CRÓNICA
Agresión sexual

La sangre fría de 'El Rolo' antes de violar a su hija en Lleida frente a su hermano: "Tómate otra, que andas conmigo"

En el barrio de Pardinyes vieron al agresor y a dos de sus hijos en un bar cercano a la plaza donde más tarde abusó de ella, presuntamente. La instigaba a tomar alcohol. Tras ser detenido dos veces, está en libertad con medidas cautelares

Plaza de la Llotja, en el barrio Pardinyes (Lleida), el lugar donde presuntamente un padre violó a su hija.
Plaza de la Llotja, en el barrio Pardinyes (Lleida), el lugar donde presuntamente un padre violó a su hija.Santi IglesiasAraba Press
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«Yo creo que más bien era el padrastro. ¿Quién puede hacerle eso a su propia hija?». Los vecinos de Lleida, incrédulos ante la crueldad, buscan otras teorías para atenuar la monstruosidad que tuvo lugar en el barrio de Pardinyes durante la madrugada del primer fin de semana de octubre. Más de uno se niega a creer que, primero: un padre sea capaz de abusar sexualmente de su hija; segundo: que lo haga en un sitio público; y tercero: en presencia de su otro hijo, menor de edad.

Pero así lo han confirmado la Guardia Urbana, los Mossos d'Esquadra y la Fiscalía. Los primeros en saberlo fueron los primeros. En la noche del sábado 4 al domingo 5 de octubre, alrededor de las tres de la mañana, los agentes acudieron a la plaza de la Llotja, en la avenida de Tortosa, porque un vecino notificó que una «pareja» estaba teniendo relaciones sexuales en el lugar y que, además, lo hacía cerca de un niño que iba en patinete. Al pedirles la documentación, corroboraron que eran padre e hija, y que el pequeño, de ocho años, era otro hijo de él y hermano de ella.

La joven, de 21 años, dijo entonces que estaba siendo forzada por su progenitor, de 40. Al menor lo llevaron con su madre; al presunto agresor, detenido; y a ella, al Hospital Arnau de Vilanova, donde le realizaron un examen médico. Más tarde, la veinteañera declaró que no era la primera vez que aquello ocurría y que él la obligaba a beber alcohol para anular sus capacidades.

Antes de la agresión

De hecho, cuando ocurrió la supuesta agresión, ambos estaban en estado de ebriedad. Crónica ha podido reconstruir qué pasó momentos antes, cuando los tres familiares estuvieron en un bar cercano a la plaza. «Por las descripciones, creemos que estuvieron aquí ese día. Es mucha coincidencia: en las horas previas, él estuvo aquí con su hija, que tiene esa edad, y su hermano, que tiene esa edad», comparte una de las encargadas del local. Al ver la noticia, ni siquiera pensaron en esos clientes, pero cuando trascendió (confirmado por los Mossos d'Esquadra) que eran de origen colombiano, como sus clientes de aquella noche, sus sospechas afloraron.

Cuentan que él, a quien llaman el Rolo (apodo cariñoso para referirse a los nacidos o residentes en Bogotá), llegó solo al establecimiento alrededor de las 18:30 horas de aquel sábado. Estuvo conversando con otros clientes y con los dueños, entre otros temas, de su situación legal. La misma encargada relata que el Rolo habló de que él y su pareja, la madre de sus hijos, ya tenían permiso de trabajo. Hablaron incluso sobre la posibilidad de conseguirle un empleo a la veinteañera.

Un par de horas más tarde, llegaron la chica y el niño con su patinete. Volvieron a conversar sobre la búsqueda de trabajo de ella y acordaron que ésta le enviaría su currículo, siempre según el relato de la mujer, detrás de la barra. Posteriormente, mientras el niño, más inquieto, iba y venía por el local, padre e hija permanecieron sentados uno al lado del otro bebiendo cervezas. Conversaban y reían con naturalidad. En los vídeos de la cámara de seguridad, a los que ha tenido acceso este suplemento, así se evidencia. «Me dijo que su hija estaba de cumpleaños, y que por eso la había invitado a comer aquí», agrega la mujer.

La encargada del bar cuenta que «ella bebía como un camionero» y que, cuando ya no quería seguir ingiriendo alcohol, su padre la incentivó a continuar. «Tómate otra, que andas conmigo», asegura que le repetía. Así siguieron hasta cerca de las 2:30 de la mañana, cuando uno de los trabajadores se vio obligado a pedirles que se marcharan porque ya tenía que cerrar el local y temía que les multaran. Al parecer, «iban muy tomados» y el camarero les ofreció pedirles un taxi que ellos rechazaron.

Lo siguiente que pasó fue relatado por las autoridades. El día posterior al incidente, el lunes 6 de octubre, el hombre fue puesto en libertad con una orden de alejamiento de la presunta víctima. No podía acercarse a ella a menos de 200 metros. Como parte de las medidas cautelares, tampoco podía comunicarse con su hija por ninguna vía. Esa decisión desató la indignación no solo en Lleida y Cataluña, sino en toda España. «¿Cómo es posible que lo hayan puesto en libertad?», se preguntaban los vecinos.

El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) tuvo que dar una explicación. «Las medidas cautelares adoptadas por la titular del juzgado responden, exactamente, a las peticiones realizadas por las partes acusadoras. Ninguna de ellas solicitó otra medida», aclaró el organismo a través de redes sociales. Ni la Fiscalía ni la defensa de la chica consideraron que se cumplía alguno de los supuestos para solicitar la prisión preventiva para el acusado, que principalmente son: evitar el riesgo de fuga del imputado, evitar la ocultación, alteración o destrucción de pruebas o evitar que el imputado vuelva a delinquir.

Eso último ocurrió el martes 7 de octubre, alrededor de las 10:00 h., cuando el Rolo pasó por alto la orden de alejamiento y se dirigió a su casa, que es la de su hija. Mientras aguardaba en el telefonillo, un vecino alertó a la policía y fue nuevamente detenido.

DE NUEVO, PUESTO EN LIBERTAD

El miércoles 8 de octubre por la mañana, el Juzgado de Violencia Sobre la Mujer Nº 1 de Lleida celebró un juicio rápido por su último delito de violar la orden de alejamiento. Se dictó una sentencia con una pena de cuatro meses de cárcel. Pero la condena fue suspendida a cambio de que el investigado se comprometiera a no volver a delinquir durante dos años.

Asimismo, se ratificó la medida de alejamiento de la veinteañera con una distancia mínima de 200 metros y la prohibición de comunicación con ella. Por tanto, volvió a quedar libre. Así lo informó el TSJC. «Deberían publicar su nombre y su cara, porque ahora me lo puedo cruzar por la calle y yo tengo una hija de 14 años», opina un vecino de Pardinyes.

Entretanto, continúan las investigaciones para evaluar el entorno familiar, que el alcalde de Lleida, Fèlix Larrosa, describió como «normalizado». Ese mismo miércoles también se conoció que la madre de la hija de 21 años lo denunció ante los Mossos d'Esquadra por «malos tratos» que habrían ocurrido en Colombia.

La familia

De vuelta al bar, la encargada relata que la familia llegó a Lérida «hace menos de un año». En total, son cinco integrantes: el Rolo, su pareja y madre de sus tres hijos: la joven de 21, el niño de ocho y «una bebé de unos tres años». En la foto de perfil de WhatsApp del colombiano aparecen sus tres hijos abrazados. El hombre presumía en ese establecimiento de la «buena vida» que llevaba en Bogotá como dueño de una flota de taxis y autobuses.

Según cuenta la hostelera, él decía que «le tocó dejarlo todo porque lo estaban amenazando en Colombia». Por tanto, solicitaron asilo político y hacía poco les habían concedido la «tarjeta roja», que habilita para conseguir un empleo mientras se estudia la petición de asilo.

La familia al completo visitó ese mismo restaurante hace unos meses, según recuerda la dueña. «Él ha venido más veces a beber y a conversar». Con dos de sus hijos, sólo aquella noche. «Su cara nunca nos agradó», confiesa. Y agrega, determinada: «Que ese tipo por aquí no se vuelva a aparecer. No le vamos a dejar entrar».

Antes de este suceso, otra tragedia golpeó a la comunidad colombiana en Lleida el pasado viernes con la prematura muerte de un joven de 25 años, que era muy querido entre sus paisanos. En varios de los locales tienen una hucha con su foto para recolectar el dinero para que su madre viaje de Colombia a España para enterrar a su hijo en la ciudad catalana (hacerlo en su país natal sería mucho más caro). Los colombianos en esta ciudad consultados por este suplemento aseguran no saber quién es el Rolo, o su familia, por el poco tiempo que llevaban asentados en el municipio. Pero todos comparten la misma indignación por la presunta agresión sexual y por la libertad del presunto agresor.

"ESTO YA SE PARECE A MEDELLÍN"

«Esto ya se parece a Medellín o Bogotá. Nos sentimos como en casa», comenta medio en broma, medio en serio, una pareja de colombianos. Lo hacen minutos después de que el pasado miércoles se conociera que un hombre asesinó a su yerno, agente de los Mossos d'Esquadra, en plena calle, a la luz del día y a sangre fría para inmediatamente llamar al 112 y entregarse a las autoridades.

En 2024, los delitos contra la libertad sexual aumentaron un 14,6% en las comarcas de Lleida respecto al año anterior: de 268 a 307 casos, según el Balance de Criminalidad del Ministerio del Interior. En su conjunto, la criminalidad convencional registró un aumento del 6% el año pasado en las comarcas leridanas, con 18.667 casos, en contraposición a los 17.609 del año anterior.

A la espera de una sentencia firme sobre la presunta agresión sexual del pasado fin de semana, EFE informó el viernes de que la Fiscalía de Lleida presentó dos recursos contra la libertad con cargos de el Rolo. Según la información de la agencia, el Ministerio Público aseguró que, «en la causa principal, por la agresión sexual, la Fiscalía pidió prisión provisional comunicada y sin fianza y ha recurrido en apelación el auto por el que se denegó el encarcelamiento solicitado». Mientras, el Rolo disfruta de su libertad, comprometido con no volver a delinquir.