Adif, el gestor de las infraestructuras ferroviarias ha extremado medidas de seguridad para la circulación de trenes de alta velocidad en el corredor de Madrid, Barcelona, concretamente en el tramo que discurre entre Cetina, en Aragón, y Mejorada del Campo, en Madrid.
Los operadores ferroviarios deberán reducir la velocidad de sus trenes hasta un máximo de 160 kilómetros por hora obligados por una instrucción que tiene en cuenta las vibraciones que sufren los vehículos al transitar por las vías y que han sido denunciadas por los maquinistas.
La decisión se produce dos días después de que un tren Iryo descarrilara el pasado domingo en Adamuz (Córdoba) invadiendo la vía contraria y provocando el choque contra un Alvia de Renfe que circulaba en dirección Sevilla. La cifra de víctimas mortales asciende a 42 en el peor accidente desde que el mercado se liberalizó. Las investigaciones preliminares sobre el origen del accidente han descartado un fallo humano o un exceso de velocidad y se centran en la rotura de un carril de la vía que pudo producir el siniestro.
