CRÓNICA
Nuevas alianzas

Vaca Muerta, el tesoro petrolero de Milei en riesgo: inversión estadounidense, ingenieros venezolanos...y cerca de una base espacial china

En la Patagonia hay una inmensa reserva de crudo y gas que ya reporta ingentes ingresos al Gobierno argentino, liderado por un hombre que cuenta con la confianza 'ciega' de Trump. Sin embargo, la intervención de EEUU en el Ejecutivo venezolano puede bajar a mínimos el coste del petróleo y afectar a las arcas públicas del país

El presidente argentino, Javier Milei, alzando un billete de cien dólares que lleva su rostro.
El presidente argentino, Javier Milei, alzando un billete de cien dólares que lleva su rostro.Luis Robayo / AFP
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No hay mejor alumno de Donald Trump en las Américas que Javier Milei. Una combinación de convicciones, fanatismo y buena suerte ubicó al presidente argentino en el sitio en el que muchos sueñan con estar, aunque no lo digan: protegido por el hombre más poderoso del mundo y sin tener que lidiar con sus humores y caprichos. Pero la Caja de Pandora que se abrió el 3 de enero de 2026 en Venezuela puede complicar un proyecto en el que Milei y Argentina tienen puestas grandes esperanzas, la Patagonia Saudí.

Puede sonar exagerado, pero no lo es: el área de Vaca Muerta, en el norte de la Patagonia argentina, cuenta con la segunda reserva de gas más grande del mundo y la cuarta no convencional de petróleo. Vaca Muerta suministra hoy ya más de la mitad del gas y petróleo que se produce en Argentina, un país que pasó de un déficit energético en los años recientes a un superávit de 6.000 millones de dólares en su balanza energética de 2024. El plan de exportar 30.000 millones de dólares en energía está, en cambio, en duda ante la virtual captura del petróleo venezolano por parte de Trump.

«Si Venezuela logra recuperar sus niveles históricos de producción, la sobreoferta mundial presionará los precios a la baja, afectando los márgenes de rentabilidad de proyectos de petróleo no convencional en Argentina», destacó el diario La mañana de Neuquén, la provincia en la que se ubica la mayor parte del yacimiento de Vaca Muerta.

La esperanza de Milei radica en que no hay necesidad de bombardear la Casa Rosada ni de bloquearle al presidente argentino el ingreso a un bunker que de todas maneras no existe: la política exterior de la tercera economía de América Latina se resume hoy en «Estados Unidos e Israel», en palabras del líder libertario, entregado de pies y manos a los deseos de Washington. Esa apertura le dio buenos réditos en octubre de 2025, cuando las fuertes presiones devaluatorias sobre el peso fueron conjuradas por una inédita intervención del Tesoro de EEUU en los mercados financieros argentinos. En aquel caso, el chavismo argentino era el peronismo, y Trump se encargó de dejar bien claro que dejaría de apoyar a Buenos Aires si Milei perdía las elecciones de medio término del 27 de octubre. Scott Bessent, el secretario del Tesoro, pasó así, por unas semanas, a actuar como verdadero virrey de la economía argentina, la tercera de América Latina, aunque Trump no destacara precisamente eso.

«No tienen nada, se están muriendo, luchando por su vida», graficó —y exageró— el inquilino de la Casa Blanca cuando una periodista le preguntó por el apoyo financiero directo a Argentina.

Parte del acuerdo para recibir la ayuda de Washington incluye el alejamiento de Argentina de las inversiones y la influencia de China y darle prioridad a las empresas estadounidenses. Así, Chevron, de rol tan vital en Venezuela, también pisa fuerte en Argentina, entre varias otras compañías norteamericanas que van comprando participaciones de empresas energéticas argentinas o se asocian para emprendimientos concretos.

Instalaciones de las reservas de 'Vaca Muerta', en la Patagonia argentina.
Instalaciones de las reservas de 'Vaca Muerta', en la Patagonia argentina.Ricardo Ceppi / Getty Images

El exilio venezolano, que se calcula de entre ocho y nueve millones de personas, incluye un gran número de ingenieros, algo esperable cuando se trata del país con las mayores reservas de petróleo del mundo. Muchos de esos ingenieros trabajan hoy en Vaca Muerta o en Buenos Aires, vinculados a las actividades de esa Patagonia saudí que entusiasmó sucesivamente a Cristina Kirchner, Mauricio Macri y Alberto Fernández, pero de la que comenzó a sacar provecho Milei.

Es por eso que muchos argentinos se vieron desconcertados por las palabras de Patricia Bullrich en las horas posteriores a la captura de Nicolás Maduro y su esposa. Bullrich, que hace dos años se enfrentó a Milei en las elecciones presidenciales, se convirtió luego en una de sus principales aliadas, primero como ministra de Seguridad y ahora como portavoz del grupo libertario en el Senado. Durante una concentración de venezolanos junto al Obelisco, el principal monumento de la ciudad, en pleno centro, Bullrich asombró al poco menos que echar del país a los 233.000 venezolanos registrados. Y con efecto inmediato: «Todos ustedes van a volver a su Venezuela querida. ¡Los vamos a extrañar!».

El «todos ustedes» es una clara exageración de Bullrich de cara a una comunidad venezolana muy integrada a la vida diaria argentina y que en parte seguirá jugando un rol en la Patagonia saudí.

En esa zona del sur del país convergen no sólo ingenieros venezolanos que cambian la humedad y el mar de los pozos petroleros caribeños por el viento y la sequedad del desierto patagónico, sino también gente lanzada a la aventura —en su mayoría, hombres—, gente que sueña con ganar el dinero que nadie les pagaría en otras regiones del país. Allí se paga bien, sí, pero la vida diaria es cara y opaca, en una Babel que reúne personas de muy diferentes puntos de Argentina y también de diferentes nacionalidades.

Hay estadounidenses, claro, y a sólo cien kilómetros hay chinos, unos cuantos chinos que operan la Estación de Espacio Lejano en Bajada del Agrio, también en la provincia de Neuquén, una instalación cedida en los años de Cristina Kirchner al régimen de Pekín. Washington advirtió ya varias veces en los últimos años a Buenos Aires que no le gusta esa cesión de soberanía y que la instalación científica es en realidad una instalación militar. China lo desmiente, pero el nuevo orden mundial que diseña Trump se sostiene sobre una afirmación sin ambigüedades: «Este es nuestro hemisferio», dice el departamento de Estado en referencia a América Latina. Eso incluye a la Patagonia, una eventual base militar estadounidense en Tierra del Fuego y el progresivo repliegue de Pekín para confirmar que el bombardeo a Caracas y la extracción de Maduro son sólo el inicio de un juego de largo alcance.