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Álex García: "Aceptar la muerte requiere un trabajo para el que todavía no estamos preparados"

El actor canario es uno de los protagonista de 'El cuco de cristal', el thriller rural de Netflix basado en la novela de Javier Castillo

Álex García: "Aceptar la muerte requiere un trabajo para el que todavía no estamos preparados"
Juan Carlos Mauri
Actualizado

Al otro lado del teléfono resuena la voz grave y directa de Álex García (La Laguna, 1981) en uno de los descansos que le permite el rodaje de una película que ahora está grabando en Roma. El canario guarda unos segundos de silencio tras cada pregunta como quien quiere procesar al detalle lo que se le traslada. Y, entonces, ya sí, se lanza sin rodeos a la respuesta. Con la seguridad de quien ha aprovechado esos segundos para paladear la pregunta y ajustar la respuesta.

El actor acaba de estrenar El cuco de cristal, el thriller rural inspirado en la novela de Javier Castillo y ahora convertido en serie por Netflix. Una disección a las dinámicas de Hervás, un pueblo en el extremeño valle de Ambroz, que en realidad es una disección a la violencia estructural de esta sociedad, a la violencia machista, a las relaciones familiares herméticas y también al duelo y la muerte.

Hace un par de meses que Álex García se enfrentó a ambas con la pérdida de quien había sido su pareja durante más de una década, la también actriz Verónica Echegui. Con pulcra educación, el actor pide no ser preguntado directamente por este hecho y remitirse únicamente a los temas que se tratan en la serie.

"Afortunadamente llevo muchos años en esto y no me puedo llevar todo lo malo a mi casa. Todos los personajes oscuros tienen algo de luminoso, hay equipos de 100 personas maravillosas ahí detrás, el espectador solo ve la punta del iceberg y no me afectan para nada en mi día a día los personajes que hago", detalla el actor tras adentrarse en toda la violencia de su nuevo proyecto. Al que llegó en parte por el enclave en que se rodó, entre montañas y naturaleza. "Yo ya estoy todo el tiempo que puedo en la naturaleza, para mí es de vital importancia estar en contacto siempre con ella. De hecho, Tierra de Lobos aún sigue siendo uno de los rodajes que recuerdo con más cariño por estar con caballos, entre montañas...", remarca sobre su primer gran papel allá por 2010.

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Usted lleva años viviendo fuera de Madrid, pero ¿existe una cierta idealización de esa vida rural desde una visión urbana?
Para nada, lo que no es natural que estemos entre asfalto y que vivamos en casas que a veces son cárceles. Lo natural son los árboles, el sonido de los pájaros porque venimos de ahí. Podemos adaptarnos a estar en ciudades y desarrollarnos, pero no. Se ve bien con los perros, que se sienten libres en cuanto les llevas al campo. Pues con los humanos pasa lo mismo. Tenemos un problema si nos parece normal vivir rodeados de asfalto y ruido estridente.
¿Tenemos un problema? Porque la concentración en las ciudades es cada vez mayor aunque desde la pandemia se habla de esa huida hacia lo rural.
Se habla de la pandemia mucho para bien y para mal, pero es que ha habido un giro de 360 grados en muchas personas a la hora de afrontar el trabajo, lo humano frente a lo material... Nos queda mucho porque lo material ha venido para quedarse y con mucha fuerza. Pero el mundo lo mueve el corazón, lo sensible y creo que nos daremos cuenta. No sé si a mí me dará tiempo a verlo en esta vida.
¿Ese dejar de lado lo material frente a lo humano es una realidad o un deseo en tiempos de capitalismo acelerado?
El tiempo lo dirá, pero al menos ahora es un deseo de muchos. Cada uno elige su realidad y yo elijo rodearme de gente que esté en esto. Cada vez leo menos prensa, cada vez estoy más en el momento y cada vez me acerco más a las personas. Lo que yo puedo aportar a este mundo lo puedo aportar en un hospital junto a un ser cercano o siendo amable con quien me encuentre en un set de rodaje. Es normal y natural sentir empatía por el daño que vemos a nuestro alrededor. Menos mal que seguimos sintiendo con lo que vemos en las noticias, pero yo últimamente me enfoco más en las pequeñas batallitas que puedo ir ganando en mi día a día. Si no me enterraría un desasosiego total por la imposibilidad de cambiar el mundo.
¿Eso es necesidad de desconectarse del mundo?
No, no, qué va, pero es que hay muchos mundos. El mundo es inmenso y no lo podemos confundir con todo el ruido que nos rodea. El mundo tiene muchas caras. Pero sí, del ruido he desconectado.

"Tenemos un problema si nos parece normal vivir entre asfalto, ruido estridente y en casas que son cárceles"

Esta serie afronta la cuestión de los niños rotos. ¿De alguna forma todos lo somos?
Yo lo he sido y mi trabajo me ha costado sanar mis heridas de infancia, pero no todo el mundo tiene por qué apetecerle sanar, ni tener las herramientas para hacerlo. Para mí era importante hacerlo porque he pasado de querer entender ciertas experiencias que he vivido a aceptar humildemente lo que viene. Eso te ayuda a entender que todo el mundo tiene un pasado, sin querer justificar comportamientos negativos.
¿Qué ha entendido o ha conseguido sanar de lo que quería en su infancia?
He aprendido a aceptar que la vida es perfecta así y por muy doloroso que sea lo que te haya pasado lo único que va a cambiar es cómo tú lo afrontes. He aprendido que el rencor, la ira y la sed de venganza solo la sufre quien la siente, el resto ni se entera. En los últimos meses y en los últimos años he aprendido que los señalamientos y el ojo por ojo no tienen que ver conmigo.
Pues buena parte del mundo parece que va en la dirección contraria
Pero se puede salir de ahí y para eso tenemos que aportar nuestro granito de arena. Yo lo veo a mi alrededor, ahora mismo estoy en Roma que es una ciudad caótica, pero está llena de gente maravillosa que seguramente lo habrá pasado mal en la vida. Cada vez que alguien es amable conmigo, es una forma de decirme que me reciben aquí.
Usted ya se enfrentó en 'Jauría', la obra sobre el juicio a La Manada, a una mirada profunda a la violencia machista. Este proyecto está atravesado también por el mismo tema en un momento en que se está produciendo un cuestionamiento hacia este tipo de violencias
Me gusta pensar en lo que podemos trabajar en este planeta. Yo siento la posibilidad de ver a través de esa gente lo que a mí me gustaría sanar. Creo que cada uno puede ver humildemente en qué podría ser mejor persona y cambiar. Este fin de semana mis padres han visto una obra de teatro que dirige Leticia Dolera sobre un texto de Cervantes [Marcela. Una canción de Cervantes] que ya en 1600 criticaba el machismo y todos esos comportamientos. Yo he tenido una conversación con mis padres este fin de semana que hace cinco años no hubiera tenido, así que me agarro siempre a seguir construyendo. Queda muchísimo, pero es que en este planeta no somos más que un bebé y este tipo de actos a mí me hacen creer y confiar

"Es natural sentir empatía por el daño que vemos a nuestro alrededor, pero yo me enfoco en las pequeñas batallitas que puedo ir ganando día a día"

El otro gran tema de 'El cuco de cristal' es el duelo y la muerte. No sé cómo ha afrontado este hecho.
No nos han preparado para eso y esta es otra parte de regalo que tiene esta profesión. He interpretado muchos personajes que mueren o que tienen que aceptar la pérdida y he ido aprendiendo a hacerlo poco a poco a través de las historias que interpreto o que veo. Aceptar la muerte requiere un trabajo para el que todavía no estamos tan preparados como podríamos. Y, sin embargo, es sorprendente como el ser humano tiene la capacidad de resiliencia ante cualquier situación que le venga. Para mí eso ha sido lo más importante que he aprendido interpretando mis personajes y con mi vivencia de los últimos años.
¿Estamos aprendiendo a aceptarlo o al menos a hablar de ello?
Yo solo puedo hablar por mí y yo puedo decir que sí.
En su carrera se está produciendo un hecho que es pasar de los papeles de tipo duro, de guaperas o de ambas cosas a la vez a ejercer de padre en la ficción
A mí eso solo me genera alegría porque la vida sigue su ritmo natural. Y la verdad que es precioso trabajar con niños, no sé cuántas veces he sido padre en los últimos años con mis personajes. La idea de un niño en un set es totalmente luminosa, lo convierten en otra cosa por el respeto que ahora hay hacia ellos. Las nuevas legislaciones ayudan en esto.
¿En qué ayudan?
Desde que yo mismo empecé como niño ha evolucionado mucho. Queda también mucho trabajo, pero es que la espontaneidad y la luminosidad de un niño en rodaje es cómo deberíamos estar todos. Deberíamos vivir con la madurez de lo aprendido, pero sin perder la espontaneidad y la alegría del momento. En El inmortal he trabajado con Gala Bichi [será su hija en la tercera temporada que aún no se ha estrenado] y ella misma me dijo que todos los adultos deberíamos tener cerca un niño para no perder la inocencia, porque muchas veces escuchaba a los adultos quejarse sin saber ni de qué. Y me pareció tan revelador.

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