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Cientos de franceses se han sumado este miércoles a la despedida a Brigitte Bardot en Saint-Tropez, el pintoresco pueblo de pescadores que ella misma puso en el mapa como enclave turístico de la jet set y donde murió el pasado 28 de diciembre a los 91 años. El funeral ha tenido lugar a las 11 de la mañana en la iglesia de Notre-Dame de l'Assomption, en una ceremonia privada para familiares y amigos; entre ellos, la líder de extrema derecha Marine Le Pen y el defensor de las ballenas Paul Watson, uno de los primeros en llegar.
La misa, presidida por un gran retrato de Brigitte Bardot, con amplia sonrisa, el cabello canoso y fondo azul, está reservada a los invitados de la familia y de la Fundación Brigitte Bardot. "Brigitte Bardot estará siempre asociada con Saint-Tropez, de la que fue sus más deslumbrante embajadora", puede leerse en un comunicado emitido por el ayuntamiento local para la ocasión. "Gracias a su presencia, su personalidad y su aura, dejó una huella en la historia de la ciudad".
El funeral, de marcado carácter local, se produce después de la polémica causada por el fallido "homenaje nacional" al icono del cine francés que el presidente Emmanuel Macron llegó a ofrecer a su familia y a su cuarto marido, Bernard d'Ormale, ex asesor de Jean-Marie Le Pen, que declinó la oferta.
Bardot, que alternó su activismo por los derechos de los animales con su cercanía política a la extrema derecha, fue muy crítica en los últimos años con el presidente francés. Macron ha confirmado que no asistiría al funeral y ha enviado en su lugar la ministra para la Igualdad y la defensa de los derechos de los animales, Aurore Berge.
Murió de cáncer y de la mano de su marido
En declaraciones a Paris Match, D'Ormale ha revelado, por su parte, que Bardot falleció de un cáncer y que "había resistido dos operaciones", de ahí sus ingresos en el hospital en los últimos meses. "Ella quiso siempre despedirse del mundo en La Madrague (su finca en Saint-Tropez) y tuvo bastantes dolores en la última fase. Llegó a decirme: 'Estoy harta, quiero irme'".
La Madrague, donde se instaló la actriz tras su retirada del cine a los 39 años en 1973, fue también el refugio de decenas de animales con los que convivió, principalmente caballos, perros y gatos. La actriz quería inicialmente haber sido enterrada allí, pero finalmente cambió de idea y sus restos mortales reposarán junto a los de sus padres y abuelos en el cementerio marino de Saint-Tropez, donde está también enterrado su primer marido, Roger Vadim, el director de la película que la lanzó a la fama, Y Dios... creó a la mujer.
En la entrevista, publicada el martes por la noche, d'Ormale explica que ella quería "un entierro sencillo", a imagen de quien se retiró del cine en plena gloria en 1973 para llevar una vida "de campesina". Confiesa, además, haberle sostenido la mano hasta el final, hasta el amanecer de aquel 28 de diciembre en que murió "rodeada de los animales que amaba por encima de todo y de mí, que la amaba".
Bernard d'Ormale cuenta que se incorporó al "oírla decir Pioupiou, ese pequeño apodo que nos dábamos en la intimidad, y luego se acabó". Describe cómo "una plenitud, una serenidad se dibujaron en su rostro". "Y volvió a estar extraordinariamente bella, como en su juventud", subraya.
La celebración se retransmitirá ante el ayuntamiento para los vecinos, en pantallas instaladas al efecto, pero las cadenas de televisión, presentes en masa, deberán arreglárselas sin señal oficial, informa Afp. El entierro está programado después del funeral, precedido de una procesión de su féretro por las calles de la ciudad. Miles de curiosos tomaban posiciones desde primera hora de la mañana para no perder detalle. Sus admiradores le rendirán un último tributo por la tarde con un acto multitudinario en el paraje conocido como El Prado de los Pescadores, con vídeos de fragmentos de su vida y de sus películas.
Si bien contribuyó de manera decisiva a la fama internacional del "bonito pueblecito de pescadores" en los años 50, BB mantuvo relaciones a veces tensas con Saint-Tropez, fustigando la explosión del lujo y del turismo de masas que lo han convertido en "una ciudad de multimillonarios", como lo describía en su libro Mon BBcédaire, publicado en septiembre.

