FÚTBOL
Susurros del deporte

Del Bosque, el último "servicio al fútbol" en una selección con más tramposos que campeones

La voluntad del ex seleccionador no es la de ocupar el puesto de Pedro Rocha en los palcos, algo que prohíbe el protocolo de las organizaciones.

Del Bosque, el último "servicio al fútbol" en una selección con más tramposos que campeones
ILUSTRACIÓN: RAÚL ARIAS
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La reputación ha preocupado siempre a los hombres que pretendían trascender, porque el poder y la riqueza, por sí solos, no lo consiguen. La grandeza necesita a la reputación. Napoleón la comparaba con un gran ruido que podía hacer caer leyes y naciones. Para Abraham Lincoln era como la sombra de un árbol, porque la reputación no define a una persona, sino al conjunto de los pensamientos que inspira. La sombra de Vicente del Bosque es alargada, como ese rostro escapado del Siglo de Oro, y se proyecta sobre el fútbol español, representado, hoy, por una Federación convertida en un caladero de corrupción. Los que observan con espanto y vergüenza ajena le han pedido un último «servicio al fútbol», petición a la que Del Bosque siempre dirá sí. El problema es que esta vez no va a encontrar a una selección que pueda hacernos sentir los mejores del mundo. No. En la selección que le aguarda en Las Rozas hay tramposos, y eso entraña riesgos. Lincoln también comparó la reputación con la porcelana. Es frágil y, una vez rota, irreparable.

«Cuando lleguen las elecciones, en septiembre, habrá lío. Lo de siempre, que si el censo, que si la Asamblea..., y no veo a Vicente tomando decisiones sobre eso, ni firmando nada», afirma un directivo que ha estado muy cerca de la Federación en el pasado. El propio Vicente, tampoco. El rol que ha aceptado, como presidente de la Comisión de Supervisión, Normalización y Representación de la Federación, no ha sido realmente definido. Hombre de fútbol y hombre progresista, dijo no personalmente a Pedro Sánchez, cuando todavía era candidato, ante la idea de ocupar la secretaría de Estado para el deporte. Esta vez, los contactos habrían sido con quien detenta el cargo, José Manuel Rodríguez Uribes, y la ministra Pilar Alegría, del núcleo duro de Moncloa. La primera condición que puso el salmantino: no cobrar. Ni dietas.

Una careta a Rocha

«Pedro Rocha es un apestado», se escuchaba en los principales despachos del Consejo Superior de Deportes, pero la suspensión cautelar implicaba riesgos jurídicos, de los que la Abogacía del Estado alertó a Uribes. La recomendación era esperar a que se pronuncie el Tribunal Administrativo del Deporte sobre la petición de inhabilitación, avance en la instrucción la juez Delia Rodríguez y se muevan otros candidatos del fútbol. Mientras, había que poner una careta a Rocha. Ninguna mejor que la del consenso y la credibilidad.

La creación de la comisión y el nombramiento de Del Bosque para presidirla no fueron, sin embargo, en paralelo. La primera partió de una idea embrionaria de Alejandro Blanco, buen conocedor del aparato federativo, al entender que era una forma de devolver el funcionamiento a la Federación, en una situación de colapso, a la espera de que el fútbol tome sus decisiones en septiembre. Fue el propio Uribes el que pidió opinión más tarde al presidente del Comité Olímpico Español (COE) acerca del ex seleccionador.

Las voces del fútbol

El secretario de Estado acudió a la presentación anual del campus de Del Bosque, el 21 de marzo, rodeado de personalidades del fútbol, además del alcalde de Madrid. Entre ellos, algunos ex seleccionadores, como José Antonio Camacho y Julen Lopetegui. «Ahora que vamos a organizar un Mundial, sería una injusticia que Vicente no fuera cabeza de publicidad o imagen», dijo Camacho. «Lo suscribo. Vicente representa los valores del deporte y le tienen que dar su sitio», replicó David Aganzo, presidente de los futbolistas españoles, una importante bolsa de votos. En los corrillos se dijeron más cosas. Aganzo, que preside también FIFPRO, el sindicato mundial, lamentó el descrédito internacional que el caso de la Federación ha generado para el país. A todo atendía Uribes, que acabó por confirmar ese día el nombre por el que ya había preguntado. Sólo faltaba el sí.

«Va a ser la cara, lo vamos a ver ya en esa próxima final de la Champions femenina, en Bilbao, durante la Eurocopa y, por supuesto, en los Juegos», dijo Pilar Alegría al anunciar el nombramiento de Del Bosque. No exactamente. El salmantino irá donde crea que puede ayudar, pero no tiene intención de suplantar a nadie, algo que, además, tampoco permite el protocolo. El trofeo de la Liga se lo entregó al Madrid Rocha en un acto privado, ayer, en Valdebebas. Es posible que eso hubiera resultado espinoso para el ex seleccionador, dada la herida no cicatrizada de su salida del club blanco, pero no la entrega del mismo trofeo al Barça femenino. Pues ni Rocha ni Del Bosque.

El protocolo de los palcos

El COE invita de forma oficial a los Juegos a todos los presidentes de federaciones nacionales, por lo que el invitado será Rocha. El protocolo de los palcos en los partidos de la Eurocopa está del mismo modo establecido, y no está la UEFA muy predispuesta al colaboracionismo con este pacto Gobierno-COE-Federación. Aleksander Ceferin no olvida que el Ejecutivo español fue el único europeo que no firmó contra la Supercopa de Florentino Pérez. La FIFA puede ser menos severa, aunque la fórmula le parezca algo chapucera, pero a la hora de invitar a alguien a su Congreso, a partir de hoy en Bangkok, no ha tenido dudas: Rocha.

El Gobierno insiste en que «supervisión, normalización y representación no implica intervención», prohibida por sendos organismos, algo que también avaló por carta el COE. La supervisión será llevada a cabo por juristas independientes, pero si con la representación esperan que Del Bosque aparte a alguien de un sillón para sentarse, es que no conocen de verdad a quién han puesto al frente.