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Alemania y España defienden la aplicación inmediata del acuerdo con Mercosur y chocan con Francia: "No hay tiempo que perder"

Merz y Carlos Cuerpo instan a no esperar pronunciamientos judiciales y el presidente de Paraguay espera que no prospere la posición contraria de París

El canciller alemán, Friedrich Merz, a su llegada a Bruselas procedente de Davos, junto al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez
El canciller alemán, Friedrich Merz, a su llegada a Bruselas procedente de Davos, junto al presidente del Gobierno, Pedro SánchezOLIVIER HOSLETEFE
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Los Gobiernos de Alemania y España chocan con el de Francia y quieren ejecutar el acuerdo con los países de Mercosur ignorando el freno impuesto por el Parlamento Europeo.

Tanto el canciller alemán, Friedrich Merz, como el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, -con instrucciones de Pedro Sánchez- dejaron claro en Davos, antes del Consejo Europeo de Bruselas posterior, que la postura de ambos países es implantar el acuerdo suscrito de forma provisional sin esperar a que el Tribunal de Justicia de la UE se pronuncie por petición de la Eurocámara.

En la esquina opuesta se situó el Gobierno francés, que consideraría una aplicación provisional del tratado de libre comercio con los países del Mercosur como «una forma de violación democrática» tras la remisión del miércoles al Tribunal de Justicia de la UE por parte del Parlamento Europeo, según un portavoz. A su juicio, si la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, «impusiera por la fuerza una aplicación provisional, ello constituiría, tal y como están las cosas, y teniendo en cuenta la votación que tuvo lugar ayer (miércoles) en Estrasburgo, una forma de violación democrática. No creo que eso pueda ser el caso», declaró este jueves la portavoz del Gobierno, Maud Bregeon, en Europe1/Cnews.

Merz mostró ante el auditorio de Davos que acelerar el acuerdo es una prioridad para Alemania. Él mismo evocó la cuestión sin que nadie le preguntara durante su intervención ante el del Foro Económico Mundial. «Lamento profundamente el voto del Parlamento Europeo», criticó tras la decisión esta semana de la Eurocámara de frenar el acuerdo con los votos de una insólita combinación de eurodiputados a ambos extremos del hemiciclo en contra por diferentes razones. «Es otro obstáculo en nuestro camino», protestó.

«Pueden estar seguros: No nos detendrán. El acuerdo de Mercosur será aprobado», tranquilizó al auditorio, partidario en su mayoría en Davos de extender zonas de libre comercio. En opinión de Merz «no hay alternativa a este acuerdo», porque el objetivo «es aumentar el crecimiento» en ambos bloques europeo e iberoamericano.

Según el canciller, no hay que esperar pronunciamiento judicial, porque no hay ilegalidad alguna en lo firmado y así terminarán estableciéndolo los tribunales. Se trata, a su juicio, de «un acuerdo justo y equilibrado» en una nueva brecha en el llamado eje francoalemán. Merz trasladó posteriormente la misma posición en el Consejo Europeo al desplazarse a Bruselas procedente de Davos.

Carlos Cuerpo se alineó con Merz. «No es la primera vez que esto sucede y esto no quita que se pueda comenzar de manera inmediata con la implementación y para eso va a empujar España», declaró el ministro en Davos. Puso de ejemplo el otro convenio con Canadá. «Es un acuerdo que no ha terminado su proceso de ratificación, pero ya se está implementando desde hace años», señaló.

El ministro destacó que hay estimaciones que señalan que por cada mes que se retrasa la implementación de este acuerdo, hay pérdidas en términos de PIB para la Unión Europea de más de 4.000 millones de euros."No hay tiempo que perder", dijo. Y justificó no tener la misma posición que el Gobierno francés -pese a ser ambos países potencias agrícolas- porque los beneficios de Mercosur van más allá de lo comercial y tiene valor geopolítico. Sin mencionar a China o Estados Unidos, Cuerpo resaltó que Mercosur supone también el acceso a la diversificación, por ejemplo, de materias primas o de tierras raras que son cada vez más importantes para Europa y también para España.

«España, como vínculo entre la Unión Europea y los países de América Latina, se va a ver beneficiada por Mercosur y tenemos todos que ser capaces de transmitir este importante mensaje», dijo en posible alusión al Partido Popular.

Por su parte, el presidente de turno de Mercosur y actual jefe del Estado de Paraguay, Santiago Peña, defendió también en Davos una aplicación rápida del acuerdo. En declaraciones a los medios, dijo haber sido informado de que los mecanismos de la UE permiten ejecutarlo. «Entendemos que esto no es un impedimento y esto va a entrar en efecto una vez que la UE le dé curso a una implementación de manera transitoria y cada uno de los congresos de los países del Mercosur vayan aprobando».

«Tenemos que persistir. Siempre habrá voces en contra, pero tenemos que mantenernos en esta posición", instó Peña. Destacó que se trata además de dar «una señal política» en una etapa de conflicto entre Estados Unidos y la UE. Incluso felicitó irónicamente a Donald Trump por haber logrado, con sus amenazas a la UE de guerra comercial, que Bruselas acelerara la negociación con los países iberoamericanos tras más de dos décadas de estancamiento para diversificar mercados.