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Entrevista

Toni Ruiz, CEO de Mango: "La deuda ya no es un problema para nosotros, generamos cash suficiente para crecer e invertir en más tiendas"

El consejero delegado de Mango acaba de entrar en el capital con una participación del 5%. Asegura que la compañía está en su mejor momento en su 40 aniversario

Toni Ruiz, CEO de Mango: "La deuda ya no es un problema para nosotros, generamos cash suficiente para crecer e invertir en más tiendas"
Alberto di Lolli
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Recibe a Actualidad Económica con un ejemplar de esta revista sobre la mesa del despacho que ocupa en la sede central de Barcelona. Se trata de un número del año 2012 que lleva a Mango en portada. El hoy consejero delegado de la firma de moda, Toni Ruiz, por aquel entonces no formaba parte de la empresa. "Siempre la he seguido y he sentido una afinidad especial por esta compañía", recuerda más de una década después. Asegura que Mango se encuentra en su mejor momento y muestra un compromiso acérrimo con el mantenimiento del legado del presidente y fundador de la multinacional textil, Isak Andic, que acaba de premiarle con un 5% del accionariado en un movimiento histórico de apertura del capital coincidiendo con el 40 aniversario de la firma de moda.

¿Mango está en su mejor momento?
Celebramos el 40 aniversario en un momento excepcional. 2023 ha sido un año excelente, el mejor de la historia de Mango. Hemos superado los 3.000 millones de euros en ventas. Es un hito romper barreras de números tan bonitos. Hemos crecido a doble dígito, muy por encima de lo que crece el mercado. El año pasado abrimos más de 250 tiendas. Mango es la empresa del mundo de la moda que más tiendas abre y esto es espectacular. Los resultados también han sido espectaculares y hemos elaborado un plan estratégico con un nivel de ambición y de crecimiento que contempla la apertura de más de 500 tiendas. Estamos realmente muy ilusionados.
Eso contrasta con un contexto económico delicado...
Es el mejor momento para contarlo. Efectivamente, la situación del mercado y el contexto no son los más idóneos para hablar de un gran crecimiento y presentar números importantes, pero creo que en todos los sectores. Seguramente hay vientos de cola y lo importante es la propuesta de valor que tenga cada compañía y cómo en un mercado cada vez más competitivo y con más players que entran por la parte baja eres capaz de hacer una propuesta de valor diferencial que hace que tus clientes cada vez te compren más. Esa es la clave y estamos muy contentos.
La situación es distinta en cada país, claro.
Nuestra cuota de mercado es pequeña en la mayoría de los países. Estamos en 115. El principal es España, que representa entre un 18% y un 20% de la facturación, pero en el mercado español nuestra cuota continúa siendo muy baja, de entre un 2,5% y un 3%. Imaginad la capacidad de crecimiento en nuestro principal mercado y en el resto.
Se muestra convencido.
Estamos confiados porque tenemos una propuesta de valor muy buena, que realmente los clientes están percibiendo muy bien. En el sector hay muchísimas compañías que venden ropa, pero yo diferencio entre las que venden ropa y las que emocionan con la moda, que son dos cosas muy distintas. Mango es una empresa de moda. Tenemos una propuesta de valor propia.
¿En qué se traduce?
El 100% de las prendas están diseñadas aquí, en Barcelona. Otras compañías lo que hacen es recibir prendas de los proveedores y ponerlas en el mercado. Aquí hay un equipo de 500 personas dedicadas exclusivamente al producto, desde la concepción y el diseño y el cuidado de toda la prenda hasta que llega a las tiendas o a los clientes por vía online. Segundo: nosotros hacemos colecciones, no prendas. Analizamos las tendencias del mercado y conocemos muy bien lo que es Mango y a nuestros clientes. Por otro lado, nuestro posicionamiento de calidad respecto a otras compañías es muy superior. Y, por último, en nuestro ADN está la sostenibilidad y eso nuestros clientes lo perciben más que otros targets.
¿Y cómo se refleja esa propuesta de valor en el precio final?
Lo que ha hecho Mango en los últimos años es mejorar la aspiracionalidad de su colección. Somos conocidos, especialmente, en Mujer, por ocasiones que son realmente de precio medio más alto: vestidos de fiesta, para ir a trabajar... tienen un precio medio bastante más elevado que los básicos.
Pero han subido los precios...
Sí, hemos subido precios en algunos casos, puntualmente, por varias razones. Por un lado, la mejora de la aspiracionalidad que logramos gracias a colaboraciones con iconos de la moda, con casas especializadas en sastrería... Hemos hecho cosas como marca que hacen que la gente entienda que estamos haciendo un producto distinto. Ahora es el momento de la historia en el que vendemos con menos descuento, porque la colección gusta, no hace falta hacer ni tanta promoción ni tanta rebaja. Y el precio medio también ha subido porque estamos apostando por mercados como, por ejemplo, Estados Unidos, que nos permiten también haber subido la media.
¿Qué peso tiene el canal de venta online y cómo ve el futuro de esa 'bicefalia' entre tiendas físicas e internet?
Respecto al sector, tenemos un porcentaje muy superior de venta online, por encima del 30%, pero estamos muy orgullosos y convencidos del papel que juegan las tiendas. Hace tiempo se hablaba del Apocalipsis del retail en Estados Unidos. En muchas calles del mundo hay muchas tiendas aburridas, pero también hay muchos conceptos que son súper atractivos. Cuando se hablaba de aquellos malls estadounidenses de los años 70, seguramente se habían quedado desfasados respecto a los comportamientos de los clientes.
O sea, que las tiendas físicas no van a morir.
Estamos convencidos de que la tienda es un punto de contacto muy importante entre los clientes y lo que la marca quiere expresar. Este año vamos a abrir 250 tiendas y la idea es abrir muchas más. Sí a lo digital, por supuesto, pero apostamos por la omnicanalidad. Las tiendas son un activo fundamental y nos estamos esforzando mucho por ofrecer una experiencia diferencial, humana y personal respecto a otras tiendas, siempre dentro de los valores que Isak, nuestro fundador, ha encarnado, como es el hacer sentir a la gente como si fueran invitados a nuestras tiendas y ejercer ese papel de anfitrión.
Cuando entró en Mango, en el año 2015, la deuda era un grave problema.
Ese año cerramos con más de 600 millones de euros de deuda neta. El año pasado terminamos con deuda neta cero. La deuda ya no es un problema. Al revés: la empresa es capaz de generar suficiente cash para continuar ese proceso de inversión tanto en aperturas como en reformas de tiendas. Por tanto, lo que hace unos años era un problema de deuda hoy es una oportunidad. Muchas de las empresas del sector tienen un elevado nivel de endeudamiento... no es nuestro caso. El plan estratégico está planteado para invertir una cantidad importante con recursos propios.
¿Dónde ven mayores oportunidades de crecimiento?
Desde nuestro principal mercado, que es España, donde queda mucho por recorrer, hasta Europa. Pensamos que EEUU e India son dos grandes mercados donde vemos posibilidades enormes. Desde el punto de vista geográfico vemos un sinfín de oportunidades, pero también por categorías. Un porcentaje fundamental de la facturación viene de Mujer, pero líneas como Man y Niño están cogiendo protagonismo. También hemos arrancado el concepto Teen, que está teniendo muchísimo éxito y le vemos un recorrido inmenso, así como a Home.
¿Y en China?
Desde el Covid, China para Mango no es prioritario. Hemos decidido concentrarnos en mercados en los que nuestra propuesta de valor sea más crítica, más atractiva y más adaptada al mercado.

¿Cómo se defienden de las críticas al fast fashion?
Nuestra propuesta de valor es muy distinta. Nosotros no vamos a competir nunca con los que entran por abajo. No es nuestra guerra. No vendemos ropa, hacemos moda. Nuestro proceso de creación y de cuidado de la prenda es de muchos meses, no es un fast fashion, ni mucho menos. Por tanto, no estamos en ese segmento y cada vez queremos profundizar más en lo que al cliente le gusta, que no es para nada ese fast fashion.
¿Les preocupa el boom de Shein?
Toda la vida, y no sólo en este sector, siempre han ido entrando compañías que han parecido inicialmente muy disruptivas y efectivamente, tendrán su mercado, pero nosotros no estamos en esa batalla.
Es un año importante a nivel personal. Se ha convertido en el primer accionista de la compañía sin apellido Andic, con un 5%. Es un salto cualitativo. ¿Cómo lo afronta?
Esta empresa continúa siendo al 95% de Isak Andic. Para mí es un orgullo y, al final, una responsabilidad continuar ayudando a que el legado de Isak y la empresa Mango continúe y hacerlo, si podemos, mejor. Es una práctica habitual en empresas cotizadas alinear el equipo gestor con la propiedad y estoy súper agradecido a la generosidad de Isak por poder tener esa parte del capital. Dicho esto, lo importante es continuar con ese legado. Es una fantástica noticia tanto para Mango como para el mercado y no sólo el reconocimiento de una labor hecha por un equipo directivo, sino también mucho más esa convicción de que esa forma de gestionar puede tener mucho éxito para Mango en el futuro.
También han renovado su consejo. Un paso hacia la salida a bolsa?
Para nada. No está encima de la mesa. Teníamos un consejo asesor con cuatro personas y hemos querido dar pasos en cuanto a la mejora del gobierno corporativo. Va en la dirección de formar un consejo de administración con cuatro independientes que son realmente de una experiencia contrastada y profesionales destacadísimos y que ayudarán a ir mejorando el gobierno corporativo de la compañía.
En ese proceso de mejora del gobierno corporativo, ¿no se plantean incorporar a más mujeres? Sólo hay una de nueve en el consejo...
Por supuesto. Es un reto clave: tener más mujeres y también tener un consejo más internacional. El 80% de la plantilla en Mango son mujeres. De hecho, Mango está donde está por las mujeres. En el comité ejecutivo son un 40%. Pero, efectivamente, tenemos un reto y en los próximos años incorporaremos más mujeres al top management.

La pandemia estalló a los pocos días de su nombramiento como consejero delegado. Después, la guerra en Ucrania. Ahora, la guerra en Gaza y la crisis del mar Rojo. ¿Cómo les afecta?
Después de años de dificultades, conseguimos hacer resultados positivos en 2019. A principios de 2020 estalló la pandemia y, de un día para otro, cerramos todas las tiendas. Fue un auténtico golpe. Como anécdota triste y dura guardo que mi primera firma como consejero delegado fue el ERTE. La geopolítica, la incertidumbre y los riesgos a nivel mundial son cada vez más complejos, pero Mango es una compañía global, presente en más de 115 mercados, por lo que estamos acostumbrados a sortear el impacto de los posibles conflictos geopolíticos que se producen en los diferentes territorios en los que estamos presentes y seguimos muy de cerca la situación para tomar las medidas necesarias en cada caso.
¿Esto obliga a acercar cada vez más la producción al consumidor final?
Nosotros llevamos años acercando la producción a Europa. El primer país en el que tenemos fábricas es Turquía, el segundo es China, el tercero es India y el cuarto y quinto son España e Italia. Realmente ha habido un proceso de acercamiento que creo que es bueno y flexibiliza estos riesgos.
¿Cuál es el papel de la Unión Europea ante este desafío?
Nos toca adaptarnos a realidades diversas. A nivel legislativo, la sostenibilidad es importante, va a dar un vuelco al sector y yo creo que va a ser positivo.
La compraventa de ropa de segunda mano está en auge, en parte, como respuesta al desafío de la sostenibilidad... ¿Mango no juega esta partida?
Nosotros no estamos en segunda mano y, de momento, no vamos a estar. Lo que es pura transacción de segunda mano no está sobre la mesa. No contemplamos una plataforma de intercambio de prendas.
¿Y dónde están actuando?
Cada vez trabajamos con más laboratorios para que la prenda sea más durable. El reciclaje es muy importante. Tenemos contenedores en 18 países en los que la gente puede depositar prendas y les damos una segunda vida. El reto está en utilizar cada vez fibras más sostenibles y de origen reciclado. Tenemos un programa de formación específico para que los diseñadores aprendan a trabajar la circularidad, que va a cambiar la manera de confeccionar las prendas. El compromiso es que en 2030 el 100% de las fibras que utilizamos y las materias primas vengan de reciclables o sostenibles y que la mayor parte de la colección sea circular.
Por primera vez, la industria textil se ha unido para trabajar de manera conjunta ante este desafío.
Es un reto transversal. Nosotros estamos muy abiertos a trabajar en el sector con absoluta transparencia. Es un cambio en un sector que ha sido siempre poco dado a colaborar y yo creo que este es un tema absolutamente crítico. De hecho, hemos sido la primera empresa española que hemos publicado nuestros proveedores. También presidimos la asociación SCRAP para la gestión del residuo textil. Hoy se reciclan un 12% de las prendas y, por ley, en 2025 tienen que reciclarse un 55%. Esto cambia las dinámicas del sector y nos obligará a trabajar mucho más conjuntamente.

Menciona el esfuerzo del sector y las empresas, pero ¿habrá que hacer pedagogía con los consumidores?
La regulación ayudará a entender qué significa ser sostenible, qué significa la circularidad... Porque muchas empresas hemos hecho el ejercicio de definirlo nosotros y eso, en una primera instancia, ha sido positivo, pero creo que unificarlo es fundamental. La pedagogía con los consumidores va a ser crítica: informar cada vez mejor, tener más datos sobre dónde está hecha la prenda (se está hablando incluso del pasaporte digital de las prendas), quién la ha fabricado, si los derechos de los trabajadores están auditados y garantizados... Esto va a ayudar a dar transparencia al sector y a mejorar claramente las condiciones de toda la cadena.
¿Le preocupan las señales de ralentización de la economía?
Hemos entrado en muchos países en los que la situación no es buena, pero llevamos unos crecimientos espectaculares. Por supuesto, tenemos que tenerlo muy presente y estar muy cerca de los clientes, entendiendo realmente cómo cambia su poder adquisitivo, pero hay muchísimas economías que no están sufriendo como lo hace parte de Europa. Nuestra expansión en EEUU no es coyuntural, es un planteamiento a largo plazo de una propuesta de valor diferencial. Esto tiene un recorrido inmenso que no depende de cómo ha ido el consumo este trimestre, sino de un planteamiento de expansión, de ambición y de convicción.
Como empresa con sede en Cataluña, ¿cómo valora que se incentive el regreso de las que se fueron por el procés?
No valoramos temas políticos. Estamos en muchos países con situaciones de lo más diversas y nos centramos en nuestro círculo de influencia.
Pero es importante tener un buen clima de negocio en la comunidad autónoma, ¿no?
A todo el mundo le gusta tener un entorno económico, social y educativo bueno, pero no valoro más allá. Hay contextos en el mundo complejos y la geopolítica es importantísima para nosotros.
Están negociando el primer convenio textil a nivel nacional. ¿Qué pueden esperar los trabajadores?
Es bueno que haya un sitio en el que patronal y sindicatos puedan dialogar y establecer los principios básicos de la relación laboral. No sigo el día a día, pero espero que llegue a buen puerto.
¿Hay una crisis de retención del talento en las empresas?
Es difícil no hablar de talento hoy en las empresas, pero no me gusta hablar de retenerlo. Cada vez tenemos que enamorar más a los trabajadores y ofrecer un proyecto sólido. Es bueno que las empresas crezcan y la gente tenga oportunidades. La gestión del talento es hoy una de las prioridades más importantes y el gran reto del futuro. Mango está donde está por las personas.
Empezando por Isak Andic.
Isak nació en Estambul y llegó aquí con 15 años. Empezó con una maleta, vendiendo camisetas en un mercadillo. Hasta que no había vendido toda la maleta no volvía a su casa. Es ese nivel de ambición. Aún recuerda esos tiempos y lo traslada a su gestión.
¿Cómo ve Mango en 10 años?
Me gustaría que fuera la empresa preferida de los clientes y, de cara al accionista, con unos resultados por encima de la media del sector. Será una señal de que estamos haciendo bien las cosas, de fortaleza y de solidez. Me gustaría que fuera una referencia, no sólo en Cataluña sino en España.
Mirando al futuro, habrá que hablar de inteligencia artificial...
Lo que estamos haciendo es dedicar tiempo a entender a nivel directivo. Nadie nos ha enseñado nada, es un reto. Veo la tecnología como algo que está al servicio de tu propuesta de valor, no como tu diferenciación. Hay empresas de moda que dicen: esta colección la hemos hecho con inteligencia artificial. Y al cliente, ¿qué más le da esto?actuaactac