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La médico Susana Rodríguez, campeona de titanio y oro albino: "En el deporte, como en la vida, no nos queda otra que levantarnos y seguir"

Fue portada de 'Time' y tiene una 'Barbie' a semejanza. No hace ni tres meses que estaba en el hospital tres un pinchazo en su bici a 70km/h que le pudo costar su carrera y hasta su vida

Susana RodrÍguez en la pista con su réplica en Barbie
Susana RodrÍguez en la pista con su réplica en BarbieMATTEL
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Acaba la conversación con una frase que en boca de cualquier otra persona sonaría como una de esas enseñanzas recurrentes y algo fútiles de los manuales de autoayuda. "En el deporte, como en la vida", dice, "no nos queda otra que levantarnos y seguir". En su caso la frase destila una verdad a toda prueba porque la campeona (10 veces oro) Susana Rodríguez Garzo ha superado tantas barreras, se ha levantado tantas veces, ha desafiado y pulverizado las limitaciones de la vida en tantas ocasiones que puede dar lecciones al más pintado sin el peligro de que suenen vacuas y puede dejar en evidencia a cualquier diletante que se enfrente a la realidad melindrosamente o con poca tolerancia a la frustración. Su ejemplo es, como su aspecto, de puro titanio.

Oro olímpico en paratriatlón en Tokio, cinco veces campeona del mundo y cuatro campeona europea; la primera persona ciega que logró estudiar Medicina y trabajar de médico en España, estos días está ultimando su preparación para asistir a los Juegos Paralímpicos de París en el Centro de Alto Rendimiento de Sierra Nevada, en altitud, con la maleta casi hecha y disfrutando, porque así lo ha decidido conscientemente, de un camino lleno de dificultades sobre dificultades.

El último bache literal estuvo a punto de llevarse por delante su carrera y casi también su vida, cuando el pasado mes de junio, en plena disputa por el campeonato del Mundo en Vigo, se le reventó una rueda de la bicicleta a 70 kilómetros por hora y tuvo que ser hospitalizada. La salvó el casco. El anterior bache gordo, por citar alguno, fue la cardiopatía que le fue detectada en 2020, el año de la pandemia y que le obliga a llevar un holter insertable y el desfibrilador externo a las competiciones para garantizar que todo va perfectamente. "Estoy en un buen momento a todos los niveles , aunque la preparación se vio un poco modificada por el accidente de bici, que me ha dejado algún problema que estamos intentando llevar de la mejor manera posible porque, por el poco tiempo que queda para los Juegos, no es posible ponerle una solución definitiva", explica a Crónica, ya absolutamente erguida cuando no han pasado ni tres meses.

LA BRUJILLA Y LA MEJOR CARRERA

En la maleta, la campeona lleva a la "brujilla" de tres años que intentaba engañar con picardía a su profesora diciéndole que no encontraba el casillero con sus cosas; la chavalita que le presentaron cuando tenía cuatro años y que le pareció un poco extraña sin darse cuenta de que esa extrañeza radicaba en que, como ella, era albina; lleva también a la niña que se volvía loca jugando con las barbies en la casa de una amiguita (quién iba a decirle); y a la hermana que anteponía sus necesidades y no empezaba a hacer sus deberes hasta que ella no había acabado.

La campeona lleva en esa maleta el momento en el que a los 10 años, después de estar compitiendo con sus compañeros como si no pasara nada, una profesora de refuerzo de la ONCE le propuso correr en convocatorias paraatléticas. Aquel momento en el que desoyó cualquier consejo conservador y, con sus piernas de velocista y su sorprendente resistencia, corrió los 800 metros sola. "He ganado varios mundiales, cada uno con su historia, pero esa sensación de subidón que sentí aquella tarde la recuerdo como el momento más feliz de mi vida deportiva", dijo a Crónica. Junto al instante en el que metió en la ranura de una cabina de teléfonos la moneda de 100 pesetas para llamar a su casa y avisar de que había ganado.

Curiosamente su desengaño con el deporte la llevó a estudiar Medicina. Aunque esa había sido su primera opción en sus sueños desde siempre, en un primer momento aplicó el sentido común y cursó Fisioterapia cerca del centro de alto rendimiento donde estaba preparando las Olimpiadas de Pekín, pero no superó el corte para esos Juegos y, después de comprobar que en EEUU había personas que con su discapacidad habían logrado culminar los estudios de Medicina, se inscribió en la facultad, donde los profesores seguían escribiendo en la pizarra sin que ella pudiera verlo.

En la pandemia estuvo al pie del cañón y la revista Time le dio la portada, como hace con las personas más poderosas. "Fue brutal porque tuvo mucha repercusión. Para mí fue curioso porque yo llevaba mucho tiempo haciendo lo mismo, compatibilizando mi actividad de deportista de alto nivel con mi trabajo como médica y me resultó sorprendente que llamase tanto la atención. A veces no valoramos suficientemente las cosas que logramos", recuerda. Y después, Mattel la incluyó (a aquella niña que adoraba jugar con barbies) entre el selecto grupo de las muñecas difundidas, como ejemplo a seguir. "Nunca imaginé una muñeca a mi semejanza. Me hizo especial ilusión. Muchas familias de todo el mundo me escribieron para preguntar dónde se podía conseguir y la pena es que no está comercializada. Para un niño o niña con discapacidad es muy importante disponer de juguetes con los que sientan cercanía", reivindica. Y en abril recibió el premio Reina Letizia, la mayor distinción de los Premios Nacionales del Deporte.

Sin embargo, quizás sorprendentemente, entre todos los premios, entre todos los logros, la campeona Susana Rodríguez Garzo elige un solo momento que aparentemente, sólo aparentemente, poco tiene que ver con su carrera deportiva. "Para mí, el día que conocí a mi sobrino Alex, el día en el que nació, fue el más especial, porque no hay ninguna medalla, por mucho que cueste alcanzarla, que tenga un valor tan potente como ver felices a las personas que más quieres. En este caso a mi hermana, que es dos años mayor que yo y ha sido y es uno de mis mayores apoyos. Siempre dedicó mucho tiempo a ayudarme y priorizó lo mío a lo suyo. Por eso me llena que sea feliz".

LA FIESTA

Todo eso lleva en su maleta de camino a los Juegos Susana Rodríguez Garzo, quien defiende que en España "tenemos grandes deportistas como Rafa Nadal o Carolina Martín que llevan por bandera sobreponerse a los obstáculos" y que asegura que ella es "una más". Susana Rodríguez Garzo prefiere no hablar de pronósticos de resultados ni de medallas antes de los grandes eventos. "Lo hemos visto recientemente. Hay compañeros que fueron medallistas en Tokio y que, cuando los resultados no han sido los esperados, se les ha castigado mucho mediática y socialmente; y eso no es justo porque detrás de cada deportista hay un trabajo brutal. Para mí, el mejor resultado en París sería que pueda sacar allí la carrera que llevo dentro después de los entrenamientos que he realizado. El resultado depende de muchas cosas. Es muy importante que aprendamos de cada fase de la preparación. Hay que valorar todo el conjunto".

"En los tres años que han pasado desde Tokio, he pasado por situaciones difíciles, pero eso me ha hecho ser cada vez más consciente de la suerte que tengo con el equipo a mi alrededor, que siempre me apoya. Será muy especial tenerles en París disfrutando. Para los deportistas, los Juegos son un gran objetivo, pero, para todas las personas que nos quieren, los Juegos son una fiesta y no debemos olvidarlo". Cada cosa en su sitio y lo importante por encima de todo. Por eso es de titanio y oro albino la campeona.