ECONOMÍA
Entrevista

Unai Sordo (CCOO): "A un algoritmo no le impresiona que le digas 'obrero despedido, patrón colgado'"

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El secretario general de CCOO presume de los logros conseguidos en esta legislatura y dice que, si quisiera, estaría "de tournée por Europa" para explicarlos

Unai Sordo, secretario general de Comisiones Obreras, posa en una de las sedes del sindicato en Madrid
Unai Sordo, secretario general de CCOOJavi MartínezMUNDO

Unai Sordo (Baracaldo, Vizcaya, 1972) es desde 2017 secretario general de CCOO, formación en la que empezó a tener cargos de responsabilidad hace 29 años. Con motivo del 1 de mayo, repasa para EL MUNDO cómo ha evolucionado la defensa de los derechos de los trabajadores.

Los avances conquistados en la democracia, han hecho que los sindicatos abran el foco y persigan otros objetivos complementarios a la defensa de los trabajadores en materia fiscal, medioambiental, de igualdad... ¿No cree que es peligroso que se parezcan cada vez más a partidos políticos?
Bueno, yo creo que al menos en la génesis de CCOO no ha habido ninguna transformación, porque el sindicato siempre ha tenido una visión sociopolítica. Creemos que es la única forma de defender con efectividad los derechos de los trabajadores. Siempre pongo el mismo ejemplo: si mejoras un salario en un 4%, pero en ese periodo se privatiza la sanidad o la educación, o tienes que pagar una pensión privada, o tienes que pagar porque te cuiden a una persona dependiente, ese incremento salarial se va a la cuenta de resultados de las empresas. El modelo social es indisociable del modelo laboral. Nuestra visión no es porque seamos una organización con aspiraciones políticas, sino porque es la única manera de ejercer el mandato constitucional de una defensa efectiva de los derechos de los trabajadores. Es verdad que se han ido incorporando reivindicaciones al mundo laboral que hace un siglo eran impensables, como la sostenibilidad medioambiental, pero se entiende que los sindicatos nos impliquemos en estas cosas porque un cambio en el modelo energético del mundo influye en la producción y en el empleo.
¿Qué pesa más en este 1 de mayo: la satisfacción por los logros conseguidos o la preocupación por la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores?
Normalmente un sindicato cuando quiere tener una posición muy reivindicativa tiene que situar previamente un escenario de desastre, para justificar esa posición. En este momento yo creo que la situación es distinta. Creo que precisamente hacer una valoración positiva de todo lo que hemos pactado es el mayor acicate para ser reivindicativos en material salarial, porque se ha demostrado que con las propuestas sindicales de intervención en el mercado laboral a través de los ERTE, o de reforma laboral que estabiliza la contratación, o de regulación de realidades como la 'ley rider', los resultados son mejores en términos de empleo y de crecimiento económico de lo que han sido en otras salidas de la crisis. Por tanto, es un acicate a seguir reivindicando una mejora de salarios porque creo que hemos demostrado con medidas reales que los mantras y dogmas que el neoliberalismo venía aplicando al mercado laboral eran falsos. Que para salir de una crisis no había que abaratar el despido, precarizar la contratación y bajar los salarios, sino que se podía estabilizar el empleo, intervenir el mercado laboral asegurando puestos de trabajo a través de los ERTE y subir un 47% el Salario Mínimo Interprofesional. No sólo hemos sido más justos sino más eficaces.
Ustedes le han dado un ultimátum a la CEOE con fecha límite mayo y esta mañana usted mismo decía que si no hay un acuerdo, los sindicatos se levantarán en armas, ¿es algo exagerado o qué podemos esperar?
Sí, es exagerado. Nosotros lo que queremos es lanzar el mensaje de que hay que llegar a un acuerdo de salarios y si no se llega, no vamos a marear la perdiz con una negociación ficticia que acabe teniendo efecto placebo sobre los convenios colectivos.
¿Es lo que está pasando?
Hay muchas negociaciones que están a expensas de qué pasa con el Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC). Nosotros queremos llegar a un acuerdo, pero si no lo hay, esto no se va a demorar hasta fin de año, tiene que estar resuelto antes de verano.
¿Tienen la sensación de que les están mareando?
Creo que CEOE ha estado mareando con casi todas las negociaciones: las del AENC, pensiones... hay determinado momento que cambian la posición e intentan dormir la pelota en el centro del campo, seguramente a la espera de que termine la legislatura. Pero creo que esa posición es errónea, hay que llegar a un acuerdo y si no en otoño hay que dar un salto adelante en la movilización, que ya no puede ser sectorial sino intersectorial.
¿Por qué en otoño y no antes?
Porque en junio y julio es muy difícil plantear una movilización como la que tenemos en la cabeza, que afecte a todos los convenios que estén sin resolver.
Para paliar la pérdida de poder adquisitivo que sufren los asalariados ustedes piden a la patronal que se comprometa a subir sueldos, ¿al Gobierno no le piden nada?
Sí, nosotros al Gobierno le vamos a pedir dos cosas. Una, que transparente la información económica de cómo se está distribuyendo la inflación en España, el Observatorio de Márgenes, y que dé a las mesas de negociación colectiva información sobre las empresas. De todos modos, quienes más tendrían que estar pidiendo esos datos son los representantes de las pymes y los autónomos, porque la forma en la que se distribuyen los precios y costes en las cadenas de valor está lastrando la viabilidad de pymes y autónomos. Tendrían que ser los más interesados en saber quién se está apropiando de algo que es evidente: que los costes de la energía se han imputado a los precios y los beneficios en términos en macro están disparados. ¿El taller de la esquina o el agricultor se está forrando? Seguramente no. Entonces, ¿quién se está forrando? Hay que conocer la realidad y después el Gobierno tiene que intervenir, por medio de regulación de topes de precios -aunque sea difícil, pero hay que explorarlo- o con política fiscal.

Hacia futuro, ¿cree que el sindicalismo ha sabido adaptarse a la nueva economía, a los modelos de relaciones laborales menos cohesionados que supone la digitalización y a los jóvenes?
Creo que ese es el gran reto y la gran dificultad. El nuevo modelo de empresa ya había cambiado mucho, la gran empresa integrada fordista ya se había descentralizado en un montón de redes de empresas en las que la acción sindical era muy diversa. Ahora con la irrupción de la digitalización y la utilización perversa del trabajo autónomo esto se ha hecho más complejo. Lo primero que hay que hacer es modernizar el marco regulatorio de esta nueva realidad. La ley rider es muy importante porque posibilita que los representantes de los trabajadores puedan acceder a la información sobre cómo se configura el algoritmo de esas plataformas, que es el que marca las condiciones y organización del trabajo, lo que antes hacía un responsable de recursos humanos o de fábrica. De un algoritmo no le impresiona que te subas a un barril y le amenaces con que le vas a convocar una huelga general o le digas 'obrero despedido, patrón colgado'. A un algoritmo tienes que conocer cómo se ha configurado para negociar con ese ente, que aspira a no ser una empresa pero lo es, y negociar los términos de la organización del trabajo. Es un proceso de transición muy complicado para el sindicato y es en lo que estamos y creo que se van dando pasos.
¿Con los jóvenes tienen una brecha?
Con los jóvenes más que una brecha hay una situación objetiva de dificultad para organizarse porque el modelo laboral español se ha basado en la precariedad en la contratación y, sobre todo, en la temporalidad, sobre todo en las fases iniciales, con tasas de paro y rotación altísimas. Cuando una persona joven está cambiando continuamente de trabajo, la posibilidad de organizarse es mucho más difícil y difusa y ve al sindicato, en el mejor de los casos, como un servicio de asesoramiento cuando tiene un problema. No es un problema endémico sino que tiene que ver con la estructura laboral del a juventud española.
¿Se ha recuperado el sindicalismo del cuestionamiento que sufrió con la crisis de 2008?
Yo creo que ha habido un cuestionamiento de todas las instancias de mediación democrática, no sólo de los sindicatos también de los partidos, las instituciones o los medios de comunicación. Es muy evidente y pensar que no nos afectó es vivir en Marte. Nos afectó pero en menor medidas que a otras instancias, porque el sindicato no es una dirección que sale en la tele son cientos de miles de delegados en contacto con sus compañeros. Es un espacio de autoorganización de la clase trabajadora. Sufrimos esa crisis de legitimidad pero no se tradujo en una desafección y CCOO sigue teniendo 1.087.000 afiliados cotizantes.
De cara a la próxima legislatura, ¿Cuáles son los retos que os marcáis?
El marco normativo español de la regulación laboral ha mejorado mucho en estos últimos tres años por la vía de deshacer algunas de las reformas de la austeridad, ha empezado a actualizar cosas muy importantes -como la ley rider, el teletrabajo, los planes de igualdad...-, pero tiene todavía el reto de articular mejor esta nueva utilización de las empresas mercantiles, del falso autónomo, y creo que hay que avanzar en un gran Estatuto del Trabajo que regule el conjunto de condiciones de la nueva economía.
¿Da tiempo en esta legislatura a sacar adelante ese nuevo Estatuto del siglo XXI que ha prometido la vicepresidenta?
Haciendo un ejercicio de realismo político, yo veo muy complicado que pueda concluir antes del fin de la legislatura, pero es un debate inaplazable. Se trata de poner las piezas encima de la mesa para ir trabajando. También tenemos que desincentivar el despido e impulsar fórmulas alternativas para que la última opción sea el despido. Hay mucho margen para mejorar pero restringir el despido es necesario en España porque han sido demasiadas décadas las que han generado esa inercia en la forma de comportarse de los empresarios.
¿Tenéis miedo de que un cambio de gobierno suponga un retroceso en lo aprobado?
Hombre, sí, porque el posible gobierno alternativo dice que va a derogar todo lo que se ha hecho en la legislatura, no es que lo diga yo, lo cual sería una torpeza histórica porque lo que se ha hecho en materia laboral es referencia en Europa y en buena parte del mundo, y ha dado mejores resultados que las cosas que se han hecho en otras crisis. Si yo ahora mismo quisiera, lo que pasa es que no quiero porque tengo mucho trabajo, me estaba de tournée por Europa explicando los logros del diálogo social en España, lo que pasa es que a veces nos da apuro decirlo es así. Me llaman sindicatos italianos para explicar el modelo de diálogo en España porque es referente en Europa.

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