CRÓNICA
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La ex musulmana que lleva décadas luchando contra el uso del burka y el niqab: "Siempre va a haber mujeres que quieran llevarlos, es porque están militando en el islamismo, que es como militar en el nazismo"

Hanan Serroukh advierte de que los políticos que aceptan estas prendas están desprotegiendo a las mujeres y dando alas a los salafistas.

Hanan Serroukh, escritora y experta en islamismo.
Hanan Serroukh, escritora y experta en islamismo.VICTORIA ROVIRA
Actualizado

Desde que con 14 años tuvo que escapar de su casa para evitar que su padrastro, el primer imán que construyó una mezquita en Cataluña, la casara en contra de su voluntad, Hanan Serroukh, ex musulmana, barcelonesa, ha estado luchando contra el islamismo. Primero de un modo instintivo, para salvar la vida, y luego de un modo racional y estructurado, aportando sus conocimientos a las Fuerzas de Seguridad y ayudando en las investigaciones de los servicios de inteligencia, coordinando la sección de Estudios islámicos en el GEES, escribiendo libros (Coraje. El precio de la libertad, en el que cuenta aquella huida, va por su segunda edición).Luchando de forma privada desde 2006, cuando tenía 32 años, y ya con un discurso público cuando, en 2018, concedió una entrevista a este periódico en la que advertía del interés del radicalismo en emplear lo que denominó un «terrorismo de desestructuración social» cuyo fin era establecer un «orden islámico» en la sociedad occidental. Entonces ya advertía de la «irresponsabilidad» de los políticos que, «por conveniencia o ignorancia», estaban dejando que los preceptos islamistas se colasen por «las grietas del sistema democrático para tensionarlo y para romperlo».

Así pues, tras toda una vida de lucha recibiendo amenazas, asiste escandalizada al hecho de que el burka y el niqab estén siendo objeto de la discusión pública.

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«Es que me parece estúpido que en 2026 tengamos que estar valorando si es viable o no que a una mujer se la tenga aislada de la sociedad. Literalmente secuestrada. Me rompe los esquemas. Yo pensaba que estábamos en el punto de abordar los peligros del pañuelo y la abaya para las niñas en la escuela y me encuentro con esto. Acabo de descubrir que soy una idealista porque creía que en este país hay unos valores que todos tenemos claros, que yo había vivido y crecido en ellos, valores que defendían que la igualdad era real, la de hombres y mujeres para participar en el espacio público mirándonos todos a la cara, valores democráticos que defendían que la libertad era real, que la sumisión y la coacción no se toleraban y que lo principal son los derechos humanos».

—¿Por qué las mujeres que quieren llevar el burka o en niqab no pueden tener la libertad de poder llevarlo en este país?

—No puedes llevar el burka en este país porque se respetan los derechos humanos y no tenemos esclavitud. El burka es un elemento de esclavitud, de sometimiento de la mujer al servicio de la Ummah (las normas establecidas por determinada comunidad islámica), que considera que el cuerpo de la mujer y la mujer misma son un elemento de perturbación que hay que ocultar, porque aquella mujer que no cumple con la Ummah o no educa bajo los preceptos del Islam es una puta y eso aquí no se debería permitir. No somos objetos para someternos, la mujer no puede volver a ser esclava al servicio de una ideología, de un orden basado en la misoginia. Eso, que nos escandalizaba cuando Franco, cuando las mujeres no podían ni tener una cuenta en un banco, lo habíamos superado. ¿Dónde están las feministas?

«Nadie nace con la idea de vivir enterrado, eso es antinatural. Hay cuestiones que no sólo tienen que ver con la ley, son cuestiones de supervivencia, intrínsecas al ser humano. Nadie quiere vivir en una cárcel del mismo modo que una niña no quiere pasar la infancia encadenada y tapada, en lugar de jugar y cantar y saltar. Y eso, que las niñas crezcan tapadas en una cárcel, pensando que por haber nacido mujeres son una amenaza al orden social y que la femineidad es una inmoralidad, también está pasando en este país, en especial en Cataluña y en Valencia y en Andalucía».

—Se ha argumentado que prohibir esta vestimenta podría ser contraproducente, porque las mujeres acabarían siendo encerradas.

—Eso es violencia y un secuestro y ha de combatirse como tal.

EL BURKA CAMUFLADO

Hanan Serroukh insiste en que, tras el debate, tras el hecho de que en 2026 estemos valorando si las mujeres pueden estar o no encerradas en una cárcel —e incluye en este concepto el burka camuflado cada vez más extendido, es decir, cubrir a las niñas y ponerles una mascarilla para que sólo se les vea los ojos—, hay un problema de mucha mayor profundidad. «Es un éxito del islamismo al que este tipo de debates favorece y cuya intención es fisurar la democracia generando un ellos y un nosotros. Generan esa idea de victimismo según la cual poner en duda sus imposiciones es un ataque hacia el inmigrante y contra su religión. Los islamistas están ganando el discurso de decirnos que el burka, el niqab o el hijab son elementos religiosos. Y no lo son. Esto no va de religión ni de inmigración, ni de mujer, va de derechos humanos y democracia. Ellos pretenden asentar su poder y crear espacios como el del barrio de Molenbeek en Bélgica, que se ha convertido en otro país con sus propias reglas. ¿Por qué en Marruecos han prohibido la fabricación y la compraventa de burkas y niqabs? Porque saben lo peligrosas que son las ideas islamistas, que además son expansionistas, para la estabilidad del país.

«Es verdad que siempre hay mujeres que van a querer llevarlo. Porque están militando. Siempre va a haber militantes del islamismo, igual que siempre ha habido militantes nazis y sabemos hacerles frente. Yo comparo el islamismo con el nazismo», asegura.

Y su posicionamiento es contestado en las redes sociales que bullen de amenazas o de burlas de quienes se sienten aludidos. «Vas a flipar lo que te espera cuando te mueras. Prepárate bien que esto que estas viviendo es la prueba», dice uno. O, suelta otro reafirmando las tesis de la analista: «Soy español de nacimiento y musulmán, pero enemigo del liberalismo y defensor de la sharía. Así que ya puedes rabiar, porque somos los nacidos aquí los más conservadores islámicamente. Tengo 29 años y ha nacido mi primera hija y sí, llevará hijab obligatoriamente. Ahora ponte a llorar».

Para Serroukh, acostumbrada a dar charlas informativas a las mujeres que huyen de estas imposiciones, los discursos de la izquierda que intentan ser comprensivos con la multiculturalidad, están desprotegiendo a las mujeres y a las niñas que no quieren verse sometidos a este orden porque el sistema es incapaz de garantizar sus derechos y facilitarles los medios y las estructuras para vivir en una sociedad libre. «Cuando huyen de este orden donde las consideran unas prostitutas, se encuentran con unos políticos que las señalan y les dicen: 'No, estas equivocada, te has confundido, estas malinterpretando tus orígenes, estas malinterpretando la diversidad'... Y eso es demoledor. Teníamos claro hacer frente al brazo armado del islamismo, que es la yihad violenta, los atentados, pero al peligro de fractura social no le hacemos frente».

Y se lo recuerda a la vicepresidenta del Gobierno, Yolanda Díaz y al portavoz socialista Patxi López, a quienes aconseja que se alejen de los debates que se hacen con meros eslóganes, que intenten ver «más allá de la tela», y que recuerden «cuántas mujeres mueren al año pidiendo libertad».

A Hanan Serroukh le sorprende la iniciativa legislativa de Junts contra el burka y el niqab. «El salafismo y la hermandad musulmana han tenido un aliado imprescindible, por interés electoral, que ha sido el movimiento independentista, personalizado en instituciones como Nous Catalans [fundación de CiU ideada para atraer el voto musulmán permisiva con el salafismo], y que fue el que normalizó que se hicieran mítines en mezquitas salafistas. Esto ha sido un elemento clave en Cataluña. Ahora ven el discurso de Alianza Catalana y de Vox y se sienten presionados». Respecto a la propuesta legal de Vox, la considera «sesgada, falta de contenido y fallida por destacar el elemento de la inmigración cuando no estamos hablando de inmigrantes sino de ciudadanos europeos». Y no entiende que en RTVE se esté dando categoría de voz autorizada favorable a estas prendas anulatorias a personas, como Isabel Ramos, que «forman parte del empresariado del lobby halal y que, por lo tanto, tienen sus intereses».

«Soy una mujer que ha batallado por ser libre y no concibo esa agresión en mi país, no la quiero en nuestra democracia, que ha de avanzar en la protección de los derechos de todos», concluye.