COPA DAVIS

Copa Davis

La derrota de Munar ante un cuasidesconocido jugador danés deja a España al borde de la eliminación

Elmer Moeller, 113º del mundo, superó al mallorquín por 2-6, 6-1 y 6-4 y situó a su país con 2-0 en la serie que se disputa en Marbella. Rune venció a Carreño por 7-5 y 6-3 en el primer partido.

Munar, en su partido ante Moeller.
Munar, en su partido ante Moeller.Jorge ZapataEFE
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Privada por renuncia propia de sus dos mejores jugadores, España naufragó en la primera jornada de la eliminatoria de Copa Davis ante Dinamarca y está a una derrota de la eliminación. Sin Carlos Alcaraz ni Alejandro Davidovich, que rechazaron ser convocados por David Ferrer alegando fatiga, los hexacampeones de la competición están obligados este domingo a ganar el partido de dobles y los dos últimos individuales para estar en la Final a 8 de Bolonia.

Si podía suponerse la derrota de Pablo Carreño, 123º, ante Holger Rune, 11º, mucho más improbabler era que en su debut como líder del equipo Jaume Munar sucumbiera ante Elmer Moeller, 113º, un jugador de 22 años cuasideconocido que alimenta su ránking en los torneos challenger. Llegaba el mallorquín como 37º del mundo, con su mejor cualificación después de alcanzar en el Abierto de Estados Unidos sus primeros octavos de final de un torneo del Grand Slam.

Al igual que sucedió en la primera eliminatoria, frente a Suiza, España encaraba el cruce con un equipo alternativo. Poco después de que Alcaraz renunciase a estar en el Club Puente Romano de Marbella, dio a conocer su renuncia Davidovich. Ya no hace falta esgrimir lesiones para bajarse de este proyecto común. El calendario sigue siendo el mismo. La Copa Davis llega justo después del Abierto de Estados Unidos y de la gira norteamericana en pista dura y justo antes de la gira asiática y los torneos bajo techo. Pasar ahora a la tierra batida no es plato de gusto, como tampoco lo es desgastarse cuando las prioridades son otras.

Distinto es el caso de Pablo Carreño y Jaume Munar, los dos hombres que defendieron la suerte en la jornada de este sábado. Tras la derrota de Carreño ante Rune (5-7, 3-6), la victroria de Munar era casi imperativa para mantener viva a España. Pasó por muchas más dificultades de las previstas para deshacerse de los nervios y del desprejuiciado jugador danés, que no se desmoronó tras encajar seis juegos consecutivos en el primer parcial y le avasalló en el segundo set con su juego directo.

Seguramente en su ya larga carrera, Munar no habrá tenido muchas experiencias tan duras como la vivida ante Moeller. Demasiado conservador en su planteamiento, vio cómo Moeller se le venía encima para colocarle break abajo en el tercer set y sobrevivía en un partido con un total de 13 roturas de servicio, la última de ellas para él, en el noveno juego, venciendo por 2-6, 6-1 y 6-4, en el que es, sin duda, el mayor éxito profesional.

Superior Rune

Pablo Carreño, 34 años, también tiene un estímulo en esta competición en su regreso a las pistas tras largo tiempo en el arcén por serios problemas físicos. Hoy 123º del mundo, lejos del jugador que fue top 10, ganó siete títulos de la ATP, entre ellos un Masters 1000, y se presentó en dos semifinales del Abierto de Estados Unidos, enfila el tramo final de su carrera con desafíos tan sugerentes como medirse con Holger Rune, 11º, un jugador 12 años más joven con mucho porvenir por delante.

El danés, estrella de la serie, se vio obligado desde el inicio a mostrar las credenciales de su juego, ante la triple amenaza de rotura de Carreño. Supo pronto que no iba a ser un partido cómodo, ante un rival con cuajo en la superficie, buen defensor y capaz aún de complicar la vida a tenistas de mayor rango. De la mano de Rune llegó el tenis más arriesgado y propositivo, como también una suma más elevada de errores.

Carreño no se entregó pese a ceder el primer parcial y quedar 3-0 abajo en el segundo. En plena progresión a medida que avanzaba el partido, el vigente campeón del Conde de Godó, donde superó en la final a Alcaraz, parecía haber abierto una distancia insalvable a partir de un nuevo break en el segundo juego, pero el español igualó a tres.

Suelto, afinado y con un plus notable de agresividad con respecto al asturiano, se confió en exceso y necesitó un empujón más para volver a romper en el octavo y cerrar el encuentro a continuación.