En el primer himno del Real Madrid de la época de Santiago Bernabéu se cantaba: Enemigo en la contienda / cuando pierde da la mano / sin envidias ni rencores / como bueno y fiel hermano [...] Caballero del honor. Es evidente que el Real Madrid ha perdido la esencia de un club que creó la Copa de Europa, con ayuda de L'Equipe. Un diario que era poderoso y que ahora está carcomido por el dinero de Qatar.
Hay que recordar que la revista France Football, que se inventó el Balón de Oro es propiedad de L'Equipe. Sin poder económico, también está manipulado por la UEFA de Ceferin. El esloveno odia al Madrid. Hace todo lo que puede para destruir al club blanco, porque se inventó la Superliga. Una cometición más just, en la que el dinero va a los clubes, no a los despachos de Nyon.
Y ocurrió el episodio más innoble en la historia de la cabellerosidad del Real Madrid. En la la mañana del lunes, recibe un soplo de que Vinicius no va a ser el ganador del Balón de Oro. El jugador, lleno de rabia, de soberbia, le dice al Madrid que lo sabe y que no quiere ir a París.
En contra del respeto de la historia de saber perder, nada menos que el gran Real Madrid suspende el viaje viaje de un séquito de 50 personas, incluidos Ancelotti y Bellingham, que podrán haber recibido premios.
Como decía el historiador: error, grave error. El Madrid no puede perder la caballerosidad por una rabieta infentil de un futbolista que perjudica mucho al club, por sus pésimos comportamientos cuando juega fuera de casa y que han provocado el odio al Madrid en más de media España.
Además, no me gusta Vinicius. Sólo sabe correr y no me gustó nada que insultara a todos los españoles al llamarnos racistas, un pueblo insoportable, cuando Brasil es uno de los países más racistas del mundo. ¿Estamos locos como Vinicius?
Además fue una falta de respeto al club que te paga. Además, las dos últimas Copas de Europa las ganó Courtois, pero nunca Vinicius, que marca cuando el rival le deja espacio y está semi rendido.
El grave error se multiplica, porque lo ha ganado Rodri, un madrileño, el segundo español, tras Luis Suárez en 1960. Un infame falta de respeto madridista. Además, ¿no les parece mejor ser campeón de Eurocopa, que una Champions?
