Marc Márquez sigue desbocado de camino hacia el que sería su noveno Campeonato del Mundo, el séptimo en MotoGP. En el estreno del circuito de Balaton Park, el líder del campeonato firmó su séptimo doblete consecutivo tras llevarse la carrera del domingo de una manera incluso más incontestable que en su triunfo en la sprint race del sábado y aventaja ya a su hermano Álex, su más directo perseguidor en la tabla y decimocuarto en Hungría, en 175 puntos. Si consigue salir de Montmeló aumentando esa distancia hasta los 185 puntos o más, tendrá la opción de sentenciar el campeonato en Japón, a finales del próximo mes de septiembre. En el podio húngaro le acompañaron esta vez Pedro Acosta, desde el segundo escalón, y Marco Bezzecchi, desde el tercero. Jorge Martín, por su parte, firmó una gran remontada, tremendamente celebrada en el box del equipo Aprilia, para acabar cuarto pese a partir desde la decimosexta plaza de la parrilla de salida.
Un toque en la segunda vuelta con Bezzecchi, nada más empezar la carrera, podría haberle complicado mucho las cosas. Pero Marc, haciendo gala otra vez de su faceta más calculadora, supo esperar el momento oportuno para adelantar a Morbidelli, a principios de la cuarta vuelta, y luego se armó aún con mucha más paciencia para, tras un intercambio de golpes en la décima, ponerse por delante del piloto de Aprilia y empezar a marcar distancias cada vez más grandes. Tanto, que a Acosta, a la postre segundo, llegó a aventajarlo en casi 3.6 segundos en los compases finales de la prueba. El gran susto, en este caso, lo dio muy pronto Enea Bastianini, con una caída al pasar por la chicane en la segunda vuelta en la que acabó cruzando todo el asfalto con la gran fortuna de que ningún piloto del nutrido grupo que tenía a sus espaldas llegara a hacer con él el más mínimo contacto.
"Con Marco por el interior en la primera curva, solté frenos y me fui largo, no quería problemas. En la segunda, esperaba un mejor paso por curva, pero él siguió en primera y, pese al toque, pude salvar la caída. Después, cuando vi que el neumático empezaba a calar, empecé a atacar, con un ritmo muy bueno y fluyendo por la pista", aseveró el de Cervera tras la prueba. "Está super bien. El fin de semana empezó muy bien el viernes, pero se fue poniendo más difícil y el equipo ha gestionado muy bien la muy situacion para darme una moto muy buena y mejorar lo que hicimos en la sprint race. Quiero darles las gracias, trabajaron hasta las 2:00 de la madrugada, y también quiero dárselas a Carmelo Morales. El sábado tuvimos una conversación un poco dura sobre mis errores y sobre cómo gestionaba mis emociones y ha parecido que escuché todo lo que me dijo", apuntó por su parte Acosta.
En cuanto al resto de españoles, Pol Espargaró, relevo del lesionado Maverick Viñales, fue octavo, Álex Rins, decimotercero y Fermín Aldeguer, decimosexto. Raúl Fernández y Joan Mir, mientras, no pudieron acabar la prueba tras verse afectados por sendas caídas.
