Los caminos del venture capital son inescrutables. Pablo Ventura, uno de los seis socios de K Fund, estudió ingeniería industrial. Al terminar la carrera sabía que era capaz de calcular una estructura, pero lo que realmente le llamaba era el emprendimiento, ciencia inexacta de la que no tenía ni la más remota idea.
K Fund es una suerte de Meca española (y sureuropea) de las startups en fase semilla. El primer fondo se armó con 50 millones de euros; el segundo suma otros 70 millones. En el equipo gestor hay perfiles más que potentes: desde Iñaki Arrola, fundador en 2003 de coches.com, hasta la ex dupla de Carto que conforman Miguel Arias (Wayra) y Sergio Álvarez (Inditex), pasando por Carina Szpilka (ex CEO de IGN Direct en España y Francia) e Ignacio Larrú (ex vicepresidente en banca de inversión de Crédite Agricole).
Ventura ha aterrizado con excelente pie ahí. También en Leadwind (donde participan Telefónica y BBVA) y MVB (el fondo de fondos lanzado en 2019 por Martín Varsavsky y Bankinter, y dotado de 155 millones), avalado por un prestigio innegable a la par que silencioso. De perfil bajo, su ojo clínico -como los ojos de sus colegas- vale oro, diamantes y exits. Los tres aciertos más sonados de K Fund así lo avalan: Factorial (reciente nuevo unicornio), Exoticca y Urbanitae.
Volvamos al principio. Estructuras, sí; emprendimiento, no. Esta brecha había que romperla. Y Ventura lo hizo en 2010 a través de la Fundación Entrecanales, convertida en 2014 en JME Venture Capital, organización de la llegaría a ser socio director.
"Al comienzo, como no me sentía capaz de emprender, me coloqué junto a los emprendedores cuando prácticamente nadie usaba esa palabra. El problema, cuando te comprometes con un fondo de venture capital, es que si te retiras antes de tiempo puedes provocar un buen destrozo, ya que los inversores en tal caso quizá se retiren. Pero, siendo ya JME, avisé a la fundación de que, en algún momento, me marcharía. En 2016 salió de K Fund el tercer fundador e Iñaki me ofreció su lugar. Siempre quise trabajar con Carina y con él", recuerda.
LA INNOVACIÓN, UN PULMÓN
Los fondos, recalca Ventura, son en realidad similares a una startup. El pulmón es la innovación, donde suelen esconderse las mejores oportunidades; el corazón, los exits (vender las participaciones multiplicando el desembolso inicial); y el espíritu, el bien común. "El VC se vende fatal, parece el lado malo del peor capitalismo cuando, en realidad, es justo al revés: esto va de conseguir que haya gente que arriesga parte de su patrimonio para que otros creen empresas de cero con visiones disruptivas para hacer cientos de miles de cosas de manera más eficiente. Un malintencionado utilizará la palabra especulación. Una persona clarividente verá empleo y riqueza y, obviamente, también un retorno económico".
El elenco gestor al que pertenece Ventura (24 profesionales en total frente a los ocho con que suele contar una gestora típica en España), esa especie de all-star del capital riesgo hispano, maneja a través del citado trébol de fondos casi 500 millones. La tesis pasa por crear diferentes apuestas en torno al software. En K Fund, el enfoque son las etapas incipientes de la startup, tickets de entre 100.000 euros y dos millones, un 85% de las inversiones localizadas en el sur de Europa; y agnosticismo en cuanto a los verticales.
Leadwind, que cerrará en breve su montante en el entorno de los 230 millones de euros, es un fondo para fases de crecimiento con una orientación más deep-tech y los dardos apuntando a inteligencia artificial, ciberseguridad, blockchain, internet de las cosas e industria 4.0. Ventura lo resume así: "Es el primer fondo de growth del sur de Europa y tiene en mente aportar un enorme beneficio, expandirse desde aquí sin tener que levantar capital o mudarse al norte, donde hace mucho frío. Leadwind permite progresar desde casa porque ya existen el tejido productivo y las corporaciones con el músculo financiero necesarios para conseguirlo".
MVB, por último, es un producto premium donde Bankinter se moja mucho. Está ideado para lanzar apuestas en la Europa septentrional y Estados Unidos. "En un escalafón del riesgo, si Leadwind genera menos incertidumbres que K Fund [en tanto el grado de consolidación de una startup determina en gran medida su éxito], MVB genera aún menos incertidumbres que Leadwind", resume Ventura.
Aportar es complicado si los fundadores no se dejan. Esta es una línea roja para Ventura y sus colegas. "Si buscan sólo inversión financiera, estoy seguro de que existen perfiles mejores que el nuestro. Somos un fondo compuesto por una mezcla de operadores (antiguos emprendedores de éxito) y talento del mundo financiero. Santander Consumer Finance compró el 93,8% de coches.com en 2019 [sin detallar el importe de la operación]. Carto levantó 100 millones. Hemos vivido muchas experiencias y podemos ponerlas en valor".
Respecto a la filosofía de K Fund, aquí cabe un símil deportivo, winning playing well; o el jogo bonito brasileiro, por variar de idioma sin que sirva de precedente. "Este no es un negocio de céntimos, sino de millones. Preferimos maximizar las opciones de triunfo de la startups por la que nos decidimos que rascarle unos euros aquí o allá. Las decisiones las tomamos en base al largo plazo".
DOS TRANSATLÁNTICOS
Tal vez injustamente, al prestigioso inversor se le ruega que saque a relucir su bola de cristal y narre a la sociedad lo que se le viene encima en forma de progreso y bienestar tecnológico. A Pablo Ventura le cae la pregunta, recoge el guante e identifica dos transatlánticos: IA Generativa y Cleantech.
El primer caso es de sobra conocido gracias a OpenAI y su ChatGPT, una herramienta conversacional con los conocimientos de Wikipedia, la velocidad de Cortocircuito y la capacidad de razonamiento de un estudiante empollón pero bastante plasta. "La IA Generativa va a cambiar el mundo de manera impredecible. Las tareas simples se harán diez veces más rápido y las complejas requerirán menos experiencia técnica. Intentamos ver no cómo es este mercado ahora, sino cómo será en seis o siete años. Y cambiará en paralelo el proceso de evaluación de las startups: los fondos tendrán que saber cómo de IA generativo es un equipo porque ese dato marcará en buena parte la valoración".
El segundo caso tampoco es de chichinabo. Desde 2020 se contabilizan casi 300 exits en el área Cleantech-Climate Tech con tasaciones que aumentan un 70% interanual, según CTVC. Tiene mérito en plena contracción de los mercados. "Este sector crecerá una barbaridad porque se alinean la sostenibilidad, el cambio climático y la independencia energética (cuya relevancia Europa ha comprendido al fin)".
¿Existe una barrera entre los fondos del norte y del sur?
Spoiler: La respuesta a la pregunta que formula el titular es, afortunadamente, negativa. Los súper fondos anglosajones (muchos de ellos made in USA como Tiger, Norwest, Sequoia o Adreessen Horowitz) no miran el origen geográfico de un posible fondo aliado, sino su historial. Dime qué portfolio tienes y te diré quien eres, manipulando el refranero. "Llevamos muchos años manteniendo relaciones con VCs internacionales y al final, en este caso, también se trata de un negocio de personas. Nuestro vínculo es mayor y está más cuidado con el norte de Europa, donde se nos ve como un plus", explica Pablo Ventura. Atómico, el fondo británico es uno de esos socios pata negra. La cosa funciona así: hay VCs que lideran una ronda y otros que la complementan. Es un buen método para acceder a mercados más grandes, diversificar inversiones y aumentar prestigio y conexiones. Este engranaje de confianza juega asimismo a la inversa: si el pez grande viene a España seducido por una hermosa startup, sabe a qué puerta llamar para ganarse sus favores.
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