Aunque esté fuera de la agenda política la sostenibilidad futura del sistema de pensiones sigue sin resolverse y la Fundación España Mejor, que preside Miriam González, ha decidido plantear una propuesta al Congreso de los Diputados para intentar movilizar a la clase política antes de que sea tarde.
El plan implica un ajuste gradual de las pensiones para ahorrar hasta un 2% del Producto Interior Bruto del gasto futuro en pensiones (más de 30.000 millones anuales) basado en rebajarlas en torno al 12% de media a los menores de 50 años, según el documento al que ha tenido acceso EL MUNDO.
La ventaja, a cambio del sacrificio, es que con este diseño las pensiones quedarían blindadas, según el informe. Es decir, se cobraría menos proporcionalmente que ahora, pero con garantía de sostenibilidad. «El objetivo es salvar el sistema de reparto con un sistema más funcional y equitativo» se afirma en la propuesta que ha coordinado en la fundación el economista José Miguel Moreno tras conversaciones con algunos de los principales expertos del país.
El último informe de la Comisión Europea atribuye a España el mayor gasto en pensiones de la UE al representar desde el actual 13% a un insostenible 16% en torno a 2050 que dejaría al Estado sin recursos para otras políticas.
También la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal augura un desequilibrio creciente del déficit y de la deuda pública en las próximas décadas si no se afronta un cambio del sistema al ser insuficiente el que aprobó el actual Gobierno y mantiene la actual ministra, Elma Saiz.
La clave, según el informe, es «la adecuación más exacta posible de la pensión a lo efectivamente cotizado por cada persona», salvaguardando las pensiones mínimas y no contributivas para evitar rebajas a los más vulnerables. ¿Cómo hacerlo? Con una amplia reforma del sistema que se iría encaminando gradualmente a la implantación de las llamadas cuentas nocionales individuales. Así funciona ya en otros países europeos como una especie de hucha personal de cotizaciones que desemboca en una pensión en función del esfuerzo realizado con parámetros flexibles y equitativos.
El plan parte de la base de que las actuales pensiones en España, al ser equivalentes a más del 70% del último sueldo, superan con creces la media de la UE y hacen que los jubilados terminan recibiendo mucho más que lo cotizado. Por tanto, la propuesta de España Mejor plantea «corregir» esa anomalía y acercar lo que finalmente se cobre a la contribución realizada por cada trabajador.
Para ello plantea un ajuste en tres grupos de edad para que sea lo más digerible posible y sin agravios generacionales de que recaiga sólo sobre los jóvenes el nuevo esfuerzo.
NACIDOS ANTES DE 1965
«Para estas personas, sea cual sea su fecha de jubilación, se aplicaría para siempre el mismo sistema que se viniera aplicando, con el único ajuste consistente en que la actualización anual de IPC de las pensiones elevadas, durante los primeros años posteriores a la aprobación de la reforma, sería solo parcial». Es decir, no se les subiría la pensión con todo el IPC como al resto en los últimos años de esta década, si se implantara esta reforma. «Así, en las actualizaciones anuales, tanto de las pensiones ya causadas como de la pensión máxima para nuevos jubilados, no se aplicaría IPC a la parte de la pensión que supere el SMI durante los dos primeros años de la nueva norma para jubilados con vida laboral superior a 40 años. Y los cuatro primeros años para vidas laborales inferiores».
NACIDOS ENTRE 1965 Y 1974
«Para estas personas, sea cual sea su fecha de jubilación, se aplicaría para siempre el sistema actual (no el de futuras cuentas nocionales), con un ajuste específico en la pensión inicial, para ir adecuándola, cada generación anual de nacimiento un poco más, a lo que computaría fielmente lo cotizado durante toda la vida laboral». Sin perjuicio de la regla de pensión máxima (con el mismo ajuste del grupo anterior) y del derecho a la pensión mínima. Fijada así la pensión inicial, se actualizaría después normalmente, aplicando las limitaciones del IPC del grupo de edad anterior». Para adecuar la pensión a lo realmente cotizado proponen prorrogar mecanismos de la reforma de Zapatero de 2011 pero sin alargar aún más la edad de jubilación, que quedaría en 67 años.
NACIDOS DESDE 1975
Para ellos se introduce ya directamente el citado sistema de cuentas nocionales individuales, «donde las cotizaciones se acumulan en una hucha virtual, certificada y actualizada con IPC anualmente, que determinará la futura pensión, sin perjuicio del derecho a pensión mínima». Como añadido para que la rebaja no fuera drástica, «en la hucha se añadiría una prima anual de antigüedad gratuita desde los 30 años de actividad, del mismo importe para todos los activos». La rebaja sería del 12% sobre lo actual, pero se acabaría la incertidumbre al estar más sujeto el sistema y porque plantea blindar en la Constitución esta hucha. Se convertirían en deuda para el Estado que los cotizantes deberán cobrar.
La agenda política actual no aborda estos problemas de fondo, pero, según la fundación, seguir así «es una irresponsabilidad».



