La 'matrioshka' es la muñeca tradicional rusa, aunque su origen pudo estar en juguetes similares creados en Japón, que habrían sido adquiridos por comerciantes rusos a finales del siglo XIX. Una muñeca sucede a otra cuando se abren, por lo que la 'matrioshka' se ha convertido en una metáfora en madera de la sucesión, con modelos aplicados incluso a la caricaturización de la política que durante tantos años podía costar una vida en el Gulag, desde Lenin y Stalin a Gorbachov. La 'matrioshka' era, en realidad, el partido. Si observamos el deporte, la muñeca rusa puede aplicarse a las sucesiones de los ídolos, pero en esta aldea global unos y otros a menudo tienen poco que ver, a no ser que estén hechos de la misma madera. El ejemplo más claro es la cantera de un club. En el Barça observamos cómo Casadó aparece después de Busquets, Xavi, Guardiola o hasta Milla, no siempre en situaciones de máxima exigencia económica. En el Madrid, a pesar de la plaga de lesiones en su defensa, Asencio aparece y desaparece en el área del primer equipo. Es la 'matrioshka' perdida.
La búsqueda de una explicación a semejante disparidad no encuentra una respuesta fácil. La conclusión rápida de que "el Madrid no apuesta por la cantera", no se corresponde con los recursos y medios que destina a la formación, con una ciudad deportiva que multiplica prácticamente por diez la extensión de la del Barcelona: 1.200.000 metros cuadrados frente a 136.000. Es, asimismo, diez veces más grande que la antigua, cuya recalificación sirvió para rescatar al Madrid de la ruina e impulsar la era de los galácticos, aunque el acuerdo con el Ayuntamiento implicaba destinar las plusvalías de la operación a equipamientos, por lo que de inmediato se puso en marcha la operación Valdebebas. Con una superficie equivalente a 40 Bernabéus, ha pasado de las dimensiones de una 'Fábrica', como llamó Di Stéfano a la de la Castellana, a la de una factoría. A esa factoría, sin embargo, le falta su Quinta.
El presidente, los padres y el dinero
La ciudad deportiva ya lleva el nombre de Florentino Pérez, al menos en el registro, por acuerdo de la Asamblea del club. A su llegada a la presidencia, hace más de 20 años, Florentino acuñó el lema 'Zidanes y Pavones', pero la realidad es que el dirigente piensa en 'Zidanes', y la posibilidad de que aparezcan en la cantera no depende sólo del trabajo bien hecho. Todavía en su etapa inicial, a Florentino empezó a incomodarle que los padres y agentes de los chicos que asomaban con buena cara por el primer equipo le pidieran un dinero de locos. Ahí se produjo un pequeño pero molesto desencuentro. Que el César frunza el ceño es un mal asunto, porque la sensibilidad del líder cala toda la estructura. Como se dice en las grandes compañías, 'the tone at the top', el tono desde la cúpula.
"Se pueden poner todos los medios y poner poco cariño", dice uno de los técnicos que pasó por Valdebebas. El fútbol, en general, ha perdido cariño y paciencia, la misma que Vicente del Bosque pedía a los jóvenes entrenadores cuando los niños se equivocaban. Que no les gritaran eran su obsesión, porque entendía que podía mermar su creatividad en una etapa clave para su desarrollo futbolístico. Del Bosque llegó a esbozar esa y otras recomendaciones en un manual de no pasó del borrador.
A Del Bosque no le pedían los padres dinero, pero también picaban a su despacho con la exigencia de que sus hijos jugaran. La madre de Guti, humilde y luchadora, insistía e insistía para que saliera adelante. Todos los que allí estaban sabían ya de su talento. También fuera. Cuando en una comida con Johan Cruyff, a mediados de los 90, un grupo de periodistas preguntamos al holandés por los mejores jóvenes talentos que había en España, contestó: "El mejor es 'El Gut'i". Ninguno de nosotros sabíamos entonces de quién hablaba.
Las imposiciones de Cruyff
Tampoco de Pep Guardiola, un suplente habitual en el tercer equipo o el filial del Barcelona. En busca de "peloteros", Cruyff lo vio, impuso que jugara todos los partidos y en la posición que debía hacerlo: "Es un 4". El holandés llegó para dirigir al primer equipo del Barcelona, pero su intervencionismo en la formación fue clave. Dio la instrucción de que los jóvenes empezaran a educarse en el sistema de juego posicional que iba a imponer en el club. Además, decía, "los chicos del Barça y el Madrid tienen una ventaja sobre los fichajes, porque ya saben lo que es la presión. Les han insultado en todos los campos de España". De nuevo, 'the tone at the top'.
Del Bosque no ha olvidado la primera vez que lo hicieron, cuando, llegado desde Salamanca todavía adolescente, se puso por primera vez la camiseta del Madrid. Pese a sus éxitos posteriores como entrenador, dos Champions en el Madrid y una Eurocopa y un Mundial, recuerda el tiempo dedicado a la formación como uno de los más reconfortantes de su carrera. Heredaba la forma de hacer de gente como Miguel Malbo, Luis Molowny o algunos más alejados de los focos, como Antonio Mezquida, descubridor de Casillas y pieza clave en el extinto Torneo Social del Madrid, un caladero para la captación de futbolistas. Ex jugadores como Miguel Ángel, Gallego o Míchel han tenido responsabilidades al frente de la cantera más allá de dirigir a equipos, al margen de especialistas como Ramón Martínez, hombre de confianza durante largo tiempo de Jorge Valdano. Hoy la dirección corresponde a Manu Fernández, hijo del histórico gerente Manuel Fernández Trigo, y el hombre fuerte en la captación de talento es el brasileño Juni Calafat, con su radar más orientado hacia afuera, al mercado, que hacia adentro.
La generación de Míchel
Míchel, en su etapa al frente del filial, aceleró el salto de una generación joven, aunque en la difícil Segunda costara el descenso, hecho por lo que fue muy criticado, dentro y fuera del club. El futuro de aquella hornada, aunque muchos lejos del Madrid, le dio la razón: Codina, Kiko Casilla, Miguel Torres, Granero, De la Red, Mata, Borja Valero, Callejón, Parejo o Negredo.
Ninguno de los que ha trabajado en la cantera cree que el Barça trabaje mejor, pero sí consideran que el hecho de que el club azulgrana tenga un modelo de juego definido facilita crear jugadores tipo con más facilidad. "El Madrid, en cambio, genera futbolistas más independientes de un sistema, competitivos y adaptables a cualquier modelo futbolístico", dice uno de sus ex técnicos. La prueba es que en torno a un centenar juegan en Primera y Segunda en España, y otro medio centenar en el resto de ligas profesionales del mundo. La formación permite al Madrid hacer caja, pero no es el fin.
La figura del primer entrenador
En el pasado, el hecho de que el Barcelona contara con la Masía suponía una ventaja por la que muchos padres preferían al club azulgrana para sus hijos por seguridad. Hoy, con la residencia en Valdebebas, eso ya no supone una diferencia. Que no aparezca un Raúl o un Lamine Yamal puede entenderse. Que apenas aparezca un central para semejante urgencia es extraño. La diferencia crucial para todos es la voluntad del entrenador del primer equipo. Pertenecer a la historia o haber tenido gran conocimiento del club no es óbice, como demuestra Hansi Flick, para el que la crisis económica es una poderosa razón. LO fue también para la 'Quinta del Buitre'.
Carlo Ancelotti tiene una excelente relación con Raúl, entrenador del filial, y toda la información, dicen quienes están cerca de ambos. No han faltado, asimismo, canteranos en los entrenamientos. Al frente de la dirección deportiva está Santiago Solari, que en su corto paso por el primer equipo subió a Marcos Llorente, Reguilón, Valverde y hasta el joven Vinicius. Hay gente, pues, alrededor del primer equipo que cree en los jóvenes, siempre bien recibidos en el Bernabéu, que aplaudió una asistencia de Asencio como un gol. Sin embargo, cuando Ancelotti sube la ceja, la respuesta en defensa es Tchouaméni.



