La primera OPA exitosa de la que hay registros en España data de octubre de 1989 cuando la francesa Papeteries Canson & Montgolfier logró sacar adelante la compra de la papelera Guarro Casas, todavía hoy en funcionamiento. En total, según los registros de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), en todo este tiempo se han producido un total de 416 adquisiciones que han llegado a buen puerto. Pues bien, de todas ellas ninguna ha sido una OPA hostil entre los grandes actores del sector financiero.
En la memoria colectiva figura el fracaso de Banco Bilbao en su intento de comprar Banesto en 1987. Es la única OPA hostil que se recuerda entre entidades españolas, habituadas a contar con el favor del consejo del banco al que quieren adquirir antes de lanzarse a la piscina sin saber si hay o no agua. La narrativa de cómo se fraguó aquella operación es historia económica de España porque involucra no solo a las dos entidades, sino que de ahí emergió Mario Conde como nueva figura pública; condujo a que Banco Bilbao aceptara -tras su fracaso- una fusión de iguales con Banco Vizcaya, mucho más pequeño por entonces; empezó a ganar peso Emilio Botín como nuevo presidente de Banco Santander y referencia para el sector y contó, además, con la intermediación del Banco de España y del Gobierno que respaldaron la operación. A finales de la década de los 80 unos jóvenes Mario Conde y Juan Abelló se convirtieron en los primeros accionistas de Banesto con un 5% del capital tras el pelotazo que dieron con la venta de Antibióticos, valorada en 350 millones de euros en aquel momento (58.000 millones de pesetas). Al parecer, el Ejecutivo no era muy favorable a que ninguno de los dos, por no ser banqueros de profesión, escalasen en responsabilidad dentro de Banesto y el Gobierno socialista de Felipe González, con Carlos Solchaga como ministro de Economía, optó por favorecer la OPA que lanzó José Ángel Sánchez Asiain, el por entonces presidente de Banco Bilbao. El movimiento de sillas vio salir al consejero delegado de Banesto, José María López Letona, y esto encumbró la figura de Mario Conde que días después sería nombrado presidente de la entidad a solo unos meses de haber aterrizado como accionista. Su misión era convencer a los minoritarios de que no vendieran acciones y cumplió porque la oferta fue muriendo paulatinamente con el tiempo.
Lejos de buscar similitudes con la OPA hostil lanzada por el actual BBVA sobre Sabadell, sí es cierto que una contrarreloj tan extensa de hasta ocho meses juega a favor de Josep Oliu para mantenerse independientes. La entidad que preside Carlos Torres tiene un mes para presentar oficialmente la oferta ante el regulador, que después dispone de un plazo teórico de 20 días prorrogables para aceptarla a trámite. Todo ello sin contar con el beneplácito del Ejecutivo que se ha opuesto públicamente a la operación. ¿Qué opciones le quedan a Oliu? La ley de opas no permite que el banco que es objeto de la oferta trate de influir sobre sus accionistas, lo que sí puede hacer, en cambio, es buscar un caballero blanco, como se conoce en el sector, que presente una oferta rival. Es algo complicado teniendo en cuenta que en España no parece haber candidatos y las fusiones entre entidades europeas se antojan poco probables, a pesar de la querencia que tiene el Banco Central Europeo (BCE) por la consolidación y la unión bancaria.
En los últimos años todos los movimientos corporativos que se han producido entre bancos españoles se han hecho de mutuo acuerdo, al menos de cara al público. La más reciente es la absorción de Bankia por parte de CaixaBank, anunciada en septiembre del año 2020. Unicaja y Liberbank cerraron su fusión un año después para cumplir con Bruselas y reducir el peso de sus fundaciones en el accionariado. En 2017 Banco Santander acudió al rescate de Banco Popular al que adquirió por un simbólico euro. Fue exactamente el mismo (poco) dinero que pagó en 2011 Banco Sabadell por la Caja de Ahorros del Mediterráneo, la antigua CAM, que venía de sufrir las consecuencias de una politizada dirección de las cajas autonómicas. En 2015 Sabadell se lanzó a comprar TSB en Reino Unido por más de 2.300 millones de euros, una decisión controvertida a tenor de los últimos años de su filial, sumida en pérdidas hasta que logró volver a ser rentable hace dos años. Santander, por cierto, también participó en una opa hostil sobre ABN Amro en 2007 junto a Royal Bank of Scotland y Fortis de la que sí salieron victoriosos.
Las otras opas hostiles
Más allá del sector bancario, donde nadie (hasta ahora) daba un paso sin estar previamente acordado, ha habido opas por doquier, algunas de ellas (las menos) hostiles que han hecho correr ríos de tinta en la prensa salmón con titulares tan llamativos hoy en día como este: "Hoy ponemos el semen y dentro de nueve meses tendremos la criatura". Son palabras del por entonces presidente de Gas Natural, Salvador Gabarró, cuando lanzó una OPA hostil sobre el capital de Endesa un 5 de septiembre de 2005. Manuel Pizarro, por aquel entonces, fue el héroe de la resistencia y logró que, finalmente, se la quedara Enel cuatro años más tarde después de que Acciona se retirara voluntariamente de la ecuación.
Pero hay más. En 2001 Cortefiel lanzó otro intento de compra sobre Adolfo Domínguez, sin éxito; el mismo que tuvo la antigua Naturgy en 2003, presidida entonces por Antoni Brufau, sobre Iberdrola. Finalmente, en 2009 sí fructificó la fusión entre Gas Natural y Unión Fenosa, acordado de antemano.
Entre 2014 y 2015 hubo un auténtico boom de salidas a Bolsa de socimis, que son sociedades dedicadas al alquiler, entre las que destaca hoy Merlin Properties (Colonial cotizaba como inmobiliaria y cambió su condición fiscal en 2017). Cuatro años más tarde de las firmas que saltaron al parqué solo quedaban la mitad. El gigante de la inversión estadounidense Blackrock lanzó -y ganó- en 2018 una opa hostil sobre Hispania. Ese mismo año, la mencionada Colonial se hizo con Axiare, también especializada en oficinas.
Una OPA no solicitada que salió adelante, con polémica incluida durante meses, fue la que lanzó en 2019 el fondo Letterone controlado por el magnate ruso Mijail Fridman sobre Dia, cuando la cadena de supermercados estaba acorralada por los bajistas, por ende desplomada en Bolsa, y después de haberse demostrado irregularidades contables en varios ejercicios.
En los últimos tres años ha habido, además, otras dos operaciones hostiles que han tenido un éxito relativo. En 2021 el fondo australiano IFM lanzó una opa parcial sobre el capital de Naturgy para tratar de hacerse con cerca de una quinta parte, ya que existían accionistas muy relevantes no dispuestos a vender. Finalmente, la batalla la ganó Isidro Fainé (Criteria tiene el 26,7% del capital) y los australianos se tuvieron que conformar con el 10,8% que sí aceptó la oferta. Han ido escalando hasta controlar el 15% en estos años.
Otra opa que salió adelante a medias fue la lanzada por FCC sobre Metrovacesa en el año 2022. Era algo que se veía venir teniendo en cuenta el modus operandi de Carlos Slim, que ya contaba con el 5% del capital de la inmobiliaria en el momento en el que ofreció comprar el 24% de la compañía. Sin embargo, solo el 11% de los accionistas acudió. Hoy cuenta con el 21,2% y es uno de los claros candidatos a volver a lanzar una OPA hostil en el mercado español.


