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Con una soberbia primera parte, un golazo de la nueva estrella del firmamento del fútbol, el increíble Lamine Yamal, bastó para depurar y ridiculizar a la terrible Francia del rácano, perverso e inútil Deschamps. Y eso que Unai Simón se tragó el inesperado gol francés, porque es un mal defensor en los centros laterales y de su área pequeña, amén de ponernos taquicárdicos con sus horribles salidas del balón, que son como cuchilladas en el alma del equipo.
No hay palabra para magnificar el gol de Lamine, inspirado por el dios del fútbol, a pesar de su esencia juvenil. Él salvó el partido, porque con la filosofía ultra defensiva de Deschamps, con un gol a favor, el entrenador galo ya se veía como finalista de la Eurocopa.
Le salió el tiro por la culata, porque con un movimiento del fenómeno del área, Olmo, Deschamps caía a los infiernos. Su equipo, simplemente, no sabe jugar al fútbol. Deschamps siempre ha desestimado el balón. Como jugador profesional sólo metió un gol y por equivocación. Récord la France.
Bastó con marear a los franceses con la concepción del fútbol de salón. Es decir, que el balón es el que debe correr, no los jugadores. El segundo período hubiera sido una exhibición española, pero Nico no acertó, simplemente. Ni Rodri, ni mi tocayo Fabián podían con su espíritu, tuvieron un derrumbe físico alarmante.
En realidad, Dechamps fue un ignorante en ataque y Mbappé, un rotundo fracaso. Hasta el punto de que las dudas han entrado en el corazón de los madridistas. Hay que esperar, pero los síntomas del astro ya madridista son francamente preocupantes.
Como ocurrió con Alemania, De la Fuente enclaustró a la selección en defensa, olvidándose que España es mejor que Francia hasta números cenitales. Alemanía empató, pero como titulaba L'Equipe: "No pasarán" . Es decir, una traición del subconsciente dada la personalidad de los franceses, que juegan de pena.
Lo cierto es que Morata no tiene nada más que decir. Se puede especular lo que se quiera, pero como ariete ni la huele ni se le espera. Curiosamente, De La Fuente lo cambió por otro jugador como Oyarzábal, que ya no tiene nada que decir ofensivamente.
Es el estigma del seleccionador, con sus sentimientos hacia aquellos de muchos años atrás. Igual que no ha llevado a la selección a los mejores en retaguardia. Eso es más que evidente. Pero la gesta, la epopeya de la selección española está confirmada. Es la auténtica España Superstar. El mejor equipo europeo.
Desde los tiempos de Luis Aragonés, la selección no había sido lo que fue. Ahora sí, es una conjunción de maravillas que sólo expresan lo mejor del fútbol.

