Son las 16.00 y las pistas de los contiguos parques eólicos de Sil y Meda, situados en Ourense, están prácticamente desiertas: de vez en cuando aparece el todoterreno de unos operarios y una mujer se atreve a recorrer en bicicleta la carretera que lleva a los molinos. Es normal que no haya más gente porque hace bastante frío y, sobre todo, mucho viento que aprovechan los 96 aerogeneradores. En unos años, el mismo viento moverá las palas de muchos menos molinos, que serán capaces de generar la misma electricidad o, tal vez, más. La repotenciación del parque eólico comienza a ser una realidad en España y en Galicia puede llegar a ocurrir antes y de forma obligatoria en un movimiento que enfrenta a Xunta, Gobierno central y eléctricas. Mientras, las arcas de los ayuntamientos que viven de los impuestos que pagan estas infraestructuras se convierten en una suerte de daño colateral del progreso.
Las tiranteces han surgido a raíz de la actualización del Plan sectorial eólico de Galicia, la primera en dos décadas. Hace unos días, la conselleira de Economía e Industria, María Jesús Lorenzana presentó en el Pleno del Parlamento gallego algunas de las próximas medidas, entre las que se incluye la repotenciación. La idea es cambiar miles aerogeneradores repartidos en aproximadamente 100 parques. Todos ellos cumplirán 25 años en el próximo lustro. También deberán cumplir el mandato las empresas propietarias de parques que tengan más de diez molinos y cuyas máquinas hayan llegado al final de la vida útil que se estimó originalmente en los proyectos.
La idea, según detalló Lorenzana, es que en ocho años -en el cálculo entran también los 18 meses de moratoria- el paisaje gallego pase de los 3.000 aerogeneradores que tiene en la actualidad a unos 600 molinos; es decir, un 80% menos. Al tratarse de máquinas más nuevas, potentes y eficientes, serán capaces de producir, como poco, la misma electricidad. También serán considerablemente más grandes. Tanto, que la Xunta plantea actualizar el canon eólico para que no tenga únicamente en cuenta el número de aerogeneradores sino también la altura de cada uno. Esto ayudaría también a los municipios que verían reducidos los impuestos que pagan sus propietarios por el suelo que ocupan.
Del ayuntamiento de Xunqueira de Espadanedo, que se encuentra a los pies de los parques de Sil y Meda, únicamente dependen seis de esos 3.000 aerogeneradores. El Concello tiene su sede en el Monasterio de Santa María, un edificio que se remonta al siglo XII -de esa construcción original solo queda la iglesia- y que no es difícil de encontrar, pero que un vecino ayuda a localizar con más lógica que indicaciones: "Es donde están las banderas". Lamenta, eso sí, que falta "la europea" antes de entrar al bar Mosteiro.
En el establecimiento, junto a un cartel que explica que no hay wifi, pero sí cerveza, hay varios vecinos tomando café a la hora de la merienda. En una mesa, Raquel, de 44 años, y Nerea, de 28, tras pensarlo un rato, coinciden en la valoración del proceso de recambio de aerogeneradores: "Me es indiferente". Nerea, sin embargo, concede que "todo lo que sea dinero para el pueblo es bueno". Borja, de 15 años, escucha atento, aunque prefiere no intervenir. También aporta un dato que no deja de ser el epicentro de la polémica: nunca ha visto una Xunqueira sin parque eólico.
Una mesa más allá, Mari responde con sorpresa -"¡¿pero qué dices?!"- a Eugenia, que reconoce que los molinos le parecen "bonitos". El tamaño imponente y el enclave en el que se encuentran cimentan su posición. La de Mari, más allá de no compartir la apreciación estética, también es positiva: "Han traído puestos de trabajo y generan ingresos y electricidad limpia". "Cada uno lo verá a su manera, será que estamos acostumbrados", zanja la junqueirana. Eugenia, por su parte, incide en el impacto visual y apunta que "la torre de electricidad que hay frente al monasterio es más fea".
"Hay muchas noticias políticas en el ámbito autonómico y en el ámbito nacional, da igual el color, y nosotros al final a nivel municipal tenemos que mirar por la zona", detalla, por su parte, Pablo Graña, alcalde en funciones de Xunqueira. Y en ese mirar por la zona destaca el papel dinamizador de los molinos: "Nos están creando puestos de trabajo". Presume también de que han conseguido que desde el municipio apenas se vean los aerogeneradores, aunque reconoce que hay otros aspectos ecológicos, como el impacto que tiene en las aves, contra los que no pueden luchar.
"Como contraparte tenemos toda la riqueza que genera, que ojalá fuera más", incide. "Se están creando puestos de trabajo, sobre todo para la gente de la zona y en un municipio de 700 habitantes lo que necesitamos son puestos de trabajo para que la gente se establezca", continúa Graña. Respecto a la posibilidad de perder molinos, esgrime de nuevo el argumento económico y laboral para oponerse. "Siempre y cuando el impacto no sea muy grande, bienvenidos sean".
A unos 100 kilómetros de distancia, en el parque eólico Masgalán, se ve algo más de movimiento que en el de Sil y Meda, con algún vehículo particular aparcado a la espera que sus ocupantes vuelvan de paseo y otro que aparece, acompañado de un border collie a la carrera, por debajo del puente que conecta con Lamasgalán de Arriba. Hay también dos molinos en mantenimiento y en uno de ellos un camión eleva a dos operarios en una cesta hasta unas palas a las que este contexto permite enmarcar en su magnitud descomunal. Puesto en funcionamiento a principios de siglo, sus 75 turbinas de 660 kW y aspas de 47 metros de diámetro son, sin embargo, diminutas en comparación con las más modernas.
Masgalán pertenece a Forcarei, un pequeño municipio de Pontevedra que cuadruplica la población de Xunqueira con sus 3.186 habitantes. A pesar del cambio de provincia, el sentir general parece ser el mismo: cierta indiferencia. No por falta de interés, sino porque el debate aún no ha llegado a la calle -es decir, no ha tenido todavía posibilidad de viciarse- y se pone en valor tanto el aspecto positivo económico como el negativo del impacto medioambiental y visual.
Lo resume la alcaldesa, Verónica Pichel: "Ahora mismo tenemos poca información para poder valorarlo". Esta dualidad se da también respecto a la propia eólica -"la visión de los vecinos sobre el sector no es homogénea"- porque se reconocen "los puestos de trabajo que genera y los beneficios económicos" y, al mismo tiempo, "también existe una fuerte contestación vecinal desde el punto de vista medioambiental y paisajístico".
Primera fuente
Con todo, en lo que va de 2024 la eólica ha sido la principal fuente de generación eléctrica en España, como ya lo fue en 2023. En los últimos años, de hecho, ha estado siempre entre las tres primeras tecnologías, junto a la nuclear y el ciclo combinado de gas. Y ha alcanzado estas cifras, precisamente, por la relativamente temprana adopción de los aerogeneradores para la producción energética nacional que ahora hace necesario plantear su sustitución. No se puede hablar aún de obsolescencia, pero en 2006 España ya contaba con una tercera parte de la potencia instalada a día de hoy. Y, según datos de la Asociación Empresarial Eólica (AEE), para cuando termine el año habrá 19.139 MW (un 60% del total) con más de 15 años de antigüedad y 8,4GW (casi un 27%) por encima de las dos décadas.
"Las normativas y las regulaciones hay que actualizarlas y adaptarlas a la situación que se termina dando", concede Juan Virgilio Márquez, director general de AEE. No obstante, apunta, les "preocupa" lo planteado por la Xunta, que también incluyó en su plan una medida para que los promotores eólicos suministren al menos el 50% de la energía producida a empresas gallegas "a un precio estable y competitivo" para garantizar que "permanezca en Galicia" y que "quede fuera de las fluctuaciones del precio del gas".
"Los parques eólicos gallegos y los promotores eólicos gallegos son los primeros interesados en repotenciar un parque eólico que tenga muchos años de antigüedad, pero la decisión tiene que ser por parte de la empresa", ilustra Márquez. En su opinión, obligar a unos plazos y formas "puede acarrear una serie de perjuicios y de problemáticas que a día de hoy creemos que no se están valorando en la propuesta". Respecto a la venta de la energía, considera que es "una segmentación de mercado" que incumple la normativa europea y la nacional, además de "los principios de competencia y de libre mercado".
Las palas de los molinos giran mientras en los parques gallegos, empujadas por un viento que no deja de soplar.
Fuente: Asociación Empresarial Eólica (AEE), Windletter y Review Energy
Texto: Guillermo del Palacio
Gráficos: Elsa Martín
Dirección de arte: María González Manteca y Josetxu L. Piñeiro.







