La mañana del pasado martes nada hacía presagiar lo que, menos de una semana después, iba a ser la noticia baloncestística de la semana. Chus Mateo, que venía de su cita con el oftalmólogo, recibió a EL MUNDO en su casa a las afueras de Toledo con calma y sin teléfonos sonando. Hubo sesión de fotos, larga entrevista y una reposada conversación posterior en la que el técnico, cerveza en mano, imaginaba fuera de grabadora los escenarios que el futuro le podía plantear: un equipo Euroliga, asistente en la NBA o, claro, la selección española. "Es algo que no cabe duda y no niego: me hace mucha ilusión", pronunciaba.
Todo se aceleró en los días siguientes hasta que ayer lunes la Federación Española, que ha llevado todo el proceso con un alto grado de discreción, anunció el nombre del técnico madrileño como nuevo seleccionador hasta 2029. Este martes será presentado en el Museo FEB de Alcobendas por Elisa Aguilar, la presidenta. Hace una década que no había un relevo en ese banquillo, cuando Juan Antonio Orenga fue cesado tras el desastre en el Mundial 2014. Si Sergio Scariolo sustituyó a Mateo en el Real Madrid, Mateo le toma el relevo en la selección. Un curioso intercambio entre dos entrenadores cuyos caminos se empezaron a cruzar en 1999, cuando Chus fue asistente principal del italiano en su primera etapa en la casa blanca. Después lo sería tres años más en el Unicaja y otros tantos en la Federación (Eurobasket 2009, Mundial 2010 y Juegos Olímpicos de 2012), una casa que conoce bien.
Eso, su pasado (y su enorme experiencia en la formación de jugadores), ha sido uno de los argumentos que más han pesado en su nombramiento. En pleno relevo generacional, la selección necesita un hombre capaz de detectar y potenciar el talento de las nuevas hornadas. La Federación buscaba, además, un entrenador con suficiente bagaje, con dedicación plena e impacto mediático. En esa carrera, Mateo adelantó en las últimas semanas a Pablo Laso. Y a otros nombres que estuvieron en la terna, desde Jaume Ponsarnau a Xavi Pascual, colándose a última hora la candidatura de Alex Mumbrú.
Mientras ultimaba los flecos de su vinculación con la Federación, Chus Mateo estuvo el fin de semana impartiendo un clínic en Lugo, organizado por Asociación Xuvenil Sagrado Corazón. Precisamente junto a Xavi Pascual. Un respiro de baloncesto antes de los desafíos que se le avecinan. Porque si ya tuvo que lidiar con la complicada tarea del post lasismo en el Madrid (ganó la Euroliga en su primera temporada), ahora le toca comandar un periodo que ya intuía de cambios durante la charla con este periódico.
"Es un momento complicado. Hay muchos jóvenes con talento a los que les falta esa experiencia de poder equivocarse. Y eso sólo lo da el tiempo y los minutos jugados. Y hay otros que eran muy buenos acompañantes de líderes y ahora tienen que coger la bandera. En esas dos situaciones, a futuro, la selección hará muy buen papel. Pero hay que tener mucha paciencia y entender que no todas las generaciones van a alcanzar el nivel de la que alcanzó la de Pau y Marc Gasol, Sergi Llull, Rudy, Juan Carlos Navarro, Ricky, Sergio Rodríguez... Es difícil que tanta calidad en una generación se vaya a dar de la noche a la mañana. Hay que seguir trabajando", explicaba.
En menos de dos meses a Chus Mateo le llegará el debut. Ante un rival a priori asequible, Dinamarca. Pero en Copenhague, el 27 de noviembre (tres días después se las verá en Tenerife contra Georgia; el otro rival del grupo es Ucrania), el nuevo seleccionador tendrá que empezar a hacer encaje de bolillos en una convocatoria en la que no podrá contar con ninguno de los jugadores que disputan Euroliga (Madrid, Barça, Baskonia, Valencia... ni Juancho Hernangómez, con el Panathinaikos). Tampoco, por su puesto, con los tres NBA (Santi Aldama, Hugo González y Eli Ndiaye), ni con ninguno de los jóvenes talentos que juegan en la NCAA (Aday Mara, Baba Miller, Mario Saint Supéry...) y que tan buenas sensaciones dejaron este verano.
Sin torneo en el verano de 2026, lograr el billete para Qatar 2027 es el primer objetivo. Después llegarán los Juegos Olímpicos de Los Ángeles, un campeonato con muchas menos plazas (España ya tuvo que acudir a un Preolímpico para estar en París). Y, por último, en el contrato de Chus Mateo se incluye el Eurobasket de 2029, que se disputará en Madrid.


