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Frontera: La Guerra Civil, el Holocausto y los guiones discutibles (***)

Judith Colell se pliega a los rigores algo cansinos del drama histórico para sacar adelante un fresco sobre los desastres de las guerras (la civil y la mundial)

Miki Esparbé, Asier Etxeandía y Jordi Sánchez en un momento de 'Frontera'.
Miki Esparbé, Asier Etxeandía y Jordi Sánchez en un momento de 'Frontera'.·AndreaResminiEFE
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No siempre las buenas ideas dan lugar a buenas historias. Una buena idea puede ser la de crear una sociedad justa e igualitaria bajo el principio rector de la distribución equitativa de bienes. La mala historia es cuando Amazon es el que los reparte. Es solo un ejemplo. Frontera, de Judith Colell, es claramente un buena idea. Y lo es por su oportunidad y hasta su novedad. Pensábamos que todas las historias de la Guerra Civil estaban ya contadas y nadie había intentado hasta ahora algo tan tremendo y evidente como coser el desastre ya cumplido de una guerra civil, la española, con el desastre inminente de una guerra mundial. Estamos en 1943 y en plena guerra en Europa, el victorioso y golpista Franco ha bloqueado el paso de judíos que huyen de la represión nazi por los Pirineos. En efecto, ahí hay una idea que puede ser una gran historia.

La película se detiene en un pueblo fronterizo y allí hace coincidir prácticamente a todos los personajes imaginables. De un lado, el funcionario de pasado republicano acosado por su conciencia y temeroso de poder llevar a la ruina a su familia. Del otro, el falangista triunfante y por fuerza colaborador con los alemanes que acaban de ocupar Francia entera. Un poco más allá, los maquis que aún creen en la posibilidad de que las fuerzas aliadas acaben con la nueva dictadura. A su lado, los (la en este caso) que desde el pueblo les ayudan. Y todo ello, claro está, sin olvidar al nazi despiadado y a los judíos que huyen del Holocausto.

La directora Judith Colell abandona todo gesto autoral para entregarse a los imperativos del drama histórico tan evidentemente emotivo como de obligado cumplimiento. No diremos necesario para no ofender. La película no renuncia a nada, ni a la tragedia descarnada ni a la acción a punta de rifle ni a la ambientación detallada ni a las interpretaciones descarnadas con un Mike Esparbé dando la pauta de solidez y entrega que siguen Bruna Cusí, Asier Etxeandia y Maria Rodríguez Soto con la brillantez y el rigor debido. Y se diría que en la ortodoxia de la puesta en escena tiene Frontera su salvación.

El problema es otro. El problema es Amazon. En su voluntad de contarlo todo, de convocar más voces y personajes de los que la lógica del drama es capaz de digerir, la película acaba por confundir y confundirse sin tener claro cuál de sus historias es la que vale para tan buena idea: si la del dilema moral del republicano derrotado, si la del sufrimiento de los que huyen, si la del falangista desesperado que desea fugarse, si la del maqui que sobrevive, si la del nazi con mucho acento alemán, si la... El error acaba por ser la propia historia, que no la idea. El problema es un guion más propio de una serie de televisión refundido en una película digna, clara y muy solvente, pero finalmente fallida.

Dirección: Judith Colell. Intérpretes: Miki Esparbé, Bruna Cusí, Asier Etxeandia. Duración: 101 minutos. Nacionalidad: España.