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Las 10 mejores películas internacionales de 2025

La política se filtra por cada rincón de cada una de la mejores películas de un año convulso. El racismo, la xenofobia, los bulos, el genocidio de Gaza, la contraofensiva antifeminista, la explotación laboral o la dictadura integrista iraní dibujan un panorama desolador

Una batalla tras otra
Imagen: Josetxu L. Piñeiro.
Actualizado

10. Misión: Imposible: Sentencia final

Director: Christopher McQuarrie. Con Tom Cruise, Hayley Atwell, Simon Pegg.

Empezar (o acabar, según se mire) una lista de cine culto, refinado y serio con el mayor de los blockbusters puede parecer una herejía y probablemente lo sea. En verdad, esto no va de si Misión imposible: Sentencia final está bien o mal (está, pese a ese guion muy mejorable, muy bien), de si acaba una era o empieza otra (esto queda ahí), de si se certifica el fin de Tom Cruise o su renacer clonado en las yemas de sus propios dedos. Esto no va de razonar con argumentos más o menos sensatos o cinéfilos. Esto es una cuestión de fe. Y el que firma, para que no haya malentendidos, es creyente, creyente en un cine tan básico como gozoso que convierte el estupor en virtud teologal y el aburrimiento en el más evidente de los pecados mortales. Piénsenlo, desde su nacimiento allá en 1966, Misión imposible antes que simplemente una serie de televisión fue una ceremonia estructurada en cuatro ritos (la de los títulos, la del dossier, la del apartamento y la del plan); una eucaristía laica a los sones de un Lalo Schifrin transfigurado en Bach; una liturgia en la que Ethan Hunt, el hombre que puede ser cualquier otro hombre máscara mediante o todos los hombres a la vez, más que cura siempre ha sido Papa. Amén.

Emma Stone en Bugonia.
Emma Stone en Bugonia.

9. Bugonia

Director: Yorgos Lanthimos. Con Emma Stone, Jesse Plemons, Aidan Delbis.

Un presunto loco (genial Jesse Plemons) vive convencido de que el mundo está a punto de ser colonizado por los habitantes de la lejana galaxia de Andrómeda. No sería la primera vez. La CEO de una gran empresa tecnológica (aquí es donde entra Emma Stone entregada en sacrificio) sería la alienígena y primera emisaria de esta nueva versión del gran reemplazo. Suena muy Lanthimos y, en verdad, no lo es tanto. Bugonia no es una idea original, no es una adaptación de la más inclasificable de las novelas y tampoco es una de las desconcertantes elucubraciones del guionista de cabecera del director, Efthymis Filippou. Se trata de literalmente repetir (o casi) punto por punto lo proclamado, antes que solo dicho, por el coreano Jang Joon-hwan en su película de culto infinito Salvar el planeta Tierra. El guion lo firma Will Tracy (detrás de series como Succession), pero como si no. De película a película en papel de calco. Lo que cuenta es que la copia es de Lanthimos y eso básicamente significa que, aunque el texto sea idéntico, los acentos, las comas y hasta el sentido del ritmo cambian y lo hacen con el simple movimiento de dar un paso más cerca del abismo, de nuestro abismo de cada día. Digamos que la propia actitud, descarada y extravagante, de ofrecer una repetición claramente improcedente ya tiene mucho de descarada impostura, de arrogante desafío. Es decir, muy de Lanthimos. Puro gozo a un paso de todos los precipicios.

Para saber más

8. Valor sentimental

Director: Joachim Trier. Con Renate Reinsve, Stellan Skarsgård, Inga Ibsdotter Lilleaas.

Pongámonos serios, pongámonos nórdicos. De tanto en tanto conviene. Aunque solo sea por contemplar esas casas tan bien diseñadas. Valor sentimental, la última película del autor de la célebre La peor persona del mundo es muchas cosas: una cinta sobre una mansión quizá encantada, un viaje al fondo de todo lo que heredamos, perdemos y, con el tiempo, recuperamos y, por qué no, un sentido homenaje a Bergman. Y lo es de manera tan consciente, plena y lograda que no queda otra que rendirse. Rendirse a la película y rendirse al poder inagotable de Bergman para seguir marcando el camino. Básicamente, se cuenta la historia de dos hermanas. La de Nora (Renate Reinsve) y Agnes (Inga Ibsdotter Lilleaas) que se reencuentran con su padre (Stellan Skarsgård) después de tantos años a consecuencia de la muerte de la madre. El resto es cualquier cosa menos silencio: es dolor, es perdón, es reconciliación, es patriarcado, es miedo y es, hemos llegado, un cine resplandeciente, pleno, reposado, profundo y muy, pero que muy, de edredón nórdico.

Michael B. Jordan en Los pecadores.
Michael B. Jordan en Los pecadores.


7. Los pecadores

Director: Ryan Coogler. Con Michael B. Jordan, Hailee Steinfeld, Miles Caton.

En un año en el que el cine de terror ha vivido uno de sus mejores momentos con logros como Devuélmela, de Danny Philippou y Michael Philippou; Weapons, de Zach Cregger; o The Monkey, de Osgood Perkins (¿Es Sirat una película de terror?), qué menos que incluir una de ellas, la mejor de todas, la peor tratada por su distribuidora, la más arrebatadora desde la genialidad de la banda sonora firmada por Ludwig Göransson. Ryan Coogler retoma el gesto, la actitud y el talento de autor que abandonó nada más empezar con Fruitvale Station y convierte una película de vampiros ambientada en lo profundo del delta del Misisipi en todo un espectáculo en IMAX muy cerca de la redención. Es cine. Es blues. Es una gozada.

6. Un simple accidente

Director: Jafar Panahi. Con Ebrahim Azizi, Madjid Panahi, Vahid Mobasseri.

La Palma de Oro en Cannes es también una decoración de intenciones. Por culpa del siniestro del título, un hombre cree reconocer de repente al torturador de las jornadas eternas que vivió con los ojos vendados. Y decide tomarse la justicia por su mano. El protagonista justiciero, no lo duden, bien podría ser el propio director que, con esta película, estrena la libertad tras 15 años de prisión en Irán. Planteada casi como una cruel road movie beckettiana,Un simple accidente avanza solo pendiente de un grupo de hombres y mujeres encerrados en una furgoneta, de catástrofe en catástrofe hasta lo que parece ser la inevitable debacle final. La película se mueve por la pantalla casi como un latigazo; un golpe de dignidad y rabia que está ahí para que perdamos el equilibrio. De repente, la posibilidad de una represalia, lejos de ser justicia, se exhibe como la demostración más evidente de la victoria de los torturadores. Y así. Así de demoledor.

Imagen de Una película inacabada.
Imagen de Una película inacabada.

5. Una película inacabada

Director: Lou Ye. Con Huang Xuan, Eric Qin, Qi Xi.

Ya lo hemos olvidado, pero hubo un tiempo en el que la pandemia fue inspiración para todo tipo de cine. Un tiempo muy lejano y, sin embargo, aún dentro de cada uno de nosotros. Una película inacabada, del director chino Lou Ye, no es una cinta más sobre el tema, no es un nuevo ejemplo y ya tardío sobre la crisis que conmovió al mundo hace cinco años y que, dado al ritmo que discurre la actualidad, más parecen cinco siglos. Bien al contrario, se trata de exactamente la película que, de algún modo, merecía un acontecimiento tan traumático, distópico, decisivo y exagerado. Todo eso fue. El planteamiento es lo suficientemente confuso e inesperado como para generar las mayores expectativas. O las menores, da igual. Un director y su equipo deciden recuperar la película que rodaron hace diez años y que dejaron inconclusa. La idea es ver la posibilidad, pese al paso del tiempo y de la misma vida, de terminar lo que se dejó a medias y hacerlo con el mismo equipo. De repente, todo el equipo de producción queda confinado en el hotel por el virus y, también de repente, lo que parecía motivo de alegría (la recuperación de una historia olvidada) se va convirtiendo poco a poco en cinta de terror primero, en melodrama más tarde, y, por fin, en el más emotivo relato de la memoria de una ciudad, Wuhan, martirizada. Una película inacabada descubre su propia imposibilidad a medida que avanza y en ese reconocimiento de su más íntima impotencia acierta a componer el más bello, vivo, misterioso y contradictorio retrato de una muerte que se antoja muy cerca del mismo amor. Y al revés. Recupérenla como sea.

4. La voz de Hind

Directora: Kaouther Ben Hania. Con Motaz Malhees, Saja Kilani, Amer Hlehel, Clara Khoury.

La película, como ya es de sobra conocido, cuenta un episodio, uno de los más sangrantes (y ya son), del genocidio permanentemente televisado y siempre a la vista de Gaza. El 29 de enero de 2024, la niña del título, de seis años de edad, fue asesinada junto a sus dos tíos y sus cuatro primos por el ejército israelí en el barrio gazatí de Tel al-Hawa. También fue masacrada la ambulancia con los dos ocupantes que acudía en su socorro. El coche en el que viajaba la familia Rajab recibió 355 impactos de bala. Todo lo narra Kaouther Ben Hania, y ahí la novedad y conmoción, desde el interior de la sala de urgencias que recibió la llamada de auxilio. No se trata solo del efecto que provoca la proximidad de la barbarie, que también, sino del poder demoledor de lo imaginado desde el patio de butacas. No importa lo que se ve sino lo que está. Y lo que está ahí delante de una mirada que solo escucha es un ejercicio de cine emotivo hasta el dolor, un ejercicio de cine que discurre todo él por la parte de atrás, allá donde habitan los más temibles monstruos, los más obscenos. Tremendo. Insoportable.

Abou Sangare en La historia de Souleymane.
Abou Sangare en La historia de Souleymane.

3. La historia de Souleymane

Director: Boris Lojkine. Con Abou Sangare, Nina Meurisse, Younoussa Diallo.

Después de ver La historia de Souleymane cambia el modo de recibir a un mensajero en casa. Es más, algo debería cambiar para que esta forma de esclavitud contemporánea desapareciera. Pese a las apariencias y el título tan gráfico, la película de Boris Lojkine con un Abou Sangare decomunal no está pensada para ser simplemente contemplada o escuchada. La intención es que la película se viva y que se viva por dentro. La historia de Souleymane quiere ser, transformada por medio de un cine ideado y ejecutado para la conmoción, la historia del propio espectador. Enmarcadas en el límite de la pantalla, las circunstancias del protagonista acaban por ser, pese a su supuesta lejanía, y de forma irremediable, las mismas del que mira, las de un espectador que es literalmente obligado a dejar de ser sujeto pasivo de la vida de los otros.

2. April

Directora: Dea Kulumbegashvili. Con Ia Sukhitashvili, Kakha Kintsurashvili, Merab Ninidze.

Sí, lo sabemos, el cine georgiano no cuenta con las campañas de marketing del cine... Vamos, que no sabe lo que es la publicidad. Probablemente por ello este título, para desgracia de todos, ha pasado por debajo de los radares, de las listas y de los trending topics. Y, sin embargo, si el cine alguna vez existió como respuesta y resistencia a las frases hechas, los géneros gastados, las plataformas perezosas y los algoritmos de garrafa, existió por películas como ésta. La historia de una ginecóloga acosada y acusada por practicar abortos no es solo una excusa para la protesta, también lo es para la transformación de casi todo. El esfuerzo de Dea Kulumbegashvili no es discursivo. Su idea no es relatar el padecimiento de una mujer en medio de un escenario de opresión. Mucho más ambicioso, el objetivo es alcanzar la estructura misma de la mirada y describir el sinsentido de cada gesto que consiente, promueve y protege la ignominia, la ofensa y el miedo.

Teyana Taylor en Una batalla tras otra.
Teyana Taylor en Una batalla tras otra.

1. Una batalla tras otra

Director: Paul Thomas Anderson. Con Leonardo DiCaprio, Sean Penn, Chase Infiniti.

No es la primera vez que Paul Thomas Anderson se acerca a un libro de Thomas Pynchon para, muy a su manera, arrojarlo al vacío. Lo hizo en Puro vicio con un ánimo más alucinógeno que explícito. Ahora, de la mano de la novela publicada en 1992 Vineland, viaja a los años 60 para contar puntualmente una historia de derrotas, la de todos los movimientos más o menos revolucionarios, más o menos utópicos, más que menos violentos, empeñados en cambiar el estado de las cosas. Desde ahí —apenas el lugar y motivo de los primeros compases de la película—, la cinta salta a los años 80, al corazón mismo del conservadurismo reaganiano. Y todo para ofrecer el retrato más ácido y fiel de lo que nos pasa ahora mismo. El pasado es el presente. Emocional, vertiginosa, tierna cuando quiere Benicio del Toro, desprejuiciada y calculadamente irreflexiva, el último prodigio del más prodigioso de los directores estadounidenses en activo da un golpe sobre la mesa para reivindicarse como el gran cineasta americano del siglo XXI.

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Nota: En la lista no aparecen películas como 'The Brutalist' o 'La semilla de la higuera sagrada' , estrenadas con retraso en España a principios de año, pero, a todos los efectos de premios internacionales, Oscar, presentación en festivales internacionales y recorrido en taquilla pertenecen a 2024. Y tampoco aparecen 'Hamnet', de Chloe Zhao, y 'Marty Supreme', de Joshua Safdie, que su estreno internacional ha sido a finales de 2025, pero apenas han pasado por contados festivales europeos internacionales.