Esta semana la selección española de Sergio Scariolo se juega la clasificación para el Eurobasket 2025, contra Eslovaquia, doblemente. En esta ventana FIBA no para la Euroliga, en la de febrero sí. NBA y NCAA no lo hacen en ninguna ventana. El viernes puede que Abrines y los Hernangómez estén compitiendo con sus clubes mientras juega su selección. Santi Aldama y Osobor también, aunque un poco más tarde. Lo extraño se hace habitual.
España está en cambio de ciclo ¿Y quién no? El Real Madrid post Rudy y Chacho y el Barça post Jasikevicius también. Hasta usted, que lleva décadas votando lo mismo y desayunando lo mismo, renueva su epidermis cada 28 días. La vida es un ciclo de cambio continuo. Quien mejor se sostenga en este milagro en equilibrio será quien gane más a menudo.
Cuando perder no está en la ecuación, la planificación a largo plazo salta por la ventana. Nadie tiene paciencia, las redes lo han acelerado, nadie aguanta entrenadores que pongan el pecho por los jóvenes. Ni clubes, ni directores deportivos.
Suavizamos el "ganar a toda costa" por "lo que queremos es ser competitivos". Y de ahí se justifican demasiados sinsentidos en la formación de los jugadores. Para ralentizar la llegada de deportistas de dudosa fecha de nacimiento se implantan cupos de formación en categorías de base. Aun así, llegarán chicos esta temporada antes de febrero para cambiar diametralmente la vida competitiva incluso en equipos infantiles (12-13 años), generalmente desde África, muchachos altísimos y mucho más fuertes que sus "coetáneos". Aterrizarán sin plan post-deporte, cuando se acabe la vida útil de sus centímetros.
La llegada del talento internacional es recomendable que sea en un equilibrio con los jugadores que son seleccionables por España. No busquen nacionalismos en esta columna, ni detrás de ella. Doncic, Sibilio, Ibaka, Norris, Causeur, etc... los mejores extranjeros y comunitarios ayudaron a construir un basket nacional más competitivo. Ahora que reina la explosividad en una cancha pequeña, nuestra morfología mediterránea sufre. Los españoles jóvenes se quedan sin minutos. Sin equipo.
Cuando se abre este debate siempre se usa el comodín de que Europa abrió expediente por detectar indicios que atentan a la libre circulación de los trabajadores comunitarios. Curiosamente, Alemania e Italia, tan europeos en apariencia, sí tienen un número de seleccionables obligatorios. Lo consensúan y nadie denuncia.
Nadie sabe si eso es la solución, puede que no. Pero lo que si asombra es que haya equipos incluso en 1ª FEB (segunda división) como CB Zamora que solo tienen a un español en plantilla.

