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De la burbuja en la IA al mayor tsunami de la historia de las bolsas: demasiado grande para caer

Nadie sabe a ciencia cierta si las valoraciones de las grandes tecnológicas están infladas... pero si algo sucediera podría desembocar en un crash de mercado sin precedentes ante el tamaño de las compañías

De la burbuja en la IA al mayor tsunami de la historia de las bolsas: demasiado grande para caer
Actualizado

Un cuarto de siglo después de la burbuja puntocom han empezado a correr ríos de tinta sobre el crash de mercado que se viene de la mano, de nuevo, de la tecnología. Es fácil para quien monitoriza las bolsas lanzarse a los brazos de la hipérbole y el sensacionalismo ante voces, cada vez más frecuentes, que alertan de un posible colapso de los gigantes que monopolizan la inteligencia artificial a nivel planetario. La cuestión es de si lo que temen es el estallido de una burbuja por las altísimas valoraciones que han alcanzado un puñado de firmas o es, sencillamente, vértigo por desplomarse desde un rascacielos que no deja de construir pisos, uno sobre otro, a una velocidad jamás antes vista. En otras palabras, ¿el mercado teme una burbuja en la IA o lo que da miedo es algo tan antiguo como el too big to fail (demasiado grande para caer) que se vio en la crisis de las subprime de EEUU en 2008?

LOS NÚMEROS

Empecemos por las cifras. Las cinco mayores tecnológicas estadounidenses -esto es, Nvidia, Apple, Alphabet, Microsoft y Amazon- capitalizan conjuntamente 15,7 billones de euros, el equivalente a la valoración de todas las compañías de las grandes bolsas europeas. El índice que agrupa a las 50 firmas más importantes de la zona euro, el EuroStoxx 50 no llega a batir los 5 billones de euros de capitalización entre el medio centenar de empresas, cuando Nvidia por sí sola ya vale 3,8 billones. Si quieren otro ejemplo, el Ibex 35 todavía no superan el billón de capitalización entre las grandes de nuestro mercado, con Inditex, Banco Santander, Iberdrola y BBVA por encima de los 100.000 millones de euros.

¿Está justificado que una sola compañía valga cerca de 4 billones de euros? A tenor de los resultados récord que presenta y del nivel de monopolio de su negocio, sí, sostienen los expertos. Cuestión aparte es poner en duda si una sola empresa debería valer lo mismo que las 50 mayores compañías europeas por los riesgos sistémicos que ello supone. A cierre del tercer trimestre del año (es su ejercicio fiscal 2026), Nvidia registró ingresos por valor de 147.811 millones de dólares y un beneficio neto acumulado de 77.101 millones, esto es un 52% más que el año anterior, con márgenes operativos que son imbatibles casi para cualquiera, cerca del 60%, los mayores de todo el sector con diferencia gracias a su "poder de fijación de precios de los chips", recuerdan desde la banca privada de Edmond de Rothschild. De media, las tecnológicas están en el 37% con Nvidia incluida, donde destacan Microsoft y Meta por debajo del 40%, y Alphabet y Apple sobre el 25%-30%.

Con un Nasdaq que cotiza a múltiplos de beneficios de 30 veces, está aún lejos del PER que se vio a principios de siglo, sobre las 45 veces en plena burbuja puntocom. Aunque hay quien muestra valoraciones extremas. Es el caso de Palantir, una empresa basada en big data e IA y que fue creada a raíz de los atentados del 11-S con financiación de la mismísima CIA estadounidense, que cotiza a multiplicadores de 386 veces, lo que implica que habría que esperar esos casi 400 años para recuperar la inversión por la vía del beneficio, aunque bajará rápidamente si sigue creciendo al ritmo actual y teniendo en cuenta que no fue hasta 2023 cuando empezó a dar beneficios. Sus principales clientes son los servicios de inteligencia y los departamentos de defensa gubernamentales de estados aliados. Este año aspira a doblar sus ingresos, hasta cerca de los 4.400 millones de dólares. Capitaliza unos 335.000 millones tras subir un 150% en el último año y desplomarse un 22% solo en noviembre. Y esto es motivo de preocupación en el mercado dada la magnitud y el impacto que puede tener su caída, por mínima que sea. "Los indicadores financieros no muestran señales de exuberancia, y las valoraciones reflejan unos fundamentales claramente superiores al resto del mercado. No obstante, es cierto que las expectativas son elevadas y que la volatilidad dentro del sector podría ser mayor que en otros ante cualquier decepción, por mínima que sea", subrayan desde Banca March.

Su negocio, totalmente olipolístico, se ha visto favorecido además por años en los que el dinero se imprimía a toda prisa en la sede de los bancos centrales de todo el mundo para levantar las economías. Y ese dinero, gran parte de él, sigue ahí, buscando dónde invertir de la manera más rentable posible. No hay que olvidar que la nueva etapa de tipos de interés de los últimos tres años vino precedida por una glaciación de casi una década en la que el dinero no rentaba nada, con tasas al 0% e, incluso, negativas.

PREOCUPACIÓN 1: TODAS SON LO MISMO

La IA está llamada a cambiarlo todo. No solo hará más productivas las industrias, sino que mejorará las capacidades humanas, hará más precisa la tecnología militar y de defensa ...y llegará a curar enfermedades si todo marcha bien. La cuestión es que son tantas las posibilidades que nunca antes se ha desembolsado tanto dinero en una tecnología que realmente no ha demostrado un modelo de negocio rentable todavía que justifique una factura de billones de dólares en inversiones. "Ha sorprendido, incluso, a sus creadores. El mundo debe ir digiriendo algo que ha ido muy rápido", afirma Álvaro Ortiz, responsable de Análisis con Big Data en BBVA Research. "Ya hay encuestas que sostienen que el 70% de la población de EEUU utiliza la IA" en su vida diaria, un dato sobre una laguna de expectativas y de realidades inconclusas.

Las escasas cifras concretas que se conocen apuntan a un impacto sobre la productividad anual de entre 0,1 y 1,5 puntos porcentuales en EEUU la próxima década, con un PIB per cápita que pasará de los 85.000 dólares en 2024 hasta los 105.000 en 2034, según la organización sin ánimo de lucro RAND (Research ANd Development) centrada en investigación y desarrollo, al tiempo que reducirá la deuda y, teóricamente, el coste de la vida porque, sobre el papel, se presupone que los trabajadores serán más eficientes y dispondrán de más tiempo libre para ocio, para gastar, impulsando las economías al tiempo que presionarán a la baja los precios de las entradas de cine, de los conciertos o de la plataforma de series de turno.

En la actualidad se da por descontado que la IA transformará nuestras vidas de maneras que todavía son inimaginables. Es tan disruptiva que ni siquiera es comparable con la llegada de Internet, de ámbito meramente consultivo, afirman los expertos, frente a la IA que va mucho, mucho más allá. Lo que no se sabe es hasta dónde. En esa IA ética surgió la compañía Anthropic, de la mano de extrabajadores importantes de OpenAI, y dueña de la nube Claude. Microsoft (que controla un 27% de OpenAI tras la última reestructuración) y Nvidia han anunciado una inversión de 15.000 millones de dólares en ella. A su vez, Anthropic provee de servidores a Alphabet y de servicios a Amazon, quienes también invierten en la firma. Y esto es solo un ejemplo. En esa red que han tejido todas las grandes tecnológicas americanas, se entremezclan servicios, compra-venta de software y hardware, inversiones directas, o en startups que están empezando a nivel de venture capital... y ya no se sabe muy bien quién trabaja con quién y es casi más probable que todos trabajen, de un modo u otro, con todos. Oracle se gasta miles de millones en la compra de los chips de Nvidia, por ejemplo, pero también acaba de anunciar una alianza de 300.000 millones de dólares con OpenAI para el desarrollo de su nube. "Esto para algunos es un problema. Para mí no tanto porque es un mecanismo de control único. Todos participan de todos porque ninguno está seguro de que vaya a ser el ganador", asegura Francisco Rodríguez, economista sénior de Funcas.

En general se espera que, dejando a un lado a Nvidia, los cuatro grandes tecnológicos, Meta, Alphabet, Amazon y Microsoft, cierren 2025 con un capex de 300.000 millones de dólares y que en 2026 sea todavía superior, hasta los 400.000 millones.

PREOCUPACIÓN 2: LA FINANCIACIÓN

A los inversores estadounidenses les ha empezado también a desvelar por las noches las abultadísimas necesidades de financiación de la IA, que parecen no terminar nunca. Y es algo que ha cambiado. Hasta este año las empresas tecnológicas, que cuentan con una caja a rebosar de efectivo, han acometido sus multimillonarias inversiones a pulmón, tirando de liquidez. Pero en 2025 han empezado a pedir financiación y esto supone implicar al sistema financiero... y si algo malo sucediese -es una vieja historia- supondría un riesgo de estabilidad para el conjunto de las economías.

En lo que va de año las cinco mayores tecnológicas, Amazon, Alphabet, Microsot, Meta y Oracle, han levantado un récord de 108.000 millones de dólares en financiación, deuda que triplica todo lo captado a lo largo de toda la última década. Por ejemplo, la matriz de Google emitió bonos por 5.000 millones de dólares la semana pasada y en esa colocación participaron una docena de bancos, entre ellos Santander y BBVA, con una presencia relevante en EEUU. Recibió peticiones que quintuplicaron la oferta, cuando el tipo ofrecido fue de un 5,55% para el bono más extenso, a 40 años vista.

En un reciente informe de la consultora Bain&Co, la tecnológicas necesitarán destinarán de manera conjunta unos 2 billones de dólares por año para financiar las necesidades de capacidad de los ordenadores para el año 2030. Y el problema es que, con las previsiones actuales, se quedarán unos 800.000 millones por debajo teniendo en cuenta que se está priorizando crecer a un ritmo jamás antes visto en lugar de monetizar las inversiones. Todo por no perder la carrera por ser uno de los vencedores de la IA. "Son necesidades históricas de financiación. Algunas de estas hyperscalers están transicionando desde generar masivos flujos de caja a quemar dinero en 2026", sostiene RAND.

Uno de los mayores gastos previstos sigue concentrado en la creación de centros de datos, que siguen estando muy concentrados en EEUU, y de manera más concreta en tres estados: Virginia,Texas y California, que concentran un tercio de los 3.664 data centers que existen. "Una prueba clara de la necesidad actual de centros de datos es que, a pesar de la inmensa inversión -356.000 millones de dólares, un quinto del PIB de España-, la mayoría de los proyectos en construcción ya tienen asignados flujos de trabajo y están alquilados, lo que indica que no se está generando capacidad excedente", apunta Banca March. En Europa, que los hay también, destaca Fráncfort, por tamaño el mayor con 200 MW de capacidad instalada que está alquilado al 74%. Por debajo de estas cifras, Milán y París, llegan al 100% y al 87% de ocupación.

¿Y SI EXPLOTARA LA BURBUJA?

Es verdad que la mitad de los gestores de fondos a nivel internacional creen que existe una burbuja de las valoraciones en IA, recoge Bank of America. Pero también lo es que nadie ve muy claras las implicaciones que podría tener si explotara sobre la economía real. En general, los expertos entienden que si mañana pinchara alguno de sus protagonistas -que es algo que sucederá, como en toda revolución- no tendría por qué repercutir al bolsillo de los ciudadanos. Ese impacto, sostienen, quedaría contenido en el terreno bursátil y ahí sí, ojo con la corrección que se viene.

De momento, la IA es más aspiracional que real aunque, por ejemplo, la mitad de los bancos europeos reconozcan que la utilizan para sus asuntos internos y para solo un 9% de los externos, con clientes, según un reciente informe de S&P. Lo que sí se mira más de cerca es el impacto sobre el empleo. "En todas las revoluciones industriales ha habido destrucción de empleo que se sustituye por otro que surge nuevo. El problema de la IA es que no está muy claro que esto vaya a pasar", analiza Rodríguez. La sorpresa para muchos es que no esté pasando ya y la explicación es sencilla: "cada 1.000 casos encuentras errores en 50 y esto es una ratio altítisma. El perfeccionamiento para la sustitución [de trabajadores] todavía no ha llegado", pero llegará.