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LaLiga
2-1 en Montjüic

Lamine reaparece para llevar al Barça al liderato tras vencer a una Real estrellada en los palos

Los visitantes se adelantaron con un gol de Oyarzabal que igualó Koundé. Yamal salió en el minuto 60 para servir a Lewandowski el 2-1. Kubo mandó dos veces el empate a la madera

Lewandowski y Lamine festejan el 2-1 en Montjüic.
Lewandowski y Lamine festejan el 2-1 en Montjüic.AFP
Actualizado

El Barça es capaz de reinar en la locura porque sus carencias siempre las compensa con un comportamiento letal. Le pueden dañar los rivales, pero el veneno que les inyecta siempre es letal. La dosis que acabó con una voluntariosa Real Sociedad, estrellada en los palos de Szczesny y refugiada en Remiro durante muchos minutos, la llevó al campo Lamine Yamal. 60 minutos estuvo sobre el césped, suficientes para comandar la remontada y ser un quebradero de cabeza para los donostiarras. [Narración y estadísticas (2-1)]

Hansi Flick parece resignado a las ausencias por lesión. Los lamentos no sirven, hay que saber manejarlas. Sin Raphinha ni Joan Garcia, y con la necesidad de proteger a Lamine, entre algodones, Cubarsí, Ferran o Eric García, el alemán no dudó en darle la titularidad al joven Dro y apuntalar la confianza de Bardghji. Convencido, o no, de que ese equipo podía asestarle un zarpazo al liderato de LaLiga ante la Real Sociedad, era la apuesta que tenía que hacer. El objetivo se cumplió, aunque no fuera fácil.

Los donostiarras se agarraron a Álex Remiro para sostenerse en el asedio y pero pronto demostraron que eran capaces de meter el susto en el cuerpo a la grada de Montjuïc. Fue Oyarzabal el primero que obligó a Szczesny a desperezarse después de meses en el banquillo pero, aunque el polaco se lanzó, su remate iba desviado. Fue la primera aproximación de los vascos y la siguiente fue gol. Antes, Remiro sacó un brazo salvador que desvió como si fuera un muro el disparo de Rashford desde la frontal del área. Una parada de reflejos porque la maraña de camisetas rayadas le impidió ver cómo el inglés cazaba la asistencia de De Jong tras un saque de esquina.

Ida y vuelta

Habían pasado 10 minutos y transcurrirían otros 20 en los que el Barça, pese al dominio, no conseguía dañar a su rival. Con vida, la Real le golpeó. Buscó Oyarzabal por la izquierda a Barrenetxea para que retara, sentara a Koundé y pusiera un centro raso que Odriozola, con una aparición indetectable en el área, lo empujara al fondo de la red. El lateral, que se vio titular de repente por la lesión de Aramburu, tuvo premio.

Sin embargo, el gol espoleó al Barça, que se volcó ante la impaciencia de Montjuïc y tuvo una doble ocasión que salvaron primero Remiro y luego Zubeldia. Un balón centrado de Koundé tocó en el central y forzó al guardameta a la proeza a bocajarro. Su rechazo lo cazó Pedri, pero el latigazo lo desvió el defensa. Hasta Bardghji se quiso sumar con un disparo que salvó el portero donostiarra, que nada pudo hacer para evitar que Koundé volara y rematara el córner del empate al filo del descanso.

No quiso arrugarse la Real y volvió del vestuario dispuesta a apretar las clavijas en un partido abierto, de ida y vuelta. Es lo que hizo Aihen Muñoz colándose hasta la línea de fondo para poner otra pelota perfecta que nadie llegó a empujar. Le siguió Barrenetxea, con un chut algo escorado que atrapó Szczesny. Fue entonces cuando Flick, que ya había sacado a Dani Olmo por Dro, buscó a Lamine Yamal. Lo que significa para este Barça el mejor jugador joven del mundo se visualizó en un minuto. Encaró a Sergio Gómez -que había sustituido a Odriozola, lesionado-, lo superó y le puso un balón a la cabeza de Lewandowski para que le diera la vuelta al marcador. Si alguien pensó que el partido se inclinaba a favor de los azulgranas, se equivocó.

El cabezazo de Koundé que valió el 1-1 en Montjuïc.
El cabezazo de Koundé que valió el 1-1 en Montjuïc.AFP

La Real no se acomplejó. Oyarzabal complicó a Araújo, primero para forzar a Szczesny y, después, a punto estuvo de cazar una pelota cruzada de Sergio Gómez. Es verdad que Remiro seguía apareciendo ante los disparos de Rashford y Dani Olmo, pero esperaban su momento para el empate. Lo tuvo Take Kubo en una contra, con la mala puntería de estrellar el balón en la cepa del poste izquierdo de la portería culé.

Tampoco había dicho Lamine la última, y a la carrera lo lanzó Dani Olmo en un cara a cara con Remiro, que se libró por fuera de juego. Nadie se guardaba nada. Si Sergio buscaba la pólvora de Sadiq, Flick echaba mano de Ferran Torres. El marcador daba ganador al Barça, pero nadie en Montjuïc veía el partido resuelto. Quien menos Kubo, que en una contra perfecta estrelló su tiro en el larguero cuando desde San Sebastián se cantaba el gol. De área a área, Lamine se escapó, asistió a Ferran para que, en lugar de buscar un disparo, se lo sirviera a Lewandowski... que lo envió con tanta potencia al larguero que se dudó si había entrado de rebote.

En la locura, fue Pedri quien entendió que al Barça no le interesaba la locura y trató de ponerle pausa a un partido que, sin brillantez, les eleva al liderato.