- Crónica Vinicius provoca una chispa a tiempo en el Madrid para remontar al Espanyol
- Clasificación Sexta jornada en Primera
Un Madrid sin cerebro, sin saber como se juega al fútbol, al final derrumbó la voluntad del Espanyol, gracias al poder técnico de sus futbolistas, que continuamente resuelven los conflictos del equipo. Lo imposible sucedió cuando el Espanyol logró un tanto gracias a un error increíble de Courtois. La suerte es que pocos minutos después, otro fallo grosero de Joan García le regalo a los madridistas el empate.
Desde ese momento, el equipo blanquiazul se derrumbó, sin moral ni fuerzas. Así que llegó Vinicius en un pase a lo Modric y le dio la pelota Rodrygo, que sólo tuvo que empujarla. Más adelante fue la hecatombe para los de Manolo González, cuya mayor relajación defensiva propició la oportunidad a Vinicius de marcar en su jugada favorita.
Faltaba por ver, una vez más, la calidad ofensiva de Endrick, a quien le hicieron penalti con mucho esfuerzo para que se cayera en el área. Es el mejor delantero centro que tiene el Madrid desde hace muchos años.
Sirvió para que Mbappé engrosara su estadística, para que encendiera algo su noche más oscura, su peor partido desde que está en el Madrid. Hay que excusarle, porque está obligado a jugar de delantero centro. Ademas, le encierran en pocos metros y sufre como sufre.
El colmo del escándalo y la estulticia es que al dejar a Vinicius de suplente hubiera podido jugar en su querido extremo izquierdo. Ancelotti lo castigó furibundamente para darle el placer de que Rodrygo el sitio que le gusta al caballero brasileño.
Nada justo que el Espanyol perdiera por tres goles. Siempre supo aprovecharse de que el Madrid no sabe jugar en ataque estático y que jamás intentara hacer una presión que ahogara al rival.
Pero claro, Ancelotti, aparte de que no sabe enseñar la presión como la ejecutan los mejores equipo europeos, jamás adelantará la defensa hasta el centro del campo y más allá. Es la teoría del mezquino técnico italiano, que lo importante es que no le marquen gol, una caricatura exacta a la de Simeone.
En plena apología del disparate, Ancelotti se ha atrevido a sentenciar que a la afición madridista no le importa que el equipo no sepa jugar, porque a los forofos sólo les preocupa ganar. Tiene más cara que el hormigón armado. Como él no sabe hacer jugar dignamente al Madrid, se tapa diciendo que a la aficion no quiere que su equipo juegue bien. Miente, porque doy fe de que todos los blancos que que conozco reniegan del juego madridista. Pero su mediocridad tenía que taparla.
El Madrid ganó, no porque lo logre Ancelotti, sino por el poder de su calidad. Todos sabemos que a Florentino Pérez no le gustan los entrenadores con criterio. Los partidos los ganan las grandes estrellas del balón.
