CRÓNICA
Con numerosos antecedentes

Youssef D., el ladrón marroquí homófobo de Grindr: "¿Qué haces, maricón de m...? ¿Vas a follarte a mi hermano?"

Este joven de 20 años afincado en El Ejido (Almería) quedaba con sus víctimas a través de una aplicación de citas muy común entre el colectivo LGTBI. Se investiga si actuaba en grupo. Dos jóvenes a los que robó lo identificaron cuando la Guardia Civil les mostró fotos de reseñas policiales. La juez lo ha enviado a prisión

Youssef D., marroquí de 20 años afincado en Almería, se encuentra en prisión, acusado de un delito de robo con violencia.
Youssef D., marroquí de 20 años afincado en Almería, se encuentra en prisión, acusado de un delito de robo con violencia.EL MUNDO
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«¿Qué haces en mi casa, maricón de mierda? ¿Vas a follarte a mi hermano?». El pasado 19 de enero, D., un chico almeriense de 29 años, quedó a través de la aplicación Grindr con otro joven que decía llamarse José y que aseguraba tener diez años menos que él. La cita sería cerca de la casa de la abuela de ese supuesto José, en la calle Fresal, en Las Norias de Daza, una pedanía del municipio de El Ejido (Almería). Sobre las 11 de la noche, al llegar con su coche, D. avisó de que ya estaba en el punto acordado, muy cerca de un gran descampado. «Vale, voy», le respondió aquel chico con el que iba a encontrarse.

Pero, de repente, tres varones se acercaron al lugar en el que estaba. «¿Qué haces en mi casa, maricón de..?», le espetaron. Poco después, llegó un cuarto. Según luego denunció D. ante la Guardia Civil, aquellos cuatro hombres se abalanzaron sobre él, mientras uno de ellos también le golpeaba en la cara.

Los asaltantes consiguieron tirarlo al suelo, aunque D. pudo levantarse de nuevo. Mientras trataba de alcanzar su coche, gritó a su teléfono móvil: «Oye, Siri, avisa al 112». En ese momento, los agresores se volvieron más violentos y le amenazaron con matarle. Le quitaron las llaves del vehículo —aunque luego las tiraron en las inmediaciones— y una riñonera que tenía bajo el chaquetón. Después, huyeron a la carrera. D., aturdido, tocó varias puertas de casas próximas, hasta que una pareja le abrió la suya y le auxilió. Una patrulla de la Policía Local de El Ejido se personó allí.

Al día siguiente, D. presentó una denuncia ante la Guardia Civil de El Ejido. Contó que sufría un leve desviamiento del tabique nasal, que le robaron 52 euros y un iPhone 16. Explicó que le llegó a ver el rostro a dos de los cuatro asaltantes. Dijo que tres le parecieron marroquíes (por el habla y el color de piel) y que uno era español. En el propio cuartel, los agentes de la Guardia Civil realizaron un acta de reconocimiento, por lo que a D. le mostraron 12 fotos de varones con antecedentes policiales. D. señaló al chico que aparecía en la foto número nueve.

D. aseguró «sin ningún género de dudas» que se trataba del cabecilla del grupo que le había asaltado tras acudir a una cita de Grindr, una popular aplicación para citas entre la comunidad LGTBI. Dijo de él que era quien más habló durante la agresión, que le dio patadas en las piernas, que pedía al resto que le pegaran y que fue quien le amenazó de muerte. Un día más tarde, D. volvió al cuartel para ampliar su declaración. Dijo que se sintió atacado por su condición sexual y aportó la ubicación que le daba su terminal móvil tras haber realizado un duplicado de su tarjeta.

El 23 de enero de 2026, sólo tres días más tarde de la denuncia presentada por D., otro joven denunció una agresión similar. A., de 28 años, contó que quedó con un chico a través de Grindr, también en la calle Fresal, en Las Norias de Daza, pero que durante el trayecto en coche hasta la casa de su cita, éste se negó a enviarle la ubicación exacta. También explicó que aquel joven con el que iba a verse le dijo que no aparcara en la puerta del domicilio donde le había dicho para evitar que los vecinos cotilleasen.

Al llegar a la calle Fresal, A. le escribió al joven con el que había quedado para avisarle de que ya estaba allí. Segundos después, tres jóvenes aparecieron. Uno, al verlo, le dijo: «¿Qué haces en mi casa, maricón?». A. salió corriendo. Dijo que aquellos tres varones le persiguieron, pero que desistieron al no poder alcanzarle. A. llamó al Servicio de Emergencias 112 para contar lo ocurrido. Sin embargo, durante el trayecto de vuelta a pie hasta su coche, vio tres sombras cerca de un contenedor de basura. Los asaltantes se abalanzaron sobre él y le propinaron una paliza. A. cayó al suelo. La pantalla de su teléfono móvil se partió.

Tras recoger su denuncia, los agentes de la Guardia Civil le mostraron a A. 12 fotos de jóvenes con antecedentes policiales. Sin dudarlo, A., que también dijo haberse sentido discriminado durante el ataque por su condición sexual, señaló al varón de la foto número 1. Era el mismo que D. había indicado en la foto 12 tres días antes.

En ambos casos se trataba de Youssef D., un chico de 20 años nacido en Marruecos. En su expediente constan numerosos antecedentes y detenciones, como la acusación de un delito de usurpación del estado civil, conducción contra la seguridad colectiva o contra el orden público, desobediencia y malos tratos en el ámbito familiar, entre otros.

Imagen de una conversación que Youssef D. mantuvo con una de los denunciantes.
Imagen de una conversación que Youssef D. mantuvo con una de los denunciantes.EL MUNDO

Reside en Las Norias de Daza, donde habría participado como líder en hasta tres robos con fuerza similares. En esos tres casos, contactó con las víctimas a través de Grindr, donde abría perfiles falsos y mostraba fotos de otros chicos de nacionalidad española. Una de sus supuestas víctimas no pudo identificar a nadie porque los ladrones ocultaban sus rostros con pasamontañas. Otro joven ha denunciado el robo de varias imágenes suyas de su perfil de Instagram para captar a las víctimas.

La Guardia Civil acabó arrestando a Youssef D., quien se personó de manera voluntaria en el cuartel tras ser citado. Los investigadores buscan al resto de asaltantes. El pasado 4 de febrero, compareció ante la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia de El Ejido. Negó todas las acusaciones y dijo que él no es la persona a la que buscaban. Ejercen su defensa los abogados Mónica Moya Sánchez y Francisco Fernández Lupiañez. Tras solicitarlo la Fiscalía, la juez decidió enviarlo a prisión acusado de cometer robos con violencia.