- Naturgy capea la caída del precio del gas y el fracaso de la OPA y vuelve a registrar beneficios récord, de más de 1.000 millones
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Un Plan Estratégico para contentarlos a todos. Esta es la tarea que la cúpula de Naturgy, con Francisco Reynés a la cabeza, se ha propuesto cumplir antes de final de año. El fracaso de la OPA que CriteriaCaixa y la emiratí Taqa planeaban sobre la energética ha devuelto a la primera gasista española a la casilla de salida, es decir, a una situación de inestabilidad accionarial donde el 40% del capital, en manos de los fondos CVC y GIP, vuelve a pedir pista para salir de la energética. Así las cosas, la compañía ha adelantado un año la revisión de su hoja de ruta, en aras de presentar una estrategia que satisfaga a todas las partes interesadas.
"El objetivo de un plan es convencer a los accionistas de que están mejor dentro que fuera de una compañía, pero también queremos ser atractivos para otros que puedan entrar", reflexionó Reynés ayer en la rueda de prensa de presentación de resultados, y apuntó que se trata de lograr «la cuadratura del círculo» entre deuda, inversión y dividendos.
No es una empresa fácil. En el Consejo de la gasista conviven intereses enfrentados. La visión a largo plazo del holding que preside Isidro Fainé (dueño del 27% del capital) o del australiano IFM (15%), choca con la permanencia forzosa de GIP y CVC (con un 20% cada uno), que desembarcaron en la energética en 2016 y 2018, respectivamente. La situación de los dos últimos mete presión al grupo para mejorar el dividendo en el nuevo plan, que cubrirá el periodo 2025-2030, pues ambos han convertido la retribución al accionista en una suerte de premio de consolación al que recurrir cada vez que se les frustra una vía de salida.
Ocurrió primero por la paralización del Proyecto Géminis, el plan para dividir el grupo en dos, anunciado en febrero de 2022 y congelado pocos meses después por la invasión de Ucrania, una operación que hubiera facilitado su desinversión. Y, de nuevo, el pasado junio, al abortar Taqa y Criteria la OPA con la que habrían adquirido su paquete de acciones.
La urgencia de CVC y GIP por rentabilizar sus participaciones, una vez vencido su ciclo inversor, se ha convertido en una espada de Damocles para Naturgy, que debe movilizar inversiones milmillonarias para reforzar su posición en nuevos negocios renovables, donde otras de sus competidoras avanzan a con rapidez.
Viento en contra, beneficio récord
Reynés afronta el desafío desde una posición de fortaleza, después de que su gestión haya quedado avalada por los buenos resultados que ha obtenido la gasista en el primer semestre del año, cuando capeó con éxito la caída del precio del gas, de hasta un 49%. La empresa obtuvo un beneficio neto de más de 1.043 millones de euros entre enero y junio, casi igual al del mismo periodo de 2023, cuando el entorno de precios fue mucho más favorable para el negocio.
Su resultado bruto de explotación (ebitda) alcanzó los 2.846 millones de euros, también en línea con el del primer semestre del año previo. Además, Naturgy invirtió 937 millones hasta junio, principalmente en desarrollos renovables y redes.
Con estos mimbres y con el futuro Plan Estratégico, Naturgy también busca poner la alfombra roja a nuevos inversores, cuyos plazos estén más alineados con la visión a largo plazo que requieren los objetivos de crecimiento de la gasista. "Cualquier accionista que quiera entrar es bienvenido porque demuestra un interés por la compañía", enfatizó Reynés, quien remarcó que, para eso ocurra, "tiene que comprar a otro que quiera salir".
"Queremos un Plan Estratégico que aglutine a todos los que quieran estar con nosotros. No somos quiénes para decir quién tiene que irse y quién quedarse, pero sí debemos hacer un plan atractivo para todos los que colaboren en él. Después, cada uno tomará sus decisiones", zanjó el ejecutivo.

