CULTURA
Entrevista Chimpún

Óscar Jaenada, actor: "No me jodas, el PSOE es de centro-derecha: monárquico y con traje y corbata"

Es Rafael en ‘La Suerte’, la serie de toros que no es de toros. Jaenada habla claro. Lo tiene todo hecho. "El artista de derechas no existe"

Óscar Jaenada, actor: "No me jodas, el PSOE es de centro-derecha: monárquico y con  traje y corbata"
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Óscar Jaenada (Esplugues de Llobregat, 1975) torea en La Suerte (Disney +), la serie que aprovecha los toros para contar una especie de bromance entre un matador de toros y un taxista. Jaenada representa a Rafael, el torero sostenido por el miedo. Habla con la tranquilidad que da mirar la vida desde la atalaya de los 50. Ahora vive en San Sebastián, donde pasa desapercibido a refugio de la familia. «Estoy bien. Por casa. Con los niños».

Le hacía en Madrid. ¿Qué encuentra en San Sebastián?
Paz, tranquilidad y sinceramente no cruzarme con tantos fascistas. Es lo bueno que tiene Euskal Herria. Está todo más normalizado. Por lo menos, no está tan lleno de fachas. O no están tan a simple vista. Estuve enamorado de Madrid, pero ya no. No me siento representado por los representantes de la comunidad ni de la ciudad.
Directamente. Siempre existe la tentación de preguntar a los actores por la política. ¿Por qué es importante saber qué pensáis?
El artista de derechas no existe. No es artista. No es que sea importante saber qué pensamos. Tenemos que dejar claras algunas cosas.
¿Por qué no existe?
Lo que hace falta para ser artista es la empatía. La sensibilidad. No la ves en la derecha. Para la sensibilidad hace falta, cómo te diría, casi una cuestión genética. Hace falta un interés. Una empatía. El 90% de lo que vemos ahora es psicopatía. Es lo peor que nos puede pasar. O ponemos fin a esto, o va a haber un problema. Como artista no estoy detrás de posicionarme, pero que no se confunda nadie. Porque además lo llevo con orgullo. Llevo con orgullo la lucha antifascista. Con orgullo y en la sangre.
Existe mucha polarización.
El fascista se quita la máscara y el republicano también. Ahora nos quitamos la máscara. A ver qué pasa ahora. A ver si volvemos al 36, me cago en Dios. ¿Hasta dónde hemos llegado con Donald Trump?
La degradación del país tiene que ver con la izquierda. Gobierna el PSOE.
Llamas izquierda al PSOE. Izquierda soy yo. Extrema izquierda son unos amigos punkos. ¿Tú crees que el PSOE, monárquico, vistiendo con traje y corbata, es izquierda? No solo te pasa a ti. Un amigo me dijo un día: ‘He votado a la izquierda’. Y había votado al PSOE. No me jodas que os tienen engañados de esta manera. El PSOE es centro derecha. PP derecha de toda la vida. Y Vox, extrema derecha. La izquierda somos nosotros. Y extrema izquierda son mis colegas que son anarkas. Nos han movido, y lo ha comprado mucha gente. Ahora el PSOE es de izquierdas y el PP de centro. Vamos. Por favor, por favor, por favor.
No tiene ningún problema en dar su opinión política. ¿Ocasiona problemas?
¿Quién te crees que tiene dinero para hacer películas? ¿Quién domina las televisiones? Me he tenido que ir a buscar la vida fuera. A México, a Estados Unidos, a Londres. Me fui fuera. Teniendo todos los premios de este país no me llamaban para trabajar, por posicionarme, desde hace 20 años.
¿España no le reconoce como debería?
Dejemos que lo diga la gente. No lo sé.
Entiendo que no quiera decir 'aquí no se me valora'.
No es eso. Es que no se hacen las cosas como se tienen que hacer. Es que no se coge para una serie a los mejores actores. Sí a quien tiene más followers. Estamos utilizando una ecuación equivocada. Matt Damon dijo que Netflix le exige repetir las tramas de las películas porque la gente se distrae con el móvil. Tampoco quiero que me malinterpretes. Muchas veces es problemático pronunciarse. ¿Qué tendrá que ver decir que Aznar es un asesino con que no me deis una película? Como este dinero viene de aquí. Iros a la mierda. Cojo, me voy a Los Ángeles y me hago una peliculita y vivo de esta película cuatro años que aquí estaría currando. Es una pena. Aquí tengo mi gente, he aprendido de este cine y aquí es dónde me gustaría trabajar.


La política no pasa por su mejor momento.
Hay partidos políticos liderados por gente condenada por malos tratos, vejaciones o corrupción. Gente sin ética ni moral. Como persona te crea una cierta ansiedad. ¿Dónde vamos a ir con todo esto? Vamos a hablar de cine. Pero si ya no sirve de nada. Tenemos un problema mayor. Vamos inexerablamente hacia un conflicto armado.
¿Por qué lo dice?
Si los americanos quieren entrar en Europa. ¿Pensábamos hace dos años en lo que está sucediendo? ¿Pensábamos que iba a ver una especie gestapo deteniendo inmigrantes? Ahora mismo en Estados Unidos van camino de una guerra civil. Nos va a traer problemas a todos. A todos los lados. Parece que ahora nadie manda.
¿A cuántas supersticiones se agarra?
A ninguna. No tengo supersticiones. Ni manías. Lo único: no me gusta volar y tengo que volar. Cada vez que tengo que volar me cago en todo. Es lo que hay. Soy muy poco torero. El torero es una manera de pensar, de ver la vida. Son gente extraordinaria. De alguna manera, no sé, son como estrellas del rock. Van a los pueblos cuando son fiestas a torear. Es otra manera de ver el mundo. Ven la vida de otra manera. Me quedó muy claro viendo a Alejandro [Talavante].
A mí me gustaría hablar de su cara. Ha hecho de Camarón, Cantinflas, un conquistador y un torero. ¿Su cara evoca las esencias?

Me decían que me parecía a Camarón. Y con un bigotito que era idéntico a Cantinflas. Creo que entre Camarón y Cantinflas no había ningún parecido. Entrenas la cara. Para hacer el papel de torero en La Suerte fui a la plaza de toros. Quería ver la cara del miedo. Iba a fijarme en Morante de la Puebla para construir el personaje. Pero aquella tarde no dejaba de mirar a Alejandro Talavante. Uno de los mejores toreros del mundo. Me impactó. Sobre ese miedo trabajé. Hablé con los directores. Tengo otro objetivo. Te hago este papel, este torero, si me voy hacia este lado. Es lo cinematográfico: el miedo. De alguna manera conseguí estar con Alejandro, preguntarle a altas horas de la madrugada por qué tiene esa necesidad de torear si está cagado antes de salir. Quería entender porqué un torero como Talavante es torero y torea y se juega la vida durante la temporada seis veces a la semana. ¿Por qué? Hasta la fecha, no me lo había encontrado en ninguno de mis personajes. Fue algo que debía descubrir. Pasé mucho tiempo con Alejandro. En cenas, comidas y noches para encontrar la raíz del miedo. Ahí baso el personaje de Rafael. En la cara que tiene el torero cuando le va a embestir el toro. Esta cara que pone el torero. Estuve hablando con un psicólogo. Me contó que esas caras se ven en los accidentes de tráfico que se han podido rodar antes del impacto. Esa es la cara del torero. Justo antes del impacto en un accidente de coche. Para que nos hagamos la idea de una manera más terrenal de lo que es ponerse delante de una bestia de 700 kilos. Un accidente de coche es más cotidiano. No había trabajado nunca esas facciones. No veía miedo en contarle chistes a una rubia antes de hacer el paseíllo.

"Igual que los fascistas van con tanto valor y dan tanto la cara, nosotros damos la cara también y tenemos valor. Y ahí estaremos"

¿Cómo llega a Hollywood?
Un agente se interesa por mí, Sergio Pérez-Mencheta y Elsa Pataky. Ellos volaron a Estados Unidos. No estaba muy convencido del mundo estadounidense. Al mes de llegar Mencheta me dijo: 'Tienes que venir. No he visto un tío como tú aquí'. No me gustan nada los aviones. Al llegar a Los Ángeles, una de las directoras de casting más importantes de Hollywood me colocó en Losers con un grupo muy potente de actores jóvenes.
Me gusta aquella historia de utilizar el dinero de 'Al salir de clase' para vestirse de actor en Hollywood.
Y parecer una estrella. En el momento que llegas a Los Ángeles te das cuenta. Vas con más miedo y desconfianza. Al llegar ves que el caballero que te recibe y el que te sirve cuando vas a comer hamburguesa son actores. Todos son actores en Los Ángeles. Yo fui después de ganar un Goya con la idea de que tenían que ver a un actor. Me cogía las mejores galas. Mi manager me metía en el mejor hotel. Y funcionó, como si fuese un actor de puta madre. Y en Estados Unidos funciona muy bien la apariencia.
¿Recuerda alguna persona anónima de la que cogiera algo fundamental para un personaje?
Sí. Estoy pensando en XXL, una película que rodé en 2004 o 2005. El personaje cada vez que se levantaba silbaba. Era un amigo mío. Lo metí en un personaje y funcionó de fábula. Un montón de cosas. Es lo que hace ricos tus personajes. Aunque no tenga nada que ver con el personaje en un aspecto. Obviamente hay varios tipos de trabajo. Si te toca trabajar alguien real, te vas allí. Cantiflas, pues te vas a Cantiflas y desestructuras a Mario Moreno. Cuando es alguien creado a partir de un guión puedes tirar de más cosas.
Entiendo que le dan igual las redes sociales.
Primero veíamos la televisiones hasta que nos dimos cuenta de que nos contaban lo que querían. Nos fuimos a los periódicos hasta que nos dimos cuenta de que contaban lo que querían. Nos quedan las redes sociales y confiar que sea verdad lo que vemos ahí. No puedes fiarte ni de los periódicos ni de las televisiones. La manera más veraz de hacerlo es por internet.
¿Por qué me concede entonces esta entrevista?
Te entiendo perfectamente. Supongo que es esa necesidad de decir que no nos callan. Ni nos van a callar. Que tengan miedo. Igual que los fascistas van con tanto valor y dan tanto la cara. Nosotros damos la cara también y tenemos valor. Y ahí estaremos.
¿La gente le para por la calle? ¿En San Sebastián tiene la sensación de ser conocido?
Cuando trabajé con Benicio del Toro y viví con él en Nueva York. Hubo una temporada que iba con él andando por la Quinta Avenida, medía dos metros, fumaba puros, iba con unas pintas que te cagas, yo también llevaba con unas pintas que te cagas, y estaba todo tranquilo. Pero te girabas y estaba Nueva York parado. Aquí haces un personaje en la televisión y desde la acera de enfrente te señalan. Hay una diferencia muy grande entre la fama y el respeto. No me considero famoso, pero sí respetado. Siento ese respeto en la calle. En San Sebastián el respeto se multiplica por diez. Respeto o que no saben quién eres y está muy bien también [ríe]. Puedo seguir andando por la calle. Si tuviera metro, podría seguir cogiendo el metro.
Descartadísimo lo de volver a Madrid.
Tengo que volver a hacer un par de asuntos. No estoy a gusto. No solo me pasa a mí. A mucha gente que conozco le pasa. De ser una ciudad maravillosa, abierta, a convertirse en un sitio sin evolución. La gente se acostumbra a todo. Y se está acostumbrando que se le estafe.