CRÓNICA
La flota de guerra de Putin

El misterio del 'Novorossiysk', el último submarino de la autopista rusa del Estrecho: la ruta ha crecido un 50% en tres años

Un canal de inteligencia asegura que ha sufrido una grave avería en aguas del Mediterráneo. Desde la invasión rusa de Ucrania, en 2022, fuentes de Defensa aseguran que se han detectado cientos de embarcaciones en la zona

El submarino ruso 'Novorossiysk', detectado por la Armada española durante uno de sus pasos por el Estrecho de Gibraltar.
El submarino ruso 'Novorossiysk', detectado por la Armada española durante uno de sus pasos por el Estrecho de Gibraltar.ESTADO MAYOR DE LA DEFENSA (EMAD)
Actualizado

Si las aguas que separan los continentes europeo y africano son desde hace más de cuatro décadas un canal de tráfico de drogas casi infinito, el Estrecho de Gibraltar es también, desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania, una zona de paso continuo para la flota de buques de guerra y submarinos de Vladímir Putin. El incesante trasiego de naves militares rusas por ese cruce de mares ha tenido su último episodio con el submarino ruso Novorossiysk como protagonista. Un canal de Telegram crítico con el Kremlin ha difundido que dicha embarcación, integrada en la Flota del Mar Negro, ha sufrido un accidente grave en aguas ya del Mediterráneo.

Según datos difundidos, pero que aún no han podido ser verificados de manera independiente, en el canal VChk-OGPU —reconocido por sus conexiones con distintos servicios de inteligencia—, el sumergible habría sufrido una avería en su sistema de combustible que habría provocado fugas de diésel en el interior del casco, con riesgo de explosión, mientras navegaba cerca del Estrecho. Según esa información, la tripulación carece de piezas de repuesto y de especialistas cualificados para reparar la avería, lo que podría haberles obligado a bombear combustible directamente al mar como medida de emergencia.

Medios británicos como The Sun o franceses como Le Figaro se han hecho eco del posible accidente, mientras ni el Kremlin ni los medios estatales rusos han hecho referencia alguna a la situación actual del Novorossiysk. Este suceso se produce tras la pérdida de otro submarino de la misma serie, el Rostov-on-Don, que habría sido hundido por Ucrania, en agosto de 2024.

El Novorossiysk está considerado como una pieza clave de la Marina rusa. Tiene habitabilidad para una dotación de 52 tripulantes y puede permanecer hasta 45 días en inmersión. Dispone de torpedos y misiles Kalibr, con capacidad para portar ojivas convencionales o nucleares.

El Estrecho de Gibraltar se ha convertido en una autopista para la flota rusa de guerra. La OTAN, gracias a la Armada española, tiene en constante vigilancia patrulleras y fragatas en una zona estratégica para el control marítimo internacional. El pasado 21 de septiembre, la Armada detectó a su paso por esas aguas un buque espía de Rusia. Era el Viktor Leonov, que navegó desde el interior del Mediterráneo hacia el océano Atlántico. La fragata Reina Sofía monitoreó el recorrido de dicha embarcación, especializada en inteligencia electrónica.

El Viktor Leonov, detectado también en 2024 en varias ocasiones, tiene una eslora de 94 metros. Cuenta con armamento ligero para su autodefensa, pero su función principal no es el combate, sino la recopilación de inteligencia. Está equipado con sistemas avanzados de radar, antenas de interceptación y equipos para la vigilancia de comunicaciones, tanto militares como civiles.

El Viktor Leonov suele operar en misiones cercanas a la costa este de Estados Unidos y el Caribe, lo que en varias ocasiones ha generado atención mediática y diplomática. Su presencia ha sido detectada en aguas internacionales cerca de puertos estratégicos estadounidenses y bases navales, coincidiendo con momentos de tensión en las relaciones entre Washington y Moscú. Estas misiones, aunque legales en el marco del derecho internacional marítimo al mantenerse en aguas internacionales, son vistas como acciones de presión y disuasión.

El propio Viktor Leonov ya fue monitoreado el 14 de abril de 2025 en el Estrecho de Gibraltar. El patrullero de altura español Audaz también mantuvo una vigilancia estrecha mientras el buque transcurría aquel día por el Estrecho.

Precisamente, días antes de la detección del Victor Leonov, la Reina Sofía localizó y mantuvo un seguimiento del submarino Novorossiysk, cuya situación actual se desconoce, y el buque auxiliar Yakov Grebelsky. Este sumergible es un habitual del Estrecho en las operaciones que Rusia conduce desde que inició su agresión contra Ucrania. La fragata española atracó en el puerto de Melilla tras el seguimiento, para poner después rumbo de vuelta a su base, en Rota (Cádiz).

Este pasado viernes, otro buque de carga ruso, el Sparta IV, conocido por su implicación en el transporte de material militar, también cruzó el Estrecho de Gibraltar, según informó en la red social X la cuenta Russian Forces Spotter, especializada en el seguimiento de la flota rusa. La embarcación se encontraba acompañada por la fragata rusa Admiral Grigorovich y otros buques auxiliares. Navegó por aguas portuguesas antes de atravesar el Estrecho en dirección al este.

Aunque la ruta oficial del Sparta IV indica que su destino será el puerto egipcio de Port Said, existe el temor de que pueda fijar rumbo hacia el puerto sirio de Tartus, de vital importancia estratégica para Rusia, ya que es su única base naval en el Mediterráneo y ha sido utilizado para el transporte de equipos militares desde la intervención rusa en Siria.

El Sparta IV es una embarcación de carga general utilizada para el transporte de misiles y vehículos blindados. Está bajo sanciones internacionales debido a su vinculación con la empresa rusa Oboronlogistika, encargada de la logística militar del Ministerio de Defensa de Rusia.

Estas tareas de seguimiento continuo por parte del Ministerio de Defensa español se enmarcan en las operaciones permanentes del Mando Operativo Marítimo (MOM), con sede en Cartagena. Fuentes de Defensa evitan concretar el número exacto de embarcaciones rusas que cruzan por el Estrecho de Gibraltar, pero aseguran que desde el inicio de la invasión de Ucrania (2022), la presencia de buques de guerra y submarinos rusos por el Estrecho se ha incrementado en un 50%, y que son centenares las embarcaciones detectadas desde entonces.