CRÓNICA
Ya ha actuado tres veces

Zaragoza busca al 'Banksy escultor', el artista que ha profanado la Basílica del Pilar con una abeja esculpida en la fachada

Nadie sabe cuánto tiempo lleva ahí, pero sí que no estaba en la última restauración. En la catedral de la Seo y en el Seminario de San Carlos Borromeo también aparecieron lápidas y referencias en hebreo a Satán

Varios interesados observan la abeja esculpida en la Basílica del Pilar de Zaragoza
Varios interesados observan la abeja esculpida en la Basílica del Pilar de ZaragozaToni GalánE.M.
Actualizado

Hace unas semanas, en vísperas de las ya pasadas Fiestas del Pilar, numerosos vecinos de Zaragoza, curiosos todos ellos, comenzaron a aproximarse a la torre izquierda de la Basílica. Querían ver si los rumores eran ciertos, si es que había habido alguien tan osado de alterar la fachada del monumento más emblemático de la ciudad. Y vaya si lo era. Unaabeja esculpida en piedra yacía incrustada bajo una ventana situada en el lateral del templo que da a la calle de Florencio Jardiel, quizá el punto menos vigilado del templo.

Tras ser alertada la presencia del pétreo insecto, era el momento de señalar a quién había sido el responsable de su colocación en el zócalo. Un misterioso artista al que numerosos medios locales etiquetan como el Banksy zaragozano, ya que también le atribuyen la implantación de varias lápidas con inscripciones grabadas en latín y hebreo en los exteriores de la catedral de la Seo y de la iglesia del seminario de San Carlos Borromeo.

La primera de ellas fue avistada a mediados de mayo del año pasado, a escasas horas de que la princesa Leonor visitase la catedral para recibir la Medalla de Aragón. En ella se podía ver una calavera esculpida junto a la frase memento amori (una variación amorosa de memento mori, recuerda que morirás) y fue retirada de inmediato por el Cabildo Metropolitano de Zaragoza.

La segunda, por su parte, fue localizada apenas 10 días después en la fachada de la iglesia del seminario de San Carlos Borromeo. La piedra arenisca de color claro y de casi un metro de altura estaba situada en un hueco de la pared y tenía grabada en su superficie un texto en hebreo que, con alguna falta ortográfica, plasmaba una oración del judaísmo que menciona a Satán. En esta ocasión, desde la dirección del centro decidieron consultar con el Gobierno de Aragón qué hacer con la obra y, por lo tanto, permaneció varios días a la vista de todo el mundo hasta que fue retirada.

En ninguno de los dos casos se produjo ningún tipo de afección sobre las fachadas, ya que ambas piedras fueron colocadas en una cavidad que ya existía. Esto demuestra que el artista conocía a la perfección la fisionomía de los edificios sobre los que ha actuado y podría desvelar que se trata del mismo que ha intervenido sobre la Basílica del Pilar. El modus operandi ha sido el mismo.

Sin embargo, existen ciertas disonancias entre las inscripciones y la abeja. Las dos primeras eran mucho más llamativas, al tener un tamaño considerable, un color diferente a las piedras de las paredes y recoger un texto, mientras que el insecto pasa totalmente desapercibido, como si su creador no quisiera que fuera visto.

Está esculpido en una amarillenta piedra caracoleña, característica del municipio de Fuendetodos, y es del mismo material que el friso al que está pegada. Además, su adhesión se ha llevado a cabo con cemento gris oscuro, lo que le haría destacar algo más, de no ser porque tiene algo de tierra por encima para disimular el contraste. En la última restauración de la fachada de la Basílica del Pilar se empleó mortero de cal para las junturas de los sillares, una sustancia de color mucho más claro. Esto, a su vez, demuestra que la abeja ha sido colocada después de la última renovación exterior del edificio, es decir, en los últimos diez años.

Por el momento, esa amplia horquilla de tiempo es lo único que se conoce con seguridad acerca de la última obra del misterioso Banksy zaragozano, ya que el Cabildo de Zaragoza todavía no se ha pronunciado de forma oficial sobre el caso. Al ser consultada por EL MUNDO, la institución ha evitado hacer declaraciones hasta estudiar por completo la situación y tener totalmente decididas las acciones a tomar.

Por otro lado, desde el Gobierno de Aragón indican a este periódico que «la dirección general de Patrimonio Cultural ya ha inspeccionado la abeja» y «en los próximos días se va a poner en contacto con el Arzobispado para ofrecerle toda la colaboración y el apoyo técnico que necesiten para su retirada». Poner el caso en conocimiento de la Policía Local, indican, podría ser una opción, a pesar de que la colocación de la abeja no ha provocado daños a la Basílica, al haber aprovechado, como en las anteriores ocasiones, un hueco ya existente.

Así, el Banksy zaragozano sigue suelto, en busca de un nuevo edificio en el que dejar un mensaje indescifrable. Y quizá no llegue ni a ser perseguido. La confusión en torno a su cometido le separa del artista original, quien siempre demuestra una enorme contundencia con el significado de sus pintadas.