FÚTBOL
El Cortador de Césped

Bellingham de Arabia

Bellingham celebra su tanto.
Bellingham celebra su tanto.FADEL SENNAAFP
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Otro excelente partido de Bellingham, con otro gol, basta para acabar con el partido colérico y trasnochado del Mallorca. Los últimos dos goles de Madrid fueron en el tiempo de la basura, cuando el equipo balear había perdido el compás por su escandalosa asfixia físíca.

Arrasate siempre tiene la misma medicina cuando está el Madrid por delante. Le da igual estar en Pamplona, Mallorca, Arabia o China. Como un hechicero, trata de envenenar el partido para que vire a sus intereses.

Hablo de duelos broncos con los que le basta para mantener a su equipo a cero, ya sea en ataque o en defensa. Luego, ya veremos como se llega a la agonía final. A veces, a cara o cruz. No hay más historia. Pérfido partido mallorquín, que no dio la talla. Encima, al final, acaba perdiendo.

Físicamente el Mallorca se desinfló y, a partir de ahí, es cuando aparecieron las estrechesces de su plantilla y de jugadores con poca entidad. La prueba es que no hizo una puñetera ocasión de gol.

Bellingham fue como Lawrence de Arabia. A la carrera, polarizó el partido con su juego. Y oscureció sobre todo a Mbappé que, ni tuvo suerte, ni da una.

El amor de Ancelotti por Rodrygo resulta indignante. Brahim está resolutivo y sólo apareció a falta poco minutos para acabar el partido.También me da vergüenza que el entrenador italiano deje a Asencio en el banquillo. Es el futuro y lo ensombrece con el mediocre Tchoaumeni. Indignante.

No da una oportunidad a nadie, revienta a los titulares y es absolutamente incongruente. Además, con esa velocidad de balón puede tener problemas sustanciales con cualquier equipo. Su sistema es antediluviano para jugar al fútbol.

Habrá una final amañada, tramposa, manipulada por el Gobierno, que ha sabido que políticamente depende del apoyo del catalanismo. Es asqueroso y repugnante lo que Laporta puede lograr con palancas, que más bien son trampas.