, pero su discurso dista mucho de caer en los tópicos del aquejado sector en el que trabaja: el de la innovación. Uno de los problemas de la innovación en Europa, y de forma más agravada en España, es que ocupa mucho espacio en los discursos, pero poco en las cuentas de resultado y actividad de las empresas. Sin embargo, en Teldat, la empresa que García dirige desde hace dos años, la proporción está mucho más equilibrada. De hecho, de sus 300 trabajadores, más de la mitad de dedica a ello.
Teldat se encuentra en el selecto grupo de compañías que aún fábrica equipos electrónicos en España, concretamente rúters, toda una anomalía en un continente acostumbrado a importar en masa todo lo que está relacionado con la telefonía a Estados Unidos y China. "Cuando vas a una oficina, normalmente solo ves comerciales, pero aquí es distinto, aquí la mitad de la plantilla se dedica a la I+D pura. En Teldat, todo el ciclo de desarrollo está aquí", asegura el directivo en una entrevista con Actualidad Económica desde su sede en Tres Cantos (Madrid).
El paseo por las instalaciones hace honor a su palabra. Por los pisos de la oficina se ven muchos más destornilladores que trajes y corbatas, mucha más maquinaria y cajas donde se van empaquetando los pedidos que pantallas con los famosos KPI.
"Cuando alguna comunidad autónoma te dice que hay que invertir en I+D+i y, de repente, presenta a el proyecto de una consultora grande que pone 100 ingenieros... ¡No me fastidies! Eso son servicios, no conocimiento que se está generando. No es lo mismo una fábrica que tener al que diseña el coche. Ahí es donde está la propiedad intelectual. Eso es conocimiento y lo que verdaderamente genera todo", defiende García.
En línea con esa visión, cuando el CEO de Teldat se puso al frente de la compañía (que mantiene a los accionistas que la fundaron hace casi 40 años sin que hayan entrado fondos aunque ya retirados de la gestión) decidió fiarlo todo a la innovación y no competir en precio. "Lo que se ve aquí son los productos de mayor valor añadido, los que dejan más margen. ¿Dónde estoy apostando? Donde tengo más I+D", explica.
Para Teldat, apunta, la falta de ayudas no es precisamente el gran problema que tienen las empresas de su sector para competir a nivel internacional: "El apoyo de las administraciones existe. Hemos tenido proyectos muy importantes con fondos europeos, CDTI's, préstamos blandos... pero a nosotros lo que nos funciona no son las ayudas, es hacer productos que se vendan, que haya un mercado dispuesto a comprar. Todo lo demás, es positivo, pero no ayuda a crear una industria", defiende.
"Yo no soy muy partidario de que, solo por el hecho de ser una empresa española, el cliente tenga que comprarnos. ¿Quieres un coche electrónico? Pon a competir a los fabricantes. ¿Quieres un rúter? Escógenos, pero sí te pido que todos los actores compitamos con las mismas reglas", asegura en alusión a las ultrasubvencionadas compañías chinas, una competencia que no está lastrando el crecimiento de la empresa, que espera cerrar el año con un récord de 60 millones de euros facturados y que explora el mercado para acometer adquisiciones.
Entre sus fortalezas, se encuentra una nómina de clientes entre los que están las empresas de mayor solera del país: BBVA, El Corte Inglés, Iberdrola, Mercadona o Telefónica, un tipo de comprador que no lo hace pensando solo en el precio, sino en el valor añadido que les aporta Teldat: diseño a medida, seguridad y durabilidad.
"Todas nuestras actualizaciones son compatibles con los equipos instalados. Tenemos equipos en Perú que siguen funcionando desde hace 20 años", asegura García, que distingue entre dos líneas de rúters. Unos son las tiradas masivas, que la empresa sí hace en China, ante la falta de valor añadido que tiene hacerlos en España por la diferencia de costes, pero que programan completamente desde sus oficinas para crear un producto dedicado y sin puertas traseras. Son los que por ejemplo están en BBVA.
La otra línea son los dispositivos hechos a medida y ruggerizados para aguantar todo tipo de inclemencias. "Nosotros diseñamos todas las especificaciones, hacemos acopio de componentes y lo mandamos a la fábrica para que nos hagan el PCB (la placa) y luego hacemos el montaje final", explica el directivo, que cuenta con dispositivos con estas características en trenes, autobuses o a la red de agua.
Otros negocios
Eso sí, Teldat es más que rúters. Como todo el sector de las telecomunicaciones, su negocio no ha sido inmune al cambio digital. Si uno de tus principales clientes como la banca cierra oficinas y tiene cada vez menos cajeros, tendrá también menos rúters. Esto obliga a la empresa a pivotar y lo ha hecho con varios focos como la conectividad avanzada y la ciberseguridad.
Uno de los puntos donde la compañía es puntera y menos conocida quizá es el SD-WAN, o la llamada virtualización de la red, una nueva forma de gestionar redes de Internet más sencilla y segura que hace que una institución compleja pueda hacer más cosas con sus conexiones a Internet con menos personal dedicado a ello. En octubre, la empresa se adjudicó con la Junta de Andalucía por más de siete millones de euros el mayor despliegue de estas características en España.
Otro campo clave para la compañía es el Internet de las Cosas (IoT) y las conocidas como smart grids, las redes inteligentes, que permiten conocer en tiempo real prácticamente el consumo del usuario. En más de la mitad de la red de las grandes energéticas del país, está en alguna parte el sello de los productos de Teldat: desde los contadores inteligentes a herramientas de telemedida y ciberseguridad.
"Si alguien quiere crear un desastre en un país basta con dejarlo sin electricidad y para eso pueden atacar las máquinas de escala y la red. Todos nuestros clientes están confiando en nosotros para poner tecnología que impida que esos atacantes externos puedan tomar control de esa infraestructura", explica el directivo, que sí que muestra bastante preocupación por el estado de Europa en materia de ciberseguridad.
"Muy pocas empresas de Europa pueden tener una ciberseguridad potente sin estar sujetos a una política gubernamental exterior. Muy pocas porque es una carrera de EEUU y China. En Europa no hacemos nada, solo procedimentar", lamenta al tiempo que pide una mayor concienciación: "Nadie te garantiza que ese equipo que has comprado no tenga un código con una puerta trasera o una doble placa", advierte.
En esta línea, uno de los retos de Teldat es también seguir creciendo en el exterior con Emiratos Árabes, Estados Unidos o Malasia como mercados en auge. "¿Si confían en nosotros Telefónica o Vodafone, ¿por qué no Verizon o Etilasat?", asegura optimista García.

